Iván Mariñas: "Soy un todo terreno, disfruto de un Estrella Michelin, de un tapeo en una tasca y de una comida en el campo"

Iván se coló en la final del talent show | Miguel Angel Hernández
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Iván Mariñas se coló en la final de MasterChef 8 en una edición marcada por la pandemia y se quedó a las puertas del primer puesto. De hecho, el concursante coruñés pasó el confinamiento con sus compañeros de programa ya que el estado de alarma le cogió en plena grabación del talent show de RTVE. Eso, sin duda, hizo más especial su paso por el programa, en el que destacó por su fuerte personalidad y por los buenos cocinados de los que hizo gala, ya que Iván destacó casi desde el principio. Pasado un año de su paso por MasterChef hace balance con Gastroideal de su experiencia en las cocinas más famosas de la televisión.


- ¿Cómo ha sido la experiencia MasterChef?

- ¡Una locura! Uno no sabe dónde se mete hasta que está en el cotarro. Una cosa es cocinar en tu casa y otra bien distinta competir por ser el mejor cocinero amateur de España en la cocina de un plató de televisión, lleno de cámaras y de gente observándote. Si a eso le sumas el ritmo endiablado de pruebas semanales, la convivencia con tu compañeros/rivales y tus propias aspiraciones (yo personalmente soy muy competitivo y me gusta hacer las cosas bien), tenemos un cóctel.

 

-¿Qué te ha aportado a nivel personal y profesional esta experiencia?

- Parecerá una tontería, pero las personas crecemos ante los cambios y las adversidades, y de eso va sobrado el talent culinario de MasterChef. Podríamos decir que he madurado personalmente en un entorno tan nuevo, he seguido interiorizando que el esfuerzo merece la pena y he aprendido muchísimos recursos culinarios que desconocía por completo. En cuanto a mi vida, ha supuesto un antes y un después, quizás también condicionado por la pandemia y la situación mundial... Mi groso de horas ya no son haciendo un entreno personal tras otro, sino que lo compagino con contenidos de cocina para diferentes plataformas, y con una nueva realidad laboral en la que el paso por el programa me ha ayudado a coger con mayor naturalidad y con mucha más visibilidad, es increíble el apoyo del público.

 

- ¿Cuá dirías que ha sido el plato emblemático de tu paso por MasterChef?

- Todos y cada uno de los platos que he elaborado me han servido para crecer y aprender, pero os estaría mintiendo si no recordase cuatro escenarios por encima de todos: los dos últimos postres de supernivel en pruebas de eliminación y ya casi al final del programa, el caldero de arroz que hice en Murcia y que fue proclamado el mejor arroz de todas las ediciones de MasterChef y, por supuesto, mi menú de la final, por todo lo que suponía poner en valor los conocimientos adquiridos y el amor por mí omnipresente Galicia.

 

- ¿Dónde te gusta ir a comer en un día libre?

Soy un todo terreno en esta materia, disfruto de un estrella Michelin, de un tapeo en una tasca y de una comida en el campo... Lo único indispensable es el amor al producto y la buena compañía.

 

- ¿Cómo es en la actualidad el día a día de Iván?

- Pues siempre he sido un bule bule en mi día a día y el paso por el programa me ha dado aún más herramientas. Tengo una sección semanal en el programa ‘Quen Anda Ahí’ de la TVG, hago un directo cocinando desde mi casa todas las semana desde Instagram y compagino más que nunca el entrenamiento y la nutrición.

 

- ¿Hiciste amistad con tus compañeros del formato?

¡Sí, muchísima!! Evidentemente no con todos, pero como la vida misma, es imposible cuajar con tantas personalidades diferentes.... todos me han ayudado a su manera, aunque en algunos casos no fuese esa su intención, pero es que además me llevo a tres o cuatro grandes amigos para siempre.

 

 - ¿Cómo fue pasar parte del confinamiento en MasterChef?

Pues fue algo muy diferente, pasamos del más absoluto no parar a quedarnos encerrados en una casa los ocho aspirantes que quedábamos. Estudiar y entrenar fueron mis máximas, pero además me ayudó mucho conocer de otra forma a mis compañeros y entablar una relación que no hubieses sido posible de otra manera. Mi familia y entorno estaba bien, así que creo que en el fondo a mí me ayudó a hacer un repaso de todo lo que estaba pasando desde la calma.

 

- ¿Eran duras las pruebas del programa?

- ¿Duras? ¡Muy duras! Te enfrentas a retos que no dominas bajo la atenta mirada del veredicto de unos cracks que sabes que van a poner en entredicho las decisiones que tomas en tres minutos para formar tu plato... Si a eso le sumas que después de cocinar buscando el sabor, tienes que presentarlo de la forma más visual, pues te pasa lo que a mí, que muchas veces acabas desordenando todo tu trabajo en el plato pisado por el tres, dos, uno... “manos arriba”.

 

-¿Qué fue lo que más te gustó de la experiencia MasterChef?

- Con el paso de los meses, me quedo con la experiencia global: los exteriores me encantaban, las pruebas de eliminación me hacían levitar por muchas que fuese pasando, conocer a los mejores del mundo a nivel culinario, escuchar los consejos y el cariño de la gente… me siento un privilegiado.


- Si volvieses a participar en el programa, ¿qué harías diferente de tu participación?

- Eso es muy fácil decirlo ahora, sin presión, sin cámaras, sin la responsabilidad de pedir una excedencia en tu trabajo para cumplir un sueño con casi 39 años (los cumplí dentro del programa), pero si tuviese que decir algo, me gustaría haber estado menos nervioso las primeras semanas y le daría menos bola a algún compañero que me puso en el altar de sus enemigos

Iván Mariñas: "Soy un todo terreno, disfruto de un Estrella Michelin, de un tapeo en una tasca y de una comida en el campo"