Antonio Amenedo: “En A Coruña los callos son una religión, aunque no vayas a misa”

Amenedo es un asiduo de las campañas solidarias | CEDIDA
|

Antonio Amenedo, conocido como el Cocinero del Pazo, decidió afrontar la pandemia y el confinamiento poniendo su cocina a disposición de los demás. Empezó enviando callos a los sanitarios del CHUAC e hizo varias recaudaciones en favor de los más necesitados de la ciudad. Con la honestidad y la fuerza que lo caracteriza espera afrontar el segundo semestre del año a pesar de los escollos, que reconoce que son muchos. Pero su espíritu luchador y su sentido del humor son una fortaleza que lleva siempre a lo que más le apasiona, que es estar entre fogones.


- ¿Cómo ha pasado este último año?

- Este último año ha sido un auténtico infierno tanto profesionalmente como emocionalmente, la verdad es que ha sido muy duro, pero creo que ha sido así para todo el mundo. El 2020 ha sido el año más duro de los 53 años que tengo.


- Pero en todo el contexto de crisis, algo habrá habido positivo…

-Desgraciadamente el ser humano es muy egoísta y la clase política aún más, todo el mundo mira para lo suyo y para salvar el interés de cada uno, me gustaría pensar que sí que hemos intentado hacer algo más, pero no veo nada positivo la verdad…


-  ¿Cómo fueron sus comienzos en los fogones?

-Yo era el típico al que cuando iba de acampada con 13 años ya le gustaba cocinar, siempre me ha apasionado la cocina y estudié Hostelería en Tenerife, estuve trabajando en hoteles y siempre dedicado a hacer banquetes. Cuando me vine para aquí enamorado de mi mujer decidí montar un salón de banquetes lo que es hoy el Pazo de Santa Cruz de Mondoi.


- ¿Cómo se vislumbra la temporada de verano?

-La veo con la misma incertidumbre de todo este año. Tenemos un montón de bodas en el Pazo, el tema es que nos las dejen hacer en las mejores condiciones. El día 22 tenemos una boda en la que las mesas tienen que ser de cuatro, no puede haber barra libre, el aperitivo tiene que darse sentado. Es muy complicado… en estas circunstancias yo mismo no me casaría.


- ¿Cómo ve al sector en la llamada nueva normalidad?

-El sector hostelero lo veo en una mejoría porque a medida que avance la vacunación entiendo que esto se va a ir solucionando.  Los que nos dedicamos a hacer banquetes estamos en un limbo porque no somos ni de la noche ni somos restaurantes al uso, tenemos que ver cómo va a ir evolucionando el tema. Todavía lo veo complicado y más difícil aún porque tenemos que devolver los ICO que nos han prestado. Este verano no va a ser como los veranos normales, va a costar todo un poco más.


- ¿Por qué decidió hacer cocina solidaria?

-Si tuviera que decir algo de esto quizá sería que fue una forma egoísta de escaparme de esta movida. Soy muy inquieto, un volcán que no puede estar paradoy cuando vino el primer confinamiento se me caían las paredes, entonces sentí que tenía que hacer algo y se me ocurrió ayudar a los que se estaban partiendo la cara por nosotros que eran los sanitarios. Llamé a una amiga que trabaja en Urgencias y les propuse llevarles callos los domingos para los momentos de descanso y les pareció una idea estupenda. En A Coruña los callos son una religión, aunque no vayas a misa, porque le gustan a todo el mundo. Empecé a hacer callos para sentir que podía hacer algo dentro del marrón que teníamos, mi válvula de escape salió por ahí y una cosa llevó a la otra.


- ¿Qué es lo que mejor le sale en cocina?

-Mi especialidad además de los callos, creo que son la lamprea o el cocido. Son mis puntos fuertes.


-  Un espíritu inquieto como el suyo tendrá algún proyecto futuro en marcha…

- Los proyectos que tengo es salvar el Pazo de la situación que tenemos que es complicada y luego… Dios proveerá. El tiempo te va poniendo en tu sitio y además yo tengo una máxima, el mundo es redondo y gira y según te portes él se portará contigo. No sabemos lo que nos depararán los nuevos tiempos, de entrada, mi único propósito es salvar el Pazo de la situación tan angustiosa que estamos atravesando.

Antonio Amenedo: “En A Coruña los callos son una religión, aunque no vayas a misa”