Comer en Rosalía de Castro: Samaná

El abanico de posibilidades en Samaná, tanto entre carnes y pescados es muy amplio y variado y, sobre todo, de gran calidad | CEDIDA
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El Samaná, uno de los restaurantes imprescindibles de la cocina coruñesa ha salido a la calle con una cómoda terraza para adaptarse a las nuevas circunstancias provocadas por la pandemia. Si antes ya lo tenía todo, ahora ya no le queda apenas nada para cumplir las expectativas de sus comensales: buen servicio, un local con un interiorismo espectacular, opción para comer, cenar o tomar un cóctel al aire libre y, por supuesto la excelente gastronomía de la que siempre ha hecho gala el local de la calle Rosalía de Castro.Un establecimiento ideal para comidas de empresa, para pequeñas celebraciones o para cenar cualquiera de los días de la semana, ya que tiene un amplio horario que abarca desde las 9:00 a la 1:00 de la madrugada. 


Samaná -inspirado en la exuberante república dominicana- es un local con clase, versátil porque se adapta a las necesidades de los clientes en cualquier hora del día, con diferentes ambientes dentro de un mismo local y un amplio abanico de posibilidades culinarias. A los mandos de la cocina se encuentra el chef Felipe Bustos que hace de los fogones arte y al que no se le resisten ni el punto perfecto de las carnes, ni la brasa de los pescados ni mucho menos los arroces, que son siempre garantía. Imprescindible probar el de zamburiñas, jamón ibérico y crema de ajetes y, para comenzar, el mortero de guacamole, burrata, hierbabuena y nachos de plátano. Recientemente han incluido en la carta los brioches de rabo de vaca con mayonesa picante, champiñones y rúcula que se deshacen en la boca y, entre los platos principales, destaca el magret de pato con milhoja de patata y salsa de naranja, aunque el abanico de posibilidades, tanto entre carnes y pescados es muy amplio y variado y, sobre todo, de gran calidad.





Samaná acaba de lanzar hace pocos días la nueva carta del brunch, para los amantes de los desayunos tardíos en los que, por supuesto, no pueden faltar ni el huevo poché, ni los benedictinos ni mucho menos las tortitas con fruta y sirope. Los domingos el festín comienza desde primera hora, incluso si lo que quiere el comensal es que se lo lleven preparado porque el restaurante ofrece un amplio sistema de servicio a domicilio para que la experiencia paradisíaca de Samaná pueda disfrutarse en estos tiempos en los que no siempre se puede salir de casa.

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