Fernando Jáuregui

Tras la guerra de la luz, la del agua

Lo primero de todo es decir la verdad, sin optimismos artificiales ni ocultamientos, con previsiones realistas sobre lo que quizá haya que hacer, que sin duda no será agradable.Porque aún recuerdo que, no hace ni un mes, la misma vicepresidenta Ribera, que ahora amenaza con echar al Constitucional encima de cualquier autonomía díscola a las medidas energéticas gubernamentales (o sea, sobre todo Madrid), decía que España ha hecho bien sus deberes y no tenía por qué secundar las recomendaciones de la UE sobre ahorro de energía.Esas incoherencias, la falta de un talante verdaderamente negociador con los sectores afectados y con otras fuerzas políticas, los fallos estrepitosos en eso que se dio en llamar, tan falsamente, la cogobernanza, hacen que la desconfianza de la población en sus representantes crezca más aún.

La espada que corta las dos Españas

Claro que desde un sector del PP, el madrileño de Díaz Ayuso, tampoco es que hayan proliferado manifestaciones de acato a lo que el ‘decretazo’ del Ejecutivo ordena a partir de ya: limitar temperaturas y apagar escaparates de manera indiscriminada, por simplificar mucho la cuestión, que es más compleja. Ya veremos si el cumplimiento de una normativa difícilmente cumplible va a ser tan riguroso como dice exigir la vicepresidenta Ribera o si todo queda en lo de siempre: en un mirar hacia otro lado, lo que no puede ser no puede ser, diga lo que diga el decreto, y ánimo, a buscar otro pretexto para enfrentar a las dos Españas, a falta de una buena espada bolivariana o de un buen apagón.

A este paso, el último, que apague la luz

Todo son incertidumbres ante una normativa legal que, contra lo que en la buena teoría debe hacer una ley, es susceptible de sembrar un cierto caos con su aplicación a partir del miércoles de esta semana que comienza.Se detectaba perplejidad y enfado en las autonomías ante esa reunión convocada para este martes, pocas horas antes de que entrase en vigor el decreto, por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), que depende del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que encabeza la vicepresidenta Teresa Ribera.

Los indultos del Gobierno

Y, de hecho, se ofrezcan las versiones que se quiera acerca de la tercera reunión, este miércoles pasado, de la Mesa negociadora entre el Govern catalán y el Gobierno central, lo cierto es que estas relaciones son hoy mucho menos tensas, menos crispadas, que, cuando en octubre hará cinco años, la Generalitat proclamó la independencia más breve de la historia, con las tristes consecuencias que todos recordamos.Creo que el significado último del indulto no es el de enfrentarse a las decisiones judiciales ni tratar de corregirlas; pienso que tiene un alcance de ajuste social que hace que lo que en la calle se ve como normal -y normal es la presencia en las calles sevillanas tanto de Chaves como de Griñán- se convierta, de hecho y de derecho, en normal.

Es la campaña electoral: pasen y vean

Que no sé yo si llevar la Hacienda, la Educación y la Cultura de la nación son muy compatibles con sacar a flote un PSOE medio hundido que se prepara para la madre de todas las batallas en las urnas.Y sí, habrá un parón en agosto, que el país, y su clase política, necesitan como nunca un descanso para reflexionar sobre lo pasado y prepararse para un futuro que ni siquiera es incierto: viene duro.

España no es Italia; ni Sánchez es Draghi, claro

Y tendrá sus consecuencias: a Sánchez, en Europa e incluso en los Estados Unidos --me atengo a una atenta observación de la prensa y a conversaciones en el ámbito diplomático-- le ven con ojos más positivos de lo que podría pensarse atendiendo a lo que dicen de él algunos medios, muchos políticos y muy numerosos ciudadanos españoles.

Hablando se entiende (o no...) la gente

Son precisos estadistas no corruptos -Pujol era ambas cosas- en ambos lados para mantener ese diálogo que construya: aeropuerto, corredor marítimo, recaudación fiscal, participación en la construcción autonómica son cuestiones perfectamente dialogables, como lo son la reforma del Código Penal, la cesión de impuestos, la tributación por ambas partes e incluso la instalación en Cataluña de instituciones del Estado.Y contra eso no hay nadie, ni en Esquerra, ni en el PSOE, ni en el PP, ni en el PNV, que pueda combatir.

El último debate con Pedro Sánchez de protagonista (dice el PP)

Creo que el principal partido de la oposición, que tendrá como portavoz a Cuca Gamarra y a un Feijóo obligado al silencio desde un escaño prestado, confía en que ni esos anuncios ni el talante ‘batallador’ al que seguramente regresará Sánchez, tengan demasiado efecto sobre las encuestas, que con unanimidad predicen malos tiempos para un PSOE que se agota y se refugia cada día más en los ‘cerebros’ monclovitas, porque en Ferraz no los hay.Bueno, sí pienso que Sánchez insistirá, porque me parece que está forzado a hacerlo, en que los augurios sobre su declive son meras habladurías de esos ‘enemigos poderosos’, interesados en desgastarle al margen de las urnas, situando de este modo sus controversias más lejos del plano puramente político y más cerca del ocultismo.

La (pen)última oportunidad de Sánchez

Porque el nivel de las ‘fake news’ que se están divulgando a través de las redes en torno a los motivos del súbito viraje de España en la cuestión sahariana (se llega a especular, sin la menor prueba, con el contenido de las conversaciones de Sánchez presuntamente espiadas por Marruecos) está adquiriendo niveles insoportables y difamatorios.Como español, naturalmente que quiero, independientemente de mis simpatías y antipatías políticas, que este encuentro, el más importante en décadas que mantienen los llamados países occidentales, salga bien.

Sí, yo también estaba por el ‘no’ a la OTAN

Y ese, que es vital para España, será, presumiblemente, uno de los muchos ‘temas calientes’ a tratar en la ‘cumbre’ atlántica de Madrid.En estas condiciones, me parece insostenible mantener en el Gobierno un núcleo hostil a las grandes decisiones de Estado, desde los alineamientos internacionales hasta la forma del propio Estado, pasando por la distribución de la economía o hasta por la nueva normativa en Sanidad, por poner apenas unos ejemplos.Creo que la misión de la izquierda a la izquierda del PSOE es presionar por medidas más ‘sociales’; incluso volver a la ortodoxia de ciertas concepciones marxistas, si se quiere.

El hombre que gobernaba para las clases medias trabajadoras

No es una acusación nueva, pero sí incorpora cierta intensidad cuando se produce en un momento en el que el Gobierno trata de reformar la ley que hace poco más de un año reformó para, de alguna manera, ‘saltarse’ la Constitución y poder nombrar ahora a dos magistrados del Tribunal Constitucional que dé a los ‘progresistas’ la mayoría en el órgano jurisdiccional supremo.Es más: Sánchez aprovechó una pregunta sobre el revés del Supremo norteamericano en una sentencia histórica contra el aborto para atacar las posiciones del PP en materia de renovación del gobierno de los jueces en España, y estuvo a punto de decir que esta no-renovación del Consejo del Poder Judicial afecta a la legitimidad de los jueces.

El Consejo de Ministros de los diez euros al mes

¿Lo hará?Por supuesto que me congratulo de una bajada en el IVA del precio de la luz, o de las posible nuevas medidas para contener el vertiginoso ascenso del precio de la gasolina y de cualquier parche que pueda inventarse contra la inflación, aunque no sé si otras cosas que quizá se aprueben en las próximas horas, como ese cheque de trescientos euros a los que menos renta tienen, no serán tan ineficaces como, en su día, lo fueron las ‘ayudas’ arbitradas por Zapatero.Lo que ocurre es que estas medidas, calculan los expertos, pueden llegar a suponer un ahorro de poco más de diez euros mensuales en los hogares españoles.

¿El culpable? Putin, claro está. O no tan claro

La semana que entra, que es la de la recta final en las cada vez más importantes elecciones andaluzas y que, por eso mismo, apenas registrará actividad parlamentaria, será la previa a esa reacción política en cadena que, en función de lo que dictaminen las urnas en Andalucía, acelerará tantas cosas y obligará a tantas explicaciones.

El reino del rumor

Sánchez y su entorno se han convertido en el epicentro de un tráfico de ida y vuelta de ‘fake news’, rumores, habladurías, medias verdades, hipótesis y falsedades totales que, hoy por hoy, hacen muy difícilmente discernible el grano de la paja, la verdad de la mentira.Hoy, el presidente del Gobierno, que tantas cosas inveraces ha propalado sin inmutarse, se convierte en la principal víctima de esas especulaciones que se achacan a ‘fuentes gubernamentales’ nunca citadas con nombre y apellido.

Los siete supervivientes

Excepto el titular de Interior, y últimamente, por las razones que conocemos, la ministra de Defensa, los supervivientes han procurado mantener un perfil más técnico que político, incluyendo el caso de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, muy centrada en su papel de interlocución en Europa.Echando la vista atrás, resulta casi increíble el movimiento interno en el Ejecutivo de Pedro Sánchez a lo largo de estos cuatro años, en los que cuarenta ministros --uno de ellos, Máxim Huerta, duró cinco días en el Gobierno-- se han sentado en el Consejo.

La tentación de las dos coronas

Pero sí es la hora de analizar en profundidad las consecuencias de una visita que se quiso inscribir en lo normal dentro de la anormalidad, en lo rutinario dentro de la excepcionalidad, y que me parece que ha dejado profundos surcos en la piel de la primera institución española.El evidente fraccionamiento en las relaciones entre Felipe VI y su padre, que el insípido comunicado de La Zarzuela tras el encuentro entre ambos no ha podido, ni quizá querido, disimular, es sin duda una mala noticia para la Corona.

Sánchez, o cómo fortalecer el Estado

Sí, y el comisario infame también tiene que ver con algún otro capítulo que afectará al hombre que fue jefe del Estado en España durante cuarenta años.Y que no crea el Gobierno que, porque se haya encogido de hombros respecto a la estancia del emérito en Sanxenxo y porque haya abandonado en manos de los tribunales el futuro del comisario se va a ver libre de la larga sombra de los audios grabados por este, y que ahora corren como liebres por las páginas de los periódicos: porque la propia fiscal general del Estado, un nombramiento que ha sido el mayor error cometido por el Gobierno en sus cuatro años de funcionamiento, y su pareja, el ex juez Baltasar Garzón, también andan por alguna grabación comprometedora, y en los combates políticos futuros, que temo que serán implacables, saldrán nuevamente a la luz, claro.Soy incapaz de prescribir cuánto protagonismo y responsabilidad corresponden al Gobierno a la hora de corregir tantas anomalías.

Europa cambia, y no nos damos cuenta

Tampoco estaría de más que desde el Gobierno se diese ejemplo reduciendo gastos obviamente innecesarios, empezando por la propia composición del Ejecutivo.Solamente desde un europeísmo razonable sofocaremos las tentaciones eurófobas, más que euroescépticas, que anidan en los crecientes populismos.

Juan Carlos I debe dejar de ser noticia

Creo sinceramente que La Moncloa ha tenido poco que ver con este ‘affaire’ que trasciende lo palaciego y que afecta a la esencia de la Monarquía, hoy tan bien encarnada por la figura patentemente honrada y eficaz de Felipe VI. La cuestión también alcanza a la presidencia del Gobierno y a los planes conjuntos de PSOE y PP para reforzar el papel de la Corona y hacer la institución más transparente.No puede ser que la Jefatura del Estado se vea lastrada por los dimes y diretes en torno a las idas y venidas de quien, con sus luces y también con sombras evidentes, reinó durante cuatro décadas desde la reinstauración de la democracia tras la muerte de Franco.

Paz Esteban y la izquierda de la izquierda de la izquierda de la...

Nunca más grave ante el aparente sometimiento a las exigencias de quienes, como Esquerra Republicana de Catalunya, no basan su interés en el progreso del Estado, sino en todo lo contrario.Estamos en momento graves en los que hasta los servicios de seguridad se han puesto en tela de juicio, y quizá estén empezando a debilitarse en vísperas de una ‘cumbre’ de la OTAN en Madrid que no va a ser, con la que está cayendo en Europa y en el mundo, un encuentro cualquiera.

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