Fernando Jáuregui

Una ‘nueva masculinidad’ para la política

El concepto, tan de la ‘antigua masculinidad’, de que el ejercicio de la política, que es el de la representación de los ciudadanos, tiene que ser competitivo, de imposición de las ideas propias y derrota de las contrarias, está causando enormes males a los españoles.Y digo españoles porque quizá en ninguna otra parte entre los países occidentales se ejercite en el mismo grado que aquí esa política de testosterona, de enfrentamiento para liquidar al adversario.

Belarra da la tabarra

Y ya hemos visto que de la prospección del futuro se ocupa directamente el Ministerio de la Presidencia, hoy en manos de Félix Bolaños, y no el Departamento de Belarra, por mucho que esta haya creado una Secretaría de Estado para esta Agenda 2030.La pervivencia, en el Gobierno de Pedro Sánchez, tanto de Belarra y su Ministerio como de Irene Montero y el suyo, el de Igualdad, no es sino la consecuencia del pacto de coalición suscrito por Pedro Sánchez con el entonces secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, hoy fuera de la política tras fracasar en las elecciones autonómicas madrileñas.

Cuando el calor en agosto es noticia, malo

Y no, señor presidente, no saquemos pecho diciendo que en España este verano las cosas han ido mejor que en otros sitios: en cualquier momento algún imbécil o malvado, o el azar, pueden ocasionar una catástrofe, porque aquí, país improvisador donde los haya, tampoco se cumple esa máxima de que los incendios hay que comenzar a apagarlos en febrero, con la prevención.Es entonces, ahora, cuando el calor, o más bien los efectos del calor cuando las administraciones no saben controlarlos, se convierte en trágica noticia.

Hasta los messmísimos de Messi

En las próximas horas, cuando comience la Asamblea de la Liga, tendremos probablemente nuevas muestras de la batalla campal en la que se ha convertido, sobre todo en España, el deporte en el que unas cuantas ‘estrellas’, mimadas hasta el esperpento, y un par de grandes ejecutivos, que quieren mantener su poder a base de hacer caja rápida, reinan de manera despótica y caprichosa.Y en cuanto a Messi, alguien debería decirle que las leyendas, para serlo, han de cumplir una cuota de humildad, de gestos solidarios, de comportamientos ejemplares.

Un plan sobre el regreso del llamado Emérito

Todos, amigos y fuentes oficiales, mantienen un escrupuloso silencio que evidencia lo embarazoso de una situación, la del llamado Emérito, a la que parece que ni la Fiscalía ni la Agencia Tributaria son capaces de poner fin de una vez.Independientemente del resultado final de las investigaciones en marcha sobre las irregularidades fiscales de Juan Carlos I, e incluso al margen de la opinión sobre él de los españoles, reflejada en encuestas oportunas y apresuradas, lo evidente es que el padre del Rey se ha convertido en un problema político de primera magnitud; para la Monarquía y para el propio Gobierno, que es hoy, se quiera reconocer o no, el principal sostén de esa Monarquía encarnada por la figura prestigiosa de Felipe VI.Esperar, como algunos pretendían, que la opinión pública, y la publicada –hay cantidad de reportajes y series televisivas en marcha sobre la figura de Juan Carlos de Borbón–, se olviden sin más de una de las historias más apasionantes que los españoles hayan conocido en décadas, es pretensión inútil.

La supervivencia de ‘esta’ España

Y por paradójico que pueda parecer, los encuentros bilaterales con el Gobierno vasco y el catalán pueden, si se le echa imaginación, valor y solidaridad a la cosa, alumbrar un camino nuevo para este rediseño.Uno de los problemas para llegar a una solución más definitiva en un Estado autonómico que no me atrevo yo a asegurar que no funciona, sino que debería funcionar mucho mejor, es esa percepción que enfrenta al ‘Madrid nos roba’ con el ‘Cataluña pretende quedarse con todo’.

El caso es que no encuentro un titular, presidente

Conste que no quiero decir, porque no lo pienso, que todo haya sido un desastre en la gestión del Ejecutivo en lo que va de Legislatura: ha habido bastantes luces, pero también algunas sombras, entre las cuales destacan la falta de transparencia, el conflicto con los jueces y el nulo contacto con la oposición.

Apostemos: qué dirá (y no) Pedro Sánchez este jueves

Pero la gran apuesta, también seguramente ganadora, es lo que el presidente callará en este repaso a su año de gestión, porque son cosas que tan bien, lo que se dice tan bien, no van.Si yo pudiese acudir a esta rueda de prensa, como pude hacer en casi todas las ocasiones anteriores (ahora, por ser ‘freelance’ y por las restricciones de la pandemia, no me dejan), naturalmente que preguntaría sobre la mala marcha de las cosas políticas, no acerca de lo bien que se gestiona la economía, cosa que, por principio y a falta de los datos de este otoño, admito, y de la que me alegro, faltaría más.

Encuestas para todos los gustos (y disgustos)

Y, a tenor de las cosas que han venido ocurriendo en la desdichada política española en los últimos dos años, ¿quién podría asegurar que no habrá virajes sustanciales en esa veleta sujeta a todos los vendavales y a todas las brisas que es la opinión pública?Lo que creo que ocurre es que las fuerzas políticas españolas viven en y de la coyuntura y no marcan una estrategia previa.

Los fontaneros de La Moncloa

Página pasada y a ver cómo se comportan en el entorno de Félix Bolaños, Óscar López y los que van a ser nombrados en el Consejo de este martes.He dicho en muchas ocasiones que estos ‘segundos escalones’ son los que en realidad definen el talante y el talento de un equipo que no puede resumirse en la afortunada o desafortunada actuación de una sola persona, el presidente en este caso.

La cuestión es Camila

Se enfurecen unos porque ni Pedro Sánchez, ni su nuevo ministro Albares, ni la portavoz Rodríguez, han utilizado este término al referirse a lo que está ocurriendo en la isla en la que Díaz Canel manda con puño de hierro envuelto en guante de plomo, que no de terciopelo.A mí me preocupa poco el que Sánchez o su ministro de Exteriores, o la nueva y aparentemente simpática portavoz gubernamental, califiquen de ‘dictadura’ al sistema que gobierna en un país por el que los españoles, desde siempre, sentimos un muy especial cariño y sintonía: no fue Cuba una colonia, sino la última provincia de ultramar.

Más de mil personas aguardan su ‘sentencia’

Será, sin duda, en el Ministerio de Asuntos Exteriores donde se operará la mayoría de nombramientos -por ejemplo, hay más de treinta embajadas aguardando la designación de su titular-, ahora de la mano de un diplomático de carrera como Albares.De la misma manera que se esperan pocos cambios en los ministerios económicos, intocados en la remodelación, son de esperar, en cambio, mudanzas muy sensibles en las áreas de trabajo que correspondían a Carmen Calvo; es decir, en Presidencia, la comunicación de La Moncloa y cuanto afecta a las relaciones del Gobierno con el PSOE y, en general, con la sociedad.

El primer viaje del ex preso Junqueras

Se sabe que Puigdemont, que no tiene interlocución alguna con La Moncloa, presiona donde puede por su regreso y tal vez apenas espera una declaración favorable emanada del europarlamento, del Consejo de Europa o del Tribunal Europeo de Derechos Humanos antes de plantarse en la Plaza de Sant Jaume, sabedor de que, incluso en el caso de ser detenido, pronto saldría en libertad.En cuanto a Junqueras, que sí habla bastante, dicen, con el inquilino de La Moncloa y con cercanos colaboradores, consta que prefiere a Puigdemont en Cataluña que en Bélgica, donde el ex president de la Generalitat goza de un protagonismo alternativo que no gusta ni al propio Junqueras, ni a Aragonés ni a ninguno de los que, de una manera u otra, tratan de ‘normalizar’, obteniendo los mayores réditos posibles, la relación con el Gobierno central, con el Estado, y hasta con el resto de España.Creo que en este marco habría que situar este primer encuentro desde hace muchos meses entre Junqueras y Puigdemont.

El Rey, la mejor opción en Cataluña

Porque, al final, a Sánchez, que será más o menos entusiasta respecto del futuro de la Monarquía, hay que reconocerle que está jugando un papel destacado de respaldo a la figura de Felipe VI, al tiempo que opaca la de su padre, Juan Carlos I.La presencia, frecuente estos días, del Rey en tierras catalanas me parece fundamental: es obvia la frialdad con la que es acogido desde la Generalitat y el Govern autonómico, como es patente también la hostilidad abierta de los extremismos fanáticos de los CDR y la CUP. Pero quiero pensar que, pese a los estudios de opinión que vamos conociendo sobre un muestreo catalán (las opiniones públicas en Cataluña difieren sensiblemente de las del resto de España, donde el Rey goza de una popularidad muy superior a la de los políticos), Felipe VI es la baza principal para un mantenimiento de la dificilísima ‘conllevanza’.

El Reencuentro

Esta, la idea del reencuentro, será la que presida el acto en el que, si no hay dificultades de última hora, Pedro Sánchez explicará este lunes a trescientos invitados ‘de la sociedad catalana’, en el Liceu, plena Rambla barcelonesa, el cómo, el para qué, el por qué y el cuándo sobre los indultos que acaso ya el martes podría aprobar el Consejo de Ministros para los nueve encarcelados implicados en el ‘procés’ separatista.

El mundo se mueve, pero sin nosotros

El mundo ha comenzado a moverse a gran velocidad, como desperezándose del mortífero letargo de la pandemia, De pronto, el G-7 inicia un proceso de grandes mudanzas, Biden se encuentra con un Putin al que llamó, no hace mucho, ‘asesino’, y Europa, aunque con un goteo lento, inaugura el proceso de transferencia de fondos de recuperación de la economía de sus socios.Son todas buenas noticias potencialmente para España, si es que sabemos aprovechar la distensión propiciada por ese Biden al que por estos pagos, que no han superado todavía el ‘bienvenido mister Marshall’, seguimos viendo como ese señor que apenas se prestó a caminar 26 pasos junto a Pedro Sánchez por un pasillo.Inequívocamente se tiene la sensación de que este giro planetario nos pilla como desprevenidos, pendientes de si el president de la Generalitat cena o no -que no_con el Rey, o si el Junqueras indultado participará o no en una mesa de negociación entre el Gobierno central y el Govern independentista -que yo creo que sí--.No es lo peor que España esté ausente del G-7, el grupo de los siete países más influyentes de la Tierra, o que no se nos invite a algunas reuniones multilaterales importantes; lo peor es que tampoco se nos espera.

Un apoyo (crítico, claro está) a Pedro Sánchez

Sánchez tiene mucho de criticable y el nuestro es un país con serios problemas democráticos y de imagen exterior, y algo, bastante, de culpa tiene en ello el jefe del Ejecutivo español y secretario general del PSOE. Pero, al margen de las absurdas explicaciones que La Moncloa ofreció sobre el brevísimo encuentro con el hombre más poderoso de la Tierra, deberíamos lamentar el desdén con el que la Administración Biden trata a quien, como Sánchez, es el representante de una nación aliada e importante como España.

De Colón a Alcorcón, pasando por Sevilla (1)

Y eso, claro, va a tener consecuencias en la larga marcha del socialismo hacia ¿dónde?En días sucesivos iremos viendo los casos del PP y de Vox, tan indisociablemente unidos y desunidos, y el de Podemos, que también está ligado a los juegos de tronos en el PSOE. Porque lo que se está dando es una auténtica recolocación de las fuerzas partidarias en España, tan desprestigiadas y desacreditadas que ellas mismas han comprendido que han de empezar casi desde cero para recuperar algo de la credibilidad perdida.

(Casi) todos los frentes que Sánchez tiene abiertos

Tanto Aragonès como Sánchez, a través de peones interpuestos, van perfilando las cuestiones a tratar, con los indultos a los presos del ‘procés’, se supone, como primer y muy delicado tema a tratar previo incluso a la constitución de esa Mesa negociadora en la que se abordará nada menos que el futuro de las relaciones entre Cataluña y (el resto de) España.Como ciudadano español, espero que se entiendan.

El ‘casadazo’

Cuando este martes se cumplen tres años de aquella moción de censura que dio con los huesos de Sánchez en La Moncloa, el presidente del Partido Popular es sin duda consciente de que, en este tiempo, han desaparecido del mapa político su antecesor Mariano Rajoy; el jefe de Ciudadanos, Albert Rivera, y hasta el de Podemos, Pablo Iglesias.

4 5 6