Antonio Casado

Ucrania: la ley del más fuerte

Esa frase de Zelenski, pronunciada por el presidente de Ucrania antes las Cortes Generales del Reino de España a finales de marzo, traslada el mensaje de que la fe en la democracia y sus valores es más fuerte que la lógica de un tirano.

España mira a Francia

De modo que el malestar emitirá votos intercambiables hacia la derecha (Le Pen) o hacia la izquierda (Melenchon), pero no por las viejas motivaciones ideológicas.Por lo demás, los catorce puntos de ventaja que Macron ha obtenido frente a Marine Le Pen es agua de mayo para la causa del orden internacional establecido después de la segunda guerra mundial (potencia nuclear integrada en la OTAN y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU) y, muy especialmente, para la causa especifica de la Unión Europea, que se considera amenazada por el radicalismo populista de una señora que pregona la “Europa de las naciones” frente a la Europa unida que representa la UE.Este último motivo de satisfacción por el triunfo de Macron también cunde en España, tan necesitada como está del arropamiento europeo en la superación de sus problemas económicos.

El caso ‘Pegasus’

Incluida la “ofensiva internacional” (querella contra el Gobierno de España y la empresa israelí NSO Group) apadrinada por Puigdemont y Junqueras para impedir la impunidad de las presuntas tropelías.Me parece bien, aun pasando por alto el oportunismo de los dirigentes independentistas mencionados y del presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonés, que ha decidido congelar las relaciones con el inquilino de La Moncloa mientras no se haga la luz sobre el culebrón “Pegasus”.Pero si realmente el seguimiento telefónico -o del tipo que sea- se llevó a cabo con el conocimiento y la autorización de los jueces, el rasgado de vestiduras en la plaza pública no viene a cuento.De momento, el CNI reconoce que usa esa tecnología, pero fuera de España en la persecución de delitos de terrorismo y crimen organizado.

Sánchez voluntarista

Dos pedradas contra el PP: una, sus relaciones con la ultraderecha; otra, los problemas de corrupción cosidos a las siglas del partido conservador, ahora por cuenta del caso de las mascarillas en el Ayuntamiento de Madrid.A pesar de que Sánchez aseguró que se cumplirá el legalizado compromiso (diciembre 2021) de garantizar el poder adquisitivo de las pensiones, no quedó claro si se aplicará mecánicamente la subida en paralelo a la subida del IPC, sea la que sea, aunque en el actual contexto suponga disparar el gasto público por encima de los 15.000 millones de euros.¿Se lo puede permitir una economía carcomida por la deuda y el déficit públicos?Se supone que no.

¿Deshielo en Moncloa?

En todos ellos quedó abierta la puerta a seguir intentándolo, lo que también es un avance en la buena dirección.Quienes nos dedicamos a descifrar la actualidad política, no hemos dejado de percibir la fuerza del argumento utilizado por Feijóo para explicar el porqué de las profundas diferencias que existen en asuntos tan importantes como el plan de choque para frenar el empobrecimiento de la población o el cambio de postura en la cuestión del Sahara: “No se puede compartir lo que no se conoce”.

La lección de Zelenski

Incluso ya con la invasión en marcha, una Europa acobardada frente a la osadía de Putin, se resistió a un arropamiento incondicional del país invadido.Así que el agradecimiento a la solidaridad del pueblo español, y en general de todos los países de la Unión Europea, incluidos los envíos de material “ofensivo”, nunca suficiente para compensar la brutal desproporción de fuerzas frente al Ejército ruso, venía cosido a una cierta decepción por el hecho de que a la OTAN y a la Unión Europea les ha faltado fe en la fortaleza de la democracia frente a la lógica de un dictador.Fue la lección de presidente ucraniano en su paso virtual por el hemiciclo del Congreso.

Que vuelva la cordura

Eso ya es entrar en razón, después de haber subestimado (“limosnas”, llegó a decir) los acuerdos de la ministra con el mayoritario Comité Nacional del Transporte por Carretera.Falta desconvocar los paros que se vienen llevando a cabo durante los últimos quince días y que se mantuvieron después de dichos acuerdos con las asociaciones representadas en el CNTC. Lo sensato ahora es el llamamiento del presidente del Gobierno, que ha pedido a los huelguistas que se lean los mencionados acuerdos y vuelvan a trabajar.

Sáhara: de golpe y sin anestesia

O sea, sin la previa preparación del terreno que, en nombre del realismo político, hubiera dado a la opinión pública española la oportunidad de ir haciéndose a la idea de que no tiene sentido mantener bloqueado el conflicto.Hablamos de un problema heredado del siglo XX que, a la hora de buscarle una solución, siempre puso de manifiesto la incapacidad de la diplomacia y los intereses en juego.No es nueva la filantrópica idea de poner fin a las penosas condiciones de vida de los saharauis expatriados en un lugar del desierto argelino, aunque fuese al precio de renunciar al derecho de autodeterminación reconocido en la doctrina de la ONU.Dentro del propio PSOE, que siempre se solidarizó con la causa del pueblo saharaui, nunca faltaron las voces partidarias de aceptar el régimen autonómico ofertado por Marruecos en 2007.

La vuelta al siglo XX

Quién nos iba a decir que después del “fin de la historia” cantado por Fukuyama y el posterior tsunami globalizador de la economía íbamos a tener necesidad de desempolvar los manuales del siglo XX.Términos como “guerra fría”, “telón de acero”, “destrucción mutua”, han vuelto al discurso político y mediático en esta parte del mundo civilizado, habían llegado a creerse que la diplomacia, el comercio y la cooperación internacional iban a desterrar para siempre el recurso a la fuerza militar como una forma de resolver los conflictos entre países.Los peores presagios han reaparecido con el reciente ataque de Rusia sobre una base militar de Ucrania (Yavoriv), a 25 km de la frontera polaca.

El coste de la libertad

Todo un desafío para la UE, donde está por ver que pueda o quiera hablar con una sola voz respecto al modo de reducir la dependencia energética de Rusia, puesto que es muy diferente entre los 27.La cumbre del jueves y el viernes (10 y 11 de marzo), convocada en Versalles por la presidencia semestral francesa nos alumbrará el camino del análisis sobre la respuesta a la pregunta: ¿Qué puede hacer Europa, y cuándo, para reducir la dependencia energética de un país que vulnera el orden democrático y el derecho internacional?En cuanto a la derivada doméstica, la última pista nos lleva al Congreso de los Diputados.

Dos ministras

colgados de la pancarta del “No a la guerra”, los principales dirigentes de Podemos, el partido coaligado con el PSOE en el Gobierno, se declaran objetores del envío de ayuda militar al pueblo ucraniano, que resiste desde hace doce días la injustificable invasión de su territorio a mayor gloria del tirano que responde al nombre de Vladimir Putin.El número dos de ese partido, Pablo Echenique, así como la secretaria general, Ione Belarra, consideran un error el envío de armas ofensivas (lanzagranadas y ametralladoras en el caso de España) porque, según ellos, eso alimenta la escalada militar y no resuelve nada.El colmo ha sido escuchar a Belarra, que es ministra de Sánchez, diciendo que el PSOE es “el partido de la guerra”.

El discurso del Rey

Y por eso en todas sus alusiones a la defensa de los valores amenazados, habla del trabajo conjunto con los socios internacionales de España para “restaurar la paz y exigir el respeto al imperio de la ley “por parte de todos los Estados, sin excepción”.Por eso digo que ninguna pieza oral mejor que la de este discurso de Felipe VI para expresar con exactitud el estado de opinión de los españoles respecto a la injustificable agresión de la Rusia de Putin a un país soberano como Ucrania.En la palabra del Rey se reflejan, se recuerdan, los mandamientos que distinguen a los países democráticos: imperio de la ley, respeto a los derechos humanos, Prensa independiente, separación de poderes, elecciones libres, etc., pero, sobre todo, primacía del individuo, la persona, por encima de tribus, razas, naciones e incluso Estados.Es decir, todo lo que Vladimir Putin está amenazando en su empeño por querer pasar a la historia como Catalina la Grande.

El malogrado PP de Pablo y Teo

No entendían que los éxitos electorales en Madrid fueran de la presidenta regional y no de Génova, mientras que la culpa por las incumplidas previsiones en Castilla y León se las endosaran a la dirección nacional.Asistimos al desmantelamiento del PP de Pablo y Teo porque los dos caídos dieron cuartos al pregonero por supuestas malas prácticas de Ayuso.

PP: el bochorno nacional

La guerra fratricida del PP desborda los límites de un partido político y las habituales pugnas internas por el control de la organización.

Luz verde a la reforma laboral

Los mismos que se rasgan las vestiduras porque el Gobierno haya buscado la complicidad de Ciudadanos mientras Rufián (ERC) y Otegi (Bildu) sumaban sus votos a los del PP y los de Vox para tumbar una herramienta clave en la recuperación económica del país.Todo parece indicar que la reforma saldrá adelante este jueves en el Congreso.

El mosaico del 13-F

Para esa posibilidad de geometría variable tendrá donde elegir entre los cuatro o cinco grupos que serán minoritarios en la asamblea, o con varios de ellos a la vez (Ciudadanos, Unión del Pueblo Leonés y los distintos minifundios electorales en la mayoría de las provincias de la Comunidad).La otra opción, más improbable a mi juicio, es la incorporación del activismo de Vox a una derecha sin complejos en el gobierno de la Junta.

Ayuso y el leonesismo

La unión definitiva con León no se produciría hasta 1230, con Fernando III el Santo.Y me parece que son argumentos históricos suficientes como para sostener que León es anterior a Castilla, que su idioma es anterior al castellano, que el foralismo (protección del pueblo frente a la nobleza) es un invento leonés, no castellano, y que reclamar una autonomía propia para la región leonesa (León, Zamora y Salamanca), como reza una moción del Ayuntamiento de León (diciembre 2019), puede ser inútil, de difícil materialización, pero no es ninguna excentricidad, como ya tengo escrito en anteriores artículos.Por eso entiendo el enfado de los leoneses con la presidenta de la Comunidad de Madrid y, en especial, el de la coordinadora de la Comunidad Leonesa, Alicia Valmaseda, por las injustificables referencias de Díaz Ayuso a Castilla como entidad superior que engloba a León, cuando solo cuarenta años atrás la región leonesa (León, Zamora y Salamanca) nada tenía que ver con ninguna de las dos Castillas, la Nueva y la Vieja, como cualquiera puede comprobar en los mapas de la España anterior a la Constitución de 1978.La propia Alicia Valmaseda ha hecho público un comunicado en el que invita a Diaz Ayuso a repasar la función gramatical de las conjunciones copulativas que, según los textos escolares, “enlazan palabras u oraciones sin establecer entre ellas relación especial”.

Dos nubarrones

la inflación disparada, problemas de desabastecimiento, un marco presupuestario desmentido por la realidad, el turismo tocado por la pandemia, el aumento de las desigualdades sociales y, de repente, la sombra de la sospecha planeando sobre el reparto de los fondos europeos (RRF), que es el principal resorte para la recuperación económica de nuestra economía.El fantasma del clientelismo y la opacidad, agitado por el PP en Bruselas, ha coincidido con el paso del canciller alemán, Olaf Scholf, por el Palacio de la Moncloa, agitando a su vez otro fantasma: que el frugalismo germano, representado por un ministro de Finanzas liberal, Christian Lindner, resucite la ortodoxia fiscal (pacto de estabilidad presupuestaría) y se acaban las políticas expansionistas sobre las que Sánchez cabalga hacia un final feliz de la legislatura.Ante estos dos nubarrones en el horizonte, todas las alertas han sonado en el estado mayor del Gobierno de coalición PSOE-UP. Preocupan en Moncloa tanto el activismo fiscalizador del PP en el corazón de la Unión Europea como el temor de que la política de estímulos económicos esté tocando a su fin.

Sed de centralidad

A saber: coste de la vida por las nubes, España que produce mucho menos de lo que debe, unos niveles de crecimiento muy por debajo de los previstos en el marco presupuestario, nuestra primera industria nacional seriamente tocada (turismo) y un creciente malestar sectorial.La pregunta es si la desactivación de esas amenazas, que siembran la incertidumbre entre los emprendedores y afectan a la estabilidad del país, puede ser afrontada con éxito desde un poder político sostenido por enemigos del Estado que se alimentan de su fragilidad (la del Estado, se entiende).Y la respuesta nos remitirá inmediatamente a la desatendida sed de centralidad que, a mi juicio, tienen las capas mayoritarias de votantes socialmente desalentados y políticamente huérfanos.

Incierto 2022

Si además revisamos el calendario electoral, hemos de hacernos a la idea de que estamos a punto de encarar un año marcado por la inestabilidad política y la incertidumbre económica.El coste de la vida desbordado en marcadores desconocidos en los últimos treinta años, niveles de crecimiento insuficientes para una verdadera remontada en el año que empieza, malestar sectorial y un poder político que remite la prometida estabilidad al concurso de declarados enemigos del Estado, no son precisamente inductores de optimismo en una ciudadanía sedienta de normalidad después de veinte agotadores meses de pandemia.

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