Comer en el Orzán: Millo

La cocina de Millo es de mercado | CEDIDA
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Si le dijesen al chef Moncho Méndez la que se le vendría encima con la pandemia cuando abrió Millo el 23 de diciembre de 2019 quizás los coruñeses hubiesen perdido y se quedasen sin poder disfrutar de la fusión de innovación y tradición de la cocina de Millo. Pero el destino no lo quiso así y el restaurante de la calle Cordelería, a pesar de las ideas y venidas de los cierres y restricciones, se ha postulado como uno de los locales con más tirón de A Coruña.


Hablar de Millo es hablar de su tortilla con callos de bacalao, el único plato que ha permanecido en la carta cada uno de los días de vida de este ya emblemático restaurante coruñés. Pero también es hablar de cocina de “raza, de mucho sofrito y caldo”. Su creador la define como una cocina estrictamente de mercado. Desde unos boquerones con huevos fritos hasta un jarrete con calabaza dulce, el abanico de posibilidades de Millo es infinito. Porque si algo tiene esta carta es que cambia constantemente, de hecho, a diario las propuestas gastronómicas son diferentes. Todo depende de la temporada, del mercado y dice su creador que, incluso, del estado de ánimo. “En la cocina vivimos un caos que después da un gran resultado, nos encanta experimentar y sorprender”, explica Moncho.





Millo es un restaurante pequeño, pero muy acogedor en el que el comensal va a vivir una experiencia gastronómica diferente y alternativa. A la temporada de verano la miran con ilusión y anhelan esa continuidad para poder trabajar bien “que es lo que más nos apetece en estos momentos”, asegura el chef.

Comer en el Orzán: Millo