Antonio Casado

Manifestación rojigualda

Y así fue.En la perspectiva del partido constituido en alternativa de poder, concretada en la aspiración de su líder, Pablo Casado, a convertirse en el próximo presidente del Gobierno, lo ocurrido el domingo pasado en la plaza de Colón regaló a Pedro Sánchez el argumento de que oponerse a los indultos es de derechas y apoyarlos es lo progresista.Más aún: la temeraria y anticonstitucional sugerencia de que el Rey es libre de firmar o no formar lo que el Gobierno decide (artículo 62 de la CE) tapó la no menos temeraria tendencia de Pedro Sánchez a confundir la magnanimidad del Estado con la claudicación del Estado ante el desafío secesionista en Cataluña.En resumen, la manifestación se quedó en intento fallido de escenificar en la calle el rechazo de la parte ofendida del “procés”.

La apuesta

Sin embargo, tal vez convencido de saber lo que conviene a esas mayorías, el Gobierno se ratifica en su decisión de perdonar las penas pendientes de cumplir por los doce del “procés”.Hay un sesgo aún más perturbador en los sondeos.

Villarejo desactivado

Al pedirle pruebas de su señalamiento se remitió al archivo documental intervenido por los agentes de la Unidad de Asuntos Internos que le detuvieron en su domicilio de Boadilla del Monte el 3 de noviembre de 2017.Lo sorprendente es que a estas alturas del culebrón Villarejo tratase de convencer a los diputados de que su concurso en el operativo “Kitchen” se limitó a desactivar la información “comprometedora para altas instituciones del Estado” que guardaba Luis Bárcenas.