Fernando Jáuregui

El PSOE es bastante más que el sanchismo

Creo que ambos comprenden, aunque son entusiastas de la cosa, que hay que mirar más allá de 2023 (que es el horizonte electoralista en el que se paran las previsiones), para que la socialdemocracia española no corra el riesgo de sufrir descalabros parecidos a los del PS Francés, italiano o del PASOK griego.Ese peligro, en todo caso, ni está cercano (ya digo que aquí se piensa apenas en las elecciones de 2023) ni nadie piensa, en su caso, en soslayarlo.

El único que llevaba corbata

Por cierto, todos ellos, incluso Guerra, ausentes del 40 congreso, con la excepción de Joaquín Almunia, que allí estaba, como Zapatero, en su calidad de ex secretario general del partido.Pero, alfilerazos y educadas indirectas al margen, lo cierto es que el congreso, una vez que el único hombre con corbata aceptó acudir, es una balsa de aceite.

Pedro I ‘el aplaudido’

Pero en este 40 congreso del PSOE no hay nubes ni ruidos molestos que actúen de sordina para los plácemes: Pedro Sánchez saldrá de este cónclave, en el que no se detectan voces realmente críticas -hasta Felipe González asistirá, dicen que sin reticencias-, más victorioso de lo que nunca lo estuviese secretario general alguno.Qué duda cabe de que Sánchez ha sabido o podido meterse al partido en un bolsillo, algo impensable cuando, hace cinco años, fue expulsado casi a patadas de la sede de Ferraz y todos le daban por políticamente muerto.

Salir de Madrid, al menos un poco

Me parece que va siendo hora de actuar con la celeridad política y administrativa con la que no se actuó al proyectarse, por ejemplo, el traslado del Senado a Barcelona.

‘Las Díaz’ y Puigdemont

Y con Yolanda Díaz, que estará ausente, dicen, en el ‘cónclave’ que el partido por el que será presumiblemente candidata y en el que no milita, Unidas Podemos, organiza a partir del jueves, en un intento de potenciar una formación que, sin las trapisondas de Pablo Iglesias y con la poca gracia de Ione Belarra, anda como de capa caída.¿Por qué no va ‘la otra Díaz’ a la escuela de otoño de Unidas Podemos?

Aquel discurso de Felipe VI ya no tendría sentido

Ya sé que las buenas noticias no son noticia, pero me arriesgaré a decir que me parece que una cierta brisa de concordia sopla en las velas del tan desnortado buque de la política española: Rajoy y Felipe González se palmean las espaldas, Díaz Ayuso piropea a Casado, desactivando bastante, creo, las trompetas de discordia en el principal partido de la oposición, que corta orejas en las plazas de toros.Hay más: en Andalucía, ya que no en La Moncloa, se inicia un diálogo entre el presidente de la Junta, Moreno Bonilla, y el líder de la oposición socialista en esa Comunidad, Juan Espadas.

La Prensa vuelve a los pasillos (o algo así)

Sin que, claro, el personaje se digne a detenerse para responder educadamente, aunque sea una nadería.La reivindicación de la libre presencia en las instituciones, por ejemplo las Cortes –quien suscribe, freelance y, por tanto, sin acreditación de un medio concreto, no tiene ahora entrada, con el Covid como pretexto ‘batetllano’ para la exclusión de quienes escriben, ay, ‘por libre’–, no es sino la punta del iceberg, por supuesto.

La dimisión de Marlaska

Creo que actuó entonces mal, muy mal, el señor Marlaska, como actuó mal, muy mal, y también le ha sido reprochado desde varias instancias, en la expulsión, no deseada por ellos, de menores marroquíes a su tierra de origen.Sé que hay muchos, especialmente en la oposición, que pretenden a Marlaska fuera del Ejecutivo, para desgastar así, creen ellos, a Sánchez.

La tormenta estaba sobre la Zarzuela

Aunque el presidente del Gobierno aseguró que no se había abordado la cuestión del regreso o no a España del emérito, la sombra de Juan Carlos I pesaba, y pesa cada vez más, como una losa sobre la Corona.Y la estrategia de tratar de hacer olvidar las numerosas irregularidades cometidas por el anterior jefe del Estado, simplemente no ha funcionado: se ha ahogado tal estrategia, sumida en un mar de filtraciones, de torpezas de la Fiscalía, de divisiones en el seno del propio Ejecutivo.

La política va de guapos/as

Y no, no me hablen de machismo/feminismo, que eso nada tiene que ver con la cuestión que abordo, mucho más lindante con el marketing.Palabra de honor que uno, que va cumpliendo sus años, no intenta arrimar el ascua a su sardina, ni actúa en plan envidioso de las cualidades físicas que uno para sí desearía: lo cierto y verdad es que la política europea –y menos, claro, la estadounidense– no circula, en general, por esos parámetros ‘sanchistas’.

Otoño tormentoso: rayos y truenos por doquier

Las revoluciones, mejor presentarlas de golpe, sin demasiada trompetería previa.No sé qué más sorpresas próximas nos ofrecerá el presidente, que tiene por delante nada menos que la apertura del año judicial, donde, en presencia del Rey, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, Carlos Lesmes, lanzará el lunes un órdago, harto de la no renovación del gobierno de los jueces: eso sí que, si se cumplen los pronósticos más pesimistas que maneja el Ejecutivo, van a ser rayos y truenos.

Una ‘nueva masculinidad’ para la política

El concepto, tan de la ‘antigua masculinidad’, de que el ejercicio de la política, que es el de la representación de los ciudadanos, tiene que ser competitivo, de imposición de las ideas propias y derrota de las contrarias, está causando enormes males a los españoles.Y digo españoles porque quizá en ninguna otra parte entre los países occidentales se ejercite en el mismo grado que aquí esa política de testosterona, de enfrentamiento para liquidar al adversario.

Belarra da la tabarra

Y ya hemos visto que de la prospección del futuro se ocupa directamente el Ministerio de la Presidencia, hoy en manos de Félix Bolaños, y no el Departamento de Belarra, por mucho que esta haya creado una Secretaría de Estado para esta Agenda 2030.La pervivencia, en el Gobierno de Pedro Sánchez, tanto de Belarra y su Ministerio como de Irene Montero y el suyo, el de Igualdad, no es sino la consecuencia del pacto de coalición suscrito por Pedro Sánchez con el entonces secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, hoy fuera de la política tras fracasar en las elecciones autonómicas madrileñas.

Cuando el calor en agosto es noticia, malo

Y no, señor presidente, no saquemos pecho diciendo que en España este verano las cosas han ido mejor que en otros sitios: en cualquier momento algún imbécil o malvado, o el azar, pueden ocasionar una catástrofe, porque aquí, país improvisador donde los haya, tampoco se cumple esa máxima de que los incendios hay que comenzar a apagarlos en febrero, con la prevención.Es entonces, ahora, cuando el calor, o más bien los efectos del calor cuando las administraciones no saben controlarlos, se convierte en trágica noticia.

Hasta los messmísimos de Messi

En las próximas horas, cuando comience la Asamblea de la Liga, tendremos probablemente nuevas muestras de la batalla campal en la que se ha convertido, sobre todo en España, el deporte en el que unas cuantas ‘estrellas’, mimadas hasta el esperpento, y un par de grandes ejecutivos, que quieren mantener su poder a base de hacer caja rápida, reinan de manera despótica y caprichosa.Y en cuanto a Messi, alguien debería decirle que las leyendas, para serlo, han de cumplir una cuota de humildad, de gestos solidarios, de comportamientos ejemplares.

Un plan sobre el regreso del llamado Emérito

Todos, amigos y fuentes oficiales, mantienen un escrupuloso silencio que evidencia lo embarazoso de una situación, la del llamado Emérito, a la que parece que ni la Fiscalía ni la Agencia Tributaria son capaces de poner fin de una vez.Independientemente del resultado final de las investigaciones en marcha sobre las irregularidades fiscales de Juan Carlos I, e incluso al margen de la opinión sobre él de los españoles, reflejada en encuestas oportunas y apresuradas, lo evidente es que el padre del Rey se ha convertido en un problema político de primera magnitud; para la Monarquía y para el propio Gobierno, que es hoy, se quiera reconocer o no, el principal sostén de esa Monarquía encarnada por la figura prestigiosa de Felipe VI.Esperar, como algunos pretendían, que la opinión pública, y la publicada –hay cantidad de reportajes y series televisivas en marcha sobre la figura de Juan Carlos de Borbón–, se olviden sin más de una de las historias más apasionantes que los españoles hayan conocido en décadas, es pretensión inútil.

La supervivencia de ‘esta’ España

Y por paradójico que pueda parecer, los encuentros bilaterales con el Gobierno vasco y el catalán pueden, si se le echa imaginación, valor y solidaridad a la cosa, alumbrar un camino nuevo para este rediseño.Uno de los problemas para llegar a una solución más definitiva en un Estado autonómico que no me atrevo yo a asegurar que no funciona, sino que debería funcionar mucho mejor, es esa percepción que enfrenta al ‘Madrid nos roba’ con el ‘Cataluña pretende quedarse con todo’.

El caso es que no encuentro un titular, presidente

Conste que no quiero decir, porque no lo pienso, que todo haya sido un desastre en la gestión del Ejecutivo en lo que va de Legislatura: ha habido bastantes luces, pero también algunas sombras, entre las cuales destacan la falta de transparencia, el conflicto con los jueces y el nulo contacto con la oposición.

Apostemos: qué dirá (y no) Pedro Sánchez este jueves

Pero la gran apuesta, también seguramente ganadora, es lo que el presidente callará en este repaso a su año de gestión, porque son cosas que tan bien, lo que se dice tan bien, no van.Si yo pudiese acudir a esta rueda de prensa, como pude hacer en casi todas las ocasiones anteriores (ahora, por ser ‘freelance’ y por las restricciones de la pandemia, no me dejan), naturalmente que preguntaría sobre la mala marcha de las cosas políticas, no acerca de lo bien que se gestiona la economía, cosa que, por principio y a falta de los datos de este otoño, admito, y de la que me alegro, faltaría más.

Encuestas para todos los gustos (y disgustos)

Y, a tenor de las cosas que han venido ocurriendo en la desdichada política española en los últimos dos años, ¿quién podría asegurar que no habrá virajes sustanciales en esa veleta sujeta a todos los vendavales y a todas las brisas que es la opinión pública?Lo que creo que ocurre es que las fuerzas políticas españolas viven en y de la coyuntura y no marcan una estrategia previa.