Begoña Peñamaría

No sin todos los demás

El intento por escapar, no solamente de un sistema de vida demasiado oscuro para una gran mayoría, sino también de unas represalias que a buen seguro llegarán para todos aquellos que han estado colaborando con España y otros países occidentales; se ha convertido en el centro de mis pensamientos.Familias enteras se arremolinan en las pistas de aterrizaje buscando una salida, mientras varias embajadas se han instalado de forma provisional en el aeródromo, para tratar de ayudar a salir del país a los extranjeros y a sus colaboradores.

Niños viejos

Es inútil resistirse y tratar de encaminar sus pasos a la salvación de sus hijos porque en realidad sabe que no la hay para ninguno de los tres por mucho que ella lo intente de vez en cuando.Nuestra sociedad se empeña en que nos examinemos de casi todo para poder ejercer de cualquier cosa, sin embargo, no existe ninguna prueba para capacitarnos como padres y, mucho menos, una inspección técnica cada dos años para que las autoridades competentes se aseguren de que seguimos gozando de las facultades óptimas para poder seguir adelante con nuestro proyecto de vida.

¿Y qué?

Pero lo importante es continuar, no abandonar y procurar resolver la jugada con dignidad, necesitemos el tiempo que necesitemos para ello.Todas las cosas que no están en el guion asustan, porque o son desconocidas, o no hemos sido aleccionados para ellas, o nos hemos forjado a nosotros mismos una coraza de protección de la que no nos atrevemos a despojarnos pero, al final y en general, son las que valen la pena.Vivir es complejo porque, además de las circunstancias personales de cada cual, todos cargamos con una mochila más o menos llena de pesadumbres de toda índole que, en los momentos más inoportunos se empeña en abrirse para recordarnos viejos temores que contribuyen a paralizarnos o a hacernos llorar… Y la mejor respuesta que podemos darle a esos fantasmas que de vez en cuando salen a pasear, no es otra que la pregunta con la que Warhol respondía a sus demonios: ¿Y qué?

Egoístas

Hay egoístas en todo y también los hay solo en parte, pero el denominador común radica en que, en su escala de valores y por encima del bien y del mal, se sitúan ellos mismos y sus convicciones aprendidas- que no están dispuestos a reconocer y mucho menos a modificar-por encima del bien y del mal.

Mucho decir y más hacer

Esta servidora, que carece de preferencias partidistas, porque concibe la política como una ayuda al ciudadano y no hacia sus representantes; entiende que ser feminista es una obligación para todas las mujeres y, por fortuna, para una buena parte de los hombres.Ser feminista no significa ser mujer y creerse por ello superior a un hombre, sino ser mujer y ser consciente de que por mucho que no queramos verlo, todavía hay que pelear en los despachos para conseguir que las integrantes del sexo femenino gocemos-a todos los niveles- de los mismos derechos y deberes que los componentes del sexo contrario.No querer ver, negar la necesidad, decir que una ya siente esa igualdad que venimos reclamando desde el principio de los tiempos y que hemos ido ganando poco a poco a costa de la lucha de mujeres valientes y de la propia vida de otras que no están aquí para contarlo; en mi pueblo se llama carecer de empatía, negar la mayor o simplemente mirar hacia otro lado.Mientras sigan muriendo mujeres a manos de sus parejas, siendo víctimas de luz de gas e incluso de violencia vicaria, o mientras haya hombres que duden de sus capacidades intelectuales porque juzguen únicamente por unos atributos que son tan efímeros como los de ellos, o que se aprovechen de su superioridad física para tratar de satisfacer por la fuerza unos instintos animales que ponen en entredicho su propia supremacía intelectual; continúa haciendo mucha falta protección para las mujeres.

Sin mirar atrás

De pronto, la vida se volvió tuerta y nos mostró en cueros nuestra absoluta fragilidad, arrasando de golpe muchos de nuestros proyectos, ilusiones, planes, negocios, vidas y salud mental.Las secuelas más notables de dicha devastación están estrechamente ligadas a la tristeza producida por la desaparición masiva de seres conocidos o queridos, así como a la depresión que para muchos ha traído consigo el vivir durante año y medio en un insoportable estado de soledad e incertidumbre.