El hostelero David Pujades reinventa su Invernadero para subsistir

David Pujades, con la camiseta que se puede adquirir en su bar Invernadero | quintana
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La calle de los Pensamientos, en el barrio de las Flores, es el escenario de un bar querido por todos los vecinos: el Invernadero. Como todos los establecimientos de hostelería de Galicia, no puede llevar a cabo su actividad con normalidad. Por ello, su propietario, David Pujades, ha buscado una alternativa para hacer frente a la falta de ingresos y ha reinventado su local. De servir cafés y bebidas, ahora también vende camisetas.


“La gente está colaborando mucho y hemos vendido ya 250 camisetas por diez euros cada una”, dice este hostelero coruñés. En las camisetas, junto al mensaje “non vas poder con nós”, el logo de su bar golpea al coronavirus con un guante de boxeo. El Invernadero, tal y como reconoce Pujades, es un bar “familiar”, por lo que todos los clientes se han volcado con esta iniciativa para tratar de ayudar en todo lo posible.


“La gente está colaborando mucho y hemos vendido ya hasta 250 camisetas por diez euros cada una”, dice Pujades, que ha transformado su bar en una tienda de barrio


La idea surgió hace pocas semanas, al ver que con las ventas de cafés y comida para llevar no podía hacer frente a todos los pagos que conlleva mantener abierto el negocio de una forma más reducida. “Es una alternativa de apoyo a la hostelería que surgió al ver que la gente bajaba muy poco a la calle. En esta tercera ola, hemos visto más miedo y las calles más vacías”, asegura el dueño del Invernadero.


Un cierre más duro

Ahora, con la aparente mejoría de la situación en la ciudad, Pujades afirma que “ya vienen más clientes y ves más ambiente, pero este cierre, que está durando más que el de noviembre, está siendo duro. La gente tiene ganas de que todo pase, y por ello esta venta de camisetas ha tenido tanta acepatación”, dice. Precisamente en el mes de noviembre, el primer cierre tras el confinamiento al que tuvo que hacer frente el sector hostelero, Pujades transformó su bar en una tienda de barrio. Comida para llevar, pan, cafés, “todo lo que los clientes quería. Lo utilizaban como una tienda de barrio”, explica.


Incluso colocaron todos los productos a la vista de cualquiera, como en un comercio más. “Hacíamos comida para llevar, con un menú de dos primeros platos y dos segundos”, relata. “Tuvo muy buen resultado”, añade. Ahora, además de la venta de camisetas, y a la espera de poder reabrir sus puertas como bar, Pujades recuerda que, pese a no tener todos los productos a la vista, “se pueden seguir comprando como en noviembre”.



Este hostelero es muy querido en el barrio. Sus redes sociales se han llenado de fotografías de sus clientes vistiendo las camisetas, todos ellos lanzando mensajes de ánimo. Y es que Pujades, además, organiza cada año la laconada del barrio por Carnaval. 

El hostelero David Pujades reinventa su Invernadero para subsistir