José romero p. seguín

Espiar y expiar

Les ofende que la corona herede el reino por razón de sangre, mientras reivindican por sangre y en la sangre ese derecho, y esa es su razón.

Celeste clavel

Recién alzado y depositado con infinita ternura y grandísima esperanza, por una esperanzada Celeste Martins Caeiro, en los cañones de los fusiles de sus soldados, el ejército portugués iniciaba una de las más hermosas y románticas de las revoluciones que había de dar al traste con una dictadura de más de 40 años y abrir a este pueblo las puertas de la democracia y la libertad.La popular y escondida contraseña fue la enseña de un nuevo tiempo, de una nueva realidad que supo expresar una voluntad que ha de ser imperecedera entre los hombres, la fraternidad: «Grândola, vila morena/Terra da fraternidade/ O povo é quem máis ordena/ Em cada esquina um amigo/em cada rosto igualdade/A sombra duma azinheira/Que já nôa sabia a idade/jurei ter por campanheira/Grândola a tua vontade/Grândola a tua vontade/».Claveles y versos para iluminar un sueño de libertad que al margen de los designios del tiempo, aún alienta hoy los fanales del futuro de este pueblo que lleva inscrito en el desatino de su historia una de las páginas más envidiadas de esta Europa conservadora y exquisita en el arte de la indiferencia.Las utopías no son sino horizontes inagotables que hemos de ir alcanzando y ganando a la luz de las revoluciones perdidas.

El Ulises de Sylvia Beach

Sylvia Beach, musa de la librería Shakespeare and Company, es el ser de luz que sin salir de la sombra decide, como el llanto de ese universo, trazar en el azar de las galeradas la órbita humana y el humano cuidado de esa entelequia verbal, para que gire infinita y deslumbrante en el universo literario.

Irpín

Porque a las defensas de las víctimas no las guardan ni avivan sanidades, sino oportunidades.Es cierto que tenemos que escoger entre unas y otros, y que en esa elección el más elemental sentido ético nos lleva a la humana compasión de posicionarnos en favor de las víctimas, y no porque lo sean, lo son, es obvio, sino porque entendemos que tan execrable atrevimiento no fue el de ellas ni en ellas, sino en los verdugos y para los verdugos.

Canibalismo y memoriaCanibalismo y memoria

Toda dictadura es un acto de horrible canibalismo en el que el hombre pierde su condición en favor de la devastación moral que impone el dictador a fin de talarlo en lo singular y tallarlo en lo social.Esa es la brutalidad que narra el documental de Antonio Caeiro, “Eu tamén necesito amar”, fundador, junto a Margarita Teijeiro, de la asociación «O Faiado da Memoria».

Los gorriones de Kiev

Cuando languidecen los jardines, enmudecen los parques y se abren en los urbanos bosques largas zanjas en las que se entierran hombres sin género ni número, sin cuidado y sin oficio, envueltos, como basura, en negras bolsas de plástico.Son solo pájaros, me digo, seres que vuelan sin entender y atendiendo solo a sus necesidades, comer, posarse, ser...

Silencio

Ruido, siempre ruido, el de una divinidad que perdió esa estela de silencio que la mantenía incólume en su poder, el silencio: su fuerza, y nosotros, sus creadores, deberíamos conocer que el secreto de su poder y gloria reside en su capacidad de mostrarse silente.No digo callar, ni silenciar, digo, solo, saber guardar silencio para que sea él quien nos guarde con la fortaleza de su razón y la razón de su fortaleza.Putin y los demás tiranos merecen que los silenciemos, que los llenemos de silencio, tanto que puedan oírse en su criminal estruendo.

Los hijos de Vladímir

Para los hijos, el hecho de que depositemos en otros una parte de la exclusiva esfera educativa es algo que los desorienta, perciben en la cesión un toque de abandono y renuncia que los defrauda, ya no lo son todo para nosotros y nosotros no somos ese todo que imaginaban.

Las preferentes y los preferidos

Está en manos de sus directivas ser gestores y no comisarios, en las de los accionistas no ser voraces rentistas y en las de los gobiernos en poner ojos y quitar manos para que vuelvan a ser las cajas dignas entidades y no esos malos bancos de consejeros al consejo de distópicos gobiernos y sus faraónicos proyectos.

Asombroso

La mansa desobediencia del asombro es hoy mentora y vigía de un estado de engreimiento rayano a la indignación y alejado de la rebeldía, que nos mueve a la vibrante quietud del perfecto insatisfecho.

Eloy Lois André, el filósofo

Leo en la literaria revista ourensana «Nós, a Xente do Redor», de reciente creación pero de gran proyección y calidad, una interesante reseña biográfica del ilustre filósofo, psicólogo y pedagogo, Eloy Luis André, escrita por el economista y poeta César Luis Santamarina, con quien le unen vínculos familiares.Justo es reseñar que esta deliciosa pieza literaria, escrita con ingenio y elegancia, va más allá de la memoria de la sangre, encarna, en la forma y en el fondo, la generosa fuerza de la razón honrando el conocimiento, prestándole alas en la trayectoria humana e intelectual al pensador, como otros muchos, injustamente olvidado.

Mea máxima culpa

Ellos no esperan que le pidamos, arrogantes, perdón, por algo que sucedió hace siglos, sino que humildemente compartamos con ellos los siglos venideros en esa fraternal armonía que los equipare a lo que su condición demanda.

Desnuda luz

Es un sonido dentro de esa escala de silencios capaces de llenar el silencio que la luz alberga en su ser.Un milagro se podía pensar, pero no lo es; es, sin misterio, esta otoñal mañana que ha quedado, misteriosamente, prendida en este meandro de levedad que es hoy el tejado, bajo el designio de su desnuda luz.

La profundidad de Galicia

Tal desatino en el destino de lo justo y el consensuado sinsentido que es la justicia nos ha dolido y nos hemos lanzado a reivindicar nuestra querida tierra, y lo hemos hecho bajo la premisa de amar la Galicia profunda, adornando la frase con imágenes de algún rincón hermoso de una tierra amable e irremediablemente plegada al dédalo de belleza de su profunda geografía.La reacción es una ternura que nos supera en el mero afán de gritar, a lo gallego, me duele esa afirmación, y cuando digo a lo gallego digo, con fina ironía y comedida expresión, como debe ser, porque de nosotros no es que no se sepa si subimos o bajamos la escalera, es que la ensanchamos hasta el infinito en el vivo afán de que unos y otros puedan subir y bajar a su libre elección.

Figurines y figurantes

Ambos frentes conocen su condición de fajadores, no son enemigos, solo la tramoya del peor espectáculo social que existe, la tertulia política, pactada, reconcentrada, sobreactuada, denigrante para los figurines y los figurantes; esos que somos los espectadores que esperamos ansiosos el afortunado zasca en esa suerte de pantomima revolucionaria que no pasa, ni en el fondo ni en la forma, de amarga venganza.

Revisionismo

La cuestión es que la fe se ha dejado arrastrar, por la teología, esta por la sociología, esta por la ideología y esta por la demagogia y el populismo, y esos son los dioses y dogmas de nuestros días.

Mar de Lira

Saldrán a cenar el verano y la primavera, y a orillas del mar de Finisterre se dejarán cautivar por la estela de luz que, sobre el espejo del cabo, dibuja tímida esa luna de otoño que ha de venir a llevarse, en las alas de su aliento, la fronda del frutal ensoñamiento que alumbra su mutua desmesura.

ITV

Y piensas, menos del coche, porque en toda la década, de más, ni un bache, ni una revolución…Al final, te dan una pegatina a pegar en el margen superior derecho del parabrisas, y a un fin que no es la inocencia del turismo, sino su falta de culpabilidad.

Mil cuatro

En ese camino hacia la gloria se pierden puestos de trabajo, a los que trabajan se le niegan derechos, se va al garete el debido respeto por los usuarios, se arrasa con la naturaleza, se burlan mercados y leyes, se intimida y coloniza, se conspira y corrompe, pero qué importancia tiene eso si al final del año reparten suculentas ganancias entre sus accionistas.

Manatíes, ballenas y sirenas

Las veraniegas ciudades se demoran en cuidados, refrescan el rostro con el rocío de sus íntimas mañanas, peinan sus albos cabellos con cimborrios de catedrales e iglesias, y languidecen asomadas a los ventanales de las nadas que las habitan, naturales y pacíficas, como ballenas de largas cabelleras y melancólicos cantos, el de las sirenas que jamás serán.

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