Begoña Peñamaría

Begoña Peñamaría | “En ‘Dejadme marchar’ la esperanza está siempre latente pese a la dureza del relato”

Escritora, articu lista y diseñadora Begoña Peñamaría presenta de la mano de Publicaciones Arenas la segunda edición de ‘Dejadme marchar’, un canto a la vida y a la esperanza, que escribió como homenaje a la huella que dejó su hermano fallecido

Vamos a quemarlo todo

Un año más, las hogueras han vuelto a sembrarse por todo nuestro litoral, para celebrar las que-sin duda- son las fiestas por excelencia de nuestra herculina ciudad.A lo largo de las últimas décadas, las fogatas de la noche de San Juan se han extrapolado de lo meramente festivo a lo casi espiritual.Y, en la tradición creciente, las calles se llenan el día anterior de flores y ramajes con los que algunas personas se lavan, protegen y hasta hacen conjuros.Mientras la fiesta consigue el calificativo de “interés turístico”, muchas playas se parcelan para ser tomadas por jóvenes ávidos de alcohol, las terrazas hacen su agosto, los curiosos miran extasiados y los supersticiosos realizan rituales.Porque todavía hay personas tendentes a creer en realidades irreales por medio de las que pensar que, no solamente todo está por hacer y todo es posible, sino que un poco de ayuda “semi divina” les protegerá del mal de ojo del que creen ser víctimas y arrojará a sus vidas un poco de luz con aroma a hierbas de San Juan.Quizás, en su afán por borrar lo malo y comenzar lo bueno, sienten que por practicar toda clase de ceremoniales la suerte les hará un guiño, cuando en realidad esta habita dentro de nosotros y nos dirige a tomar mejores o peores decisiones.En mi opinión, el atraer a la vida de uno buenas vibraciones, consiste en trabajar duro por ellas, en caerse y en volverse a levantar, en acertar en sus determinaciones, compañías y resoluciones…, pero sobre todo en tener salud.

Cambios y situaciones

En definitiva, que hasta de las circunstancias más adversas se pueden sacar maravillosas experiencias si no nos dejamos devorar por el miedo y somos capaces de aceptar aquello que la vida tiene reservado para nosotros cuando, tras hacer todo lo posible por lograr nuestros anhelos, surge lago que los tuerce pero que, sin embargo, no depende en exclusiva de nosotros.

Las pruebas de la vida

Que la vida es en sí misma una sucesión constante de pruebas de toda índole, a estas alturas, creo que no es un secreto para nadie.Pelear, sortear, gestionar y disfrutar de lo que entre cada una de ellas se vaya pudiendo-tal y cómo sucede con el modo de afrontarlas-, ya es labor de cada cual y del carácter del que uno haga gala.Paulo Coelho suele repetir que las dos grandes pruebas más difíciles de la vida son la paciencia para esperar el momento adecuado y el coraje para no decepcionarnos con lo que nos encontremos.En mi opinión, es cierto que resulta triste estar aguardando algo y acabar lográndolo de una forma descafeinada e insatisfactoria o, al menos, que poco tenga que ver con aquello que habíamos anhelado tanto…, pero si hay algo todavía más complicado que lo reflejado en esta reflexión absolutamente compartida con el maestro; es ser capaz de mantener el espíritu alto tanto en la espera de nuestros anhelos como en la posible decepción a la llegada de su consecución.A mi juicio, el verdadero examen de cualquier existencia –que por supuesto se puede aprobar o suspender–, es no desfallecer.

Un mundo dirigido por idiotas

Los pueblos más favorecidos del mundo occidental, lo más que hacen es cambiar de canal pensando, quizás, que aquello que les espeluzna nunca va a pasarle a ellos.Pero es mentira, porque el demente ávido de conquistas al más puro estilo imperialista, una vez que logre su primer objetivo, buscará la manera de ir a por el siguiente.Así que a nosotros no nos queda más que esperar a que las altas esferas decidan qué hacer para protegernos de los muchos fantoches, pirados, iluminados y hasta sanguinarios líderes que, ya no sólo nos han vapuleado a lo largo de la historia, sino que continúan haciéndolo.Quizás, se debería plantear la política por vocación, con el salario de un oficinista, un examen de capacitación antes de someter al candidato a sufragio y, sin lugar a dudas, otro de recuerdo cada cierto tiempo como en las campañas de vacunación.Porque, seguramente, serían muchos menos los presentados y mucho más auténticos; lo que nos llevaría así a libraríamos de estar sometidos a los egos delirantes y a la voluntad de muchos idiotas incompetentes.*Begoña Peñamaría es diseñadora y escritora

Autómatas sentimentales

Nada es peor que no saber quien es uno, pero terrible es ser quien uno aprendió a ser a fuerza de palos.Es preciso recuperar la ilusión perdida, aferrarnos a la idea de que un nuevo ciclo de luz y apogeo está por llegar, desterrar los miedos hasta que estos nos tengan miedo a nosotros y, como decía el gran Alejandro Dumas: esperar y confiar… Porque toda la sabiduría humana está contenida en esas dos palabras y, lo que es mucho más importante todavía: la ilusión.Una esperanza que es contagiosa, que nos ayuda a querernos y a respetarnos, que nos sonríe, que nos abraza, que nos mece y que nos recibe con un beso en la frente.Porque esa fuerza es el motor que construye la vida buena, la que es de verdad, la que nos hace soñar sin convertirnos en esclavos de nuestros anhelos, la que nos saluda sonriente porque nos quiere y nos reconoce como auténticos seres humanos y no como autómatas sentimentales.Huyamos de la tentación de ser mecidos por una auto protección desvirtuada por el dolor.

Volver a Belén

En mi mente, todavía permanecen intactas las imágenes de reglas desgastadas en sus bordes, de mandilones de color azul marino que-a modo de capa- los infantes nos anudábamos al cuello, de los besos en la frente con los que las profes Cristina y María José nos obsequiaban al despedirnos, del rincón de los castigados, de la vieja escalera que comunicaba unas aulas con otras e, incluso, del pequeño patio en el que-hacinados- jugábamos a “polis y cacos” los niños de párvulos y de primer ciclo de Educación Primaria que engrosábamos las filas del desaparecido centro educativo Belén.Como suele suceder cuando algo te marca tanto como para dejarte una huella imborrable en el alma, durante todo mi periplo escolar por diversas ciudades, intenté sin éxito volver a sentir lo sentido en la pequeña escuela orensana.

Atractivos

A mi juicio, uno de los atributos más valiosos de los que puede hacer gala el ser humano, junto con la bondad.La sociedad actual se empeña en vendernos belleza efímera por todos lados.

Feminista y femenina

Por lo tanto, una mujer que se jacta de no serlo es alguien que no está contribuyendo en absoluto a esa deseable igualdad y que está regalando a los varones una hipotética superioridad que, a pesar de haber reinado a lo largo de toda la historia de la humanidad, por fortuna es tendente a desaparecer gracias al esfuerzo de muchas y muchos…, aunque luego serán todas las que se beneficien de lo logrado.Ser machista, sin embargo, significa creer y practicar la supremacía del hombre con respecto a la mujer.

Falsas jerarquías

Triunfadores provincianos endiosados a los que o se les rinde pleitesía o te cierran para siempre las puertas de sus supuestos favores; o distantes bancarios que se regocijan de puertas para dentro con la implantación de unas tecnologías que complican la vida de sus clientes y que acabarán poniendo a la mayoría de patitas en la calle… Componen a grandes rasgos el panorama social al que quien más o quien menos tenemos que enfrentarnos cada día.Porque, al final, nuestra cotidianidad son personas que tratan de facilitar o de dificultar; pero lo que sí es cierto es que, al igual que existe un denominador común de satisfacción en los que son colaboradores, existe otro de rabia, celos, complejo y resquemor en aquellos que viven para demostrar que ellos son más que el que tienen al lado.

Adiós Navidad

Afortunadamente podemos dejar de ser felices por obligación y de gastar dinero a destajo.Tras el colofón final del día de Reyes, comienzan las rebajas y los cambios de todos los desaciertos, para dejar paso al verdadero comienzo de un año en el que el mayor deseo de la mayoría pasa por recobrar la normalidad.Atrás quedaron las supersticiones de fin de año y las peticiones de antaño de hacernos ricos como por arte de magia.

No sin todos los demás

El intento por escapar, no solamente de un sistema de vida demasiado oscuro para una gran mayoría, sino también de unas represalias que a buen seguro llegarán para todos aquellos que han estado colaborando con España y otros países occidentales; se ha convertido en el centro de mis pensamientos.Familias enteras se arremolinan en las pistas de aterrizaje buscando una salida, mientras varias embajadas se han instalado de forma provisional en el aeródromo, para tratar de ayudar a salir del país a los extranjeros y a sus colaboradores.

Niños viejos

Es inútil resistirse y tratar de encaminar sus pasos a la salvación de sus hijos porque en realidad sabe que no la hay para ninguno de los tres por mucho que ella lo intente de vez en cuando.Nuestra sociedad se empeña en que nos examinemos de casi todo para poder ejercer de cualquier cosa, sin embargo, no existe ninguna prueba para capacitarnos como padres y, mucho menos, una inspección técnica cada dos años para que las autoridades competentes se aseguren de que seguimos gozando de las facultades óptimas para poder seguir adelante con nuestro proyecto de vida.

¿Y qué?

Pero lo importante es continuar, no abandonar y procurar resolver la jugada con dignidad, necesitemos el tiempo que necesitemos para ello.Todas las cosas que no están en el guion asustan, porque o son desconocidas, o no hemos sido aleccionados para ellas, o nos hemos forjado a nosotros mismos una coraza de protección de la que no nos atrevemos a despojarnos pero, al final y en general, son las que valen la pena.Vivir es complejo porque, además de las circunstancias personales de cada cual, todos cargamos con una mochila más o menos llena de pesadumbres de toda índole que, en los momentos más inoportunos se empeña en abrirse para recordarnos viejos temores que contribuyen a paralizarnos o a hacernos llorar… Y la mejor respuesta que podemos darle a esos fantasmas que de vez en cuando salen a pasear, no es otra que la pregunta con la que Warhol respondía a sus demonios: ¿Y qué?

Egoístas

Hay egoístas en todo y también los hay solo en parte, pero el denominador común radica en que, en su escala de valores y por encima del bien y del mal, se sitúan ellos mismos y sus convicciones aprendidas- que no están dispuestos a reconocer y mucho menos a modificar-por encima del bien y del mal.

Mucho decir y más hacer

Esta servidora, que carece de preferencias partidistas, porque concibe la política como una ayuda al ciudadano y no hacia sus representantes; entiende que ser feminista es una obligación para todas las mujeres y, por fortuna, para una buena parte de los hombres.Ser feminista no significa ser mujer y creerse por ello superior a un hombre, sino ser mujer y ser consciente de que por mucho que no queramos verlo, todavía hay que pelear en los despachos para conseguir que las integrantes del sexo femenino gocemos-a todos los niveles- de los mismos derechos y deberes que los componentes del sexo contrario.No querer ver, negar la necesidad, decir que una ya siente esa igualdad que venimos reclamando desde el principio de los tiempos y que hemos ido ganando poco a poco a costa de la lucha de mujeres valientes y de la propia vida de otras que no están aquí para contarlo; en mi pueblo se llama carecer de empatía, negar la mayor o simplemente mirar hacia otro lado.Mientras sigan muriendo mujeres a manos de sus parejas, siendo víctimas de luz de gas e incluso de violencia vicaria, o mientras haya hombres que duden de sus capacidades intelectuales porque juzguen únicamente por unos atributos que son tan efímeros como los de ellos, o que se aprovechen de su superioridad física para tratar de satisfacer por la fuerza unos instintos animales que ponen en entredicho su propia supremacía intelectual; continúa haciendo mucha falta protección para las mujeres.

Sin mirar atrás

De pronto, la vida se volvió tuerta y nos mostró en cueros nuestra absoluta fragilidad, arrasando de golpe muchos de nuestros proyectos, ilusiones, planes, negocios, vidas y salud mental.Las secuelas más notables de dicha devastación están estrechamente ligadas a la tristeza producida por la desaparición masiva de seres conocidos o queridos, así como a la depresión que para muchos ha traído consigo el vivir durante año y medio en un insoportable estado de soledad e incertidumbre.

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