David Movilla: “Ni yo sé cuál es el techo del Zamora”

El técnico rojiblanco (d) durante el partido de la primera vuelta con el Racing de Ferrol en el Ruta de la Plata | El Día de Zamora
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Falta una jornada para que se cierre la primera fase y el Zamora mira al resto de equipos del grupo 1-A desde lo más alto. Poco —o más bien nada— le importó al equipo rojiblanco, recién llegado de la Tercera División, aparecer al principio de curso en todas las quinielas para ocupar uno de los puestos de descenso. Primero fueron la Cenicienta y ahora son una realidad que ya roza con la yema de los dedos asegurar su presencia en la Primera RFEF y entrar en la batalla por el ascenso a Segunda. ¿El artífice de esta gesta? David Movilla, el técnico del grupo que mejor ha sabido exprimir las piezas que tiene a su disposición.


Matrícula de honor, sobresaliente… ¿qué nota le pondrías a la temporada del Zamora?

No soy quién para ponernos nota. Sí puedo valorar a mis jugadores y no hay notas suficientes para ponerles. Al equipo tiene que valorarlo la gente de fuera, aunque las notas se ponen a final de temporada y todavía no ha acabado, pero la mayor nota que se puede poner a un equipo es sentirse orgulloso de los integrantes y yo me siento orgulloso de todos, y la afición también.


En pretemporada, sería una locura esperar una campaña como la que lleváis.

A principio de temporada me preguntaban cuáles eran las cenicientas del grupo. Yo analizaba, miraba, y por historia y plantilla no las encontraba, y dicen que cuando no encuentras a la Cenicienta, es que lo eres tú. Tal vez lo éramos, pero cada semana juegan once contra once y ni las plantillas ni los estadios ni los presupuestos son los que ganan partidos, sino los equipos. Equipos con futbolistas con más nombre y plantillas más potentes no han dado su rendimiento y otros como el Zamora estamos en posiciones poco esperadas.


¿Qué es lo que más te ha sorprendido de tu bloque?

No sé si denominarlo sorpresa, pero siendo consciente de que hemos mantenido a 17 jugadores de la temporada pasada y que las incorporaciones, excepto Adri Crespo, han venido de Tercera División, sí tenía un especial interés por cómo íbamos a manejarnos en la adversidad, ya que el año pasado batimos el récord de victorias seguidas en Tercera y donde ganar era lo habitual. Esta temporada nos enfrentábamos a una categoría de mayor exigencia y dificultad y entendíamos que íbamos a pasar por momentos de adversidad y, ante eso, me siento muy orgulloso porque cuando ha llegado, nos ha fortalecido y el equipo ha respondido bien.


¿Cómo se consigue hacer creer a un recién ascendido que puede competir de tú a tú con los grandes favoritos y quedar por delante de ellos?

En el liderazgo, las palabras tienen un impacto, pero hay que predicar con la exigencia. Muchas veces los entrenadores somos tremendamente limitantes con lo que pueden llegar a alcanzar nuestros equipos y en ese sentido, nosotros nunca les hemos puesto límites. Nos hemos sentido orgullosos todas las semanas, pase lo que pase, incluso cuando perdimos 3-0 con el Celta B. Y cuando estás conectado con ser competente, te lleva a ser competitivo. Han sido las menos las veces que el equipo no se ha acercado a lo que podíamos llegar a dar. Quedan siete partidos, con los de la segunda fase, vamos a disfrutarlos y ver hasta dónde podemos llegar. Quiero sentirme tan orgulloso como hasta ahora.


En repetidas ocasiones, los técnicos han dicho que el Zamora y el Compos son los dos equipos mejor trabajados del grupo, ¿qué sientes al oírlo?

Las veces que me ha llegado ese comentario, sobre todo cuando sale de boca de otros entrenadores, lo primero que siento es agradecimiento, como no puede ser de otra manera, pero llevo 22 años entrenando y he aprendido a relativizar tanto el halago como la crítica. Muchas veces se asocia el resultado a la calidad del entrenador, pero siempre lo que más he tenido en cuenta es la valoración que hacen mis futbolistas de mí, que es la única real, consecuente y con criterio suficiente para juzgarme porque conviven conmigo.


¿A quién le darías el premio a mejor técnico del grupo?

Lo has mencionado, Yago Iglesias. Teniendo en cuenta que no les he viso entrenar a ninguno y valorando solo el resultado, es decir, lo que me transmiten sus equipos, más allá de practicar un estilo de juego u otro, me ha gustado mucho ver al Compostela, he disfrutado mucho y es el equipo que, para mí, a nivel colectivo mejor ataca del grupo. Tiene mucho mérito hacer a un equipo tener tantos registros ofensivos como el Compostela y se lo he dicho a Yago Iglesias en persona, que tengo admiración por su fútbol colectivo.


Arrancasteis con dos victorias; entre la tercera jornada y la sexta tuvisteis un pequeño bache, y a partir de ahí, el rendimiento ha sido tremendo.

Tengo la sensación de que al equipo las primeras jornadas le costaba mucho sacar los puntos, con la lengua fuera, y en las últimas nos pasa lo mismo. Cada punto hemos tenido que sudar sangre y exigirnos al máximo, ir al límite y vivirlo al máximo cada semana. En cualquiera de los partidos, el Zamora no muestra una superioridad sobre el rival que te diga que va a quedar primero, pero sí que es cierto que igual que nos cuesta mucho ganar, cuesta mucho ganarnos porque somos un equipo tremendamente incómodo y que no pierde la cara al partido nunca, ahí está nuestra virtud.


Ahora que acariciáis la posibilidad de estar entre los tres primeros, ¿quedarse fuera sería un mazazo?

Toda realidad depende de cómo la mires. La puedes interpretar de una manera u otra, y pase lo que pase, me voy a sentir agradecido de lo que estamos viviendo. Luego veremos para qué nos da, pero mi valoración es que la temporada ha sido sensacional, independientemente de cómo acabe. Tanto en la vida como en el fútbol tenemos la manía de estar centrados en el resultado, pero yo me siento feliz con lo que hago y vivir de acuerdo a mis valores y que el equipo honre los suyos, y luego intentar llegar lo máximo que podamos llegar, porque ni yo sé cuál es el techo de este equipo.


Supongo que es inevitable dejar que la imaginación os haga soñar con la Segunda.

Tenemos mucha ilusión de seguir disfrutando de cada día. Parece que vamos al fútbol con la expectativa de llegar a algún sitio y dejamos de vivir y disfrutar el presente, con esa manía de mirar demasiado el pasado y el futuro. Hace tiempo que he descubierto que la felicidad no está en llegar a ningún lugar, sino en disfrutar del camino, y estamos en ello.


Lleváis una sola derrota a domicilio, teniendo en cuenta lo difícil que es competir fuera de casa en esta categoría, con estadios tan distintos.

Creo que se asocia a que el equipo tiene la humildad y la mentalidad adecuada para adaptarse a las diferentes circunstancias y contextos del adversario. Los números dicen que independientemente del escenario y del rival, damos la cara. Aunque el día que no damos nuestra mejor versión, nos pintan la cara, e incluso algún día como el del Celta B en casa, estando conectados, nos la han pintado, por eso somos conscientes de que somos un equipo que tenemos que ir al límite siempre. Lo sabemos y ni las victorias nos hacen vivir en la euforia ni las derrotas nos hacen caer en el drama.


¿Has pensado cómo vais a celebrar quedar entre los tres primeros, si lo lográis?

Todo lo que no te potencie, te quita, y pensar en eso no nos potencia de ninguna manera. Para celebrar siempre hay tiempo, y si hay que ir a una gasolinera a comprar una botella de champán, se va. Pero pensar en eso nos descentraría y yo, pase lo que pase, voy a celebrar esta temporada y el equipo la va a celebrar porque cada punto lo vivimos como si fuera el último.


Dicen que es muy difícil el cuádruple empate, pero yo no lo veo complicado


¿Qué destacarías de la escuadra blanquiazul?

Es un equipo que maneja varios registros y normalmente busca ser protagonista, defiende con organización e intensidad, un equipo ganador de duelos. Y analizando uno a uno a sus jugadores, es difícil encontrarle fisuras. Además, a nivel colectivo juega como equipo, no es anárquico.


¿Qué tipo de partido esperas?

Si tuviéramos que jugar mañana, no sé si tendríamos un once porque ayer, en la sesión de recuperación, había casi más muletas que botas en el vestuario. No tengo clara ni la idea con la que vamos a partir nosotros ni los jugadores con los que voy a poder contar. Te puedo hablar sobre el Depor, eso sí, que esperamos un Deportivo protagonista, que mande y sabemos que tan solo le vale la victoria.


¿Qué supone jugar en un estadio como Riazor?

Es un partido especial por lo que me une a ese club y por el escenario, que será el mejor de la categoría. Para los jugadores va a ser una gran experiencia, pero vamos a vivirla compitiendo, no vamos allí para hacernos fotos. Vamos allí para sentirnos orgullosos de lo que hemos hecho.


¿Qué equipos ocuparán las tres primeras plazas?

No me atrevo. Dicen que es muy difícil el cuádruple empate, pero yo no lo veo complicado. Si analizas los partidos, el Depor es normal que nos gane porque es el favorito. El Racing, antes del confinamiento, estaba con la flecha para arriba, la duda es ver cómo vuelven, pero no es tan difícil que gane los dos aplazados y empate con Unionistas. En cuanto al Coruxo-Celta B, el Coruxo en su campo es fuerte, pero el Celta es el mejor visitante, así que puede pasar cualquier cosa y lo que ocurra, lo aceptaremos.


Si el Depor da su mejor versión, pasa lo que pasó en Barreiro


¿Te decepcionó el Depor en Zamora?

Siempre en el fútbol la versión que da un equipo viene condicionada por lo que el otro le permite, y creo que en este caso, el Depor, aunque venía con varias bajas, sí tenía grandes jugadores en el campo, pero se encontró con un Zamora que, en un partido cerrado, supo competir y dio muy buen nivel. El Depor no dio su mejor versión, porque si la da, entonces pasa lo que pasó el otro día en Barreiro o en Pontevedra, porque un equipo así, con ese potencial, si está bien, pocos equipos le podemos hacer sombra.


¿Te sorprendió la destitución de Fernando Vázquez tras aquella derrota?

Sufrí dos destituciones en mi carrera y lo pasé mal, por eso empatizo y lo lamento. No tengo criterio para saber los motivos por los que se produjo esa destitución, pero no voy a descubrir ahora la trayectoria de Fernando Vázquez, un gran técnico. Además, he seguido mucho al Depor por muchos motivos desde pequeño y lo viví con tristeza. El problema es que los técnicos dependemos mucho de los resultados y las expectativas que hay en ese club, obligado a ascender, al final devoran a cualquier entrenador.


¿Qué vinculación guardas con el Depor?

Voy mucho a A Coruña, mi mejor amigo vive ahí y soy el padrino de su hijo. Además, en su momento tuve contacto con gente de ese club. He visto grandes tardes en Riazor y tengo especial cariño al Depor.


Habiendo presenciado alguno de aquellos momentos históricos del club coruñés, se te hará raro verlo en la situación actual.

Parece que es un sueño. Cuando bajó la temporada pasada, yo pensaba, vamos a jugar con el Depor, que he visto partidos de Champions allí, un campo histórico y un grande de Primera, entonces te sorprende. Si lo miras como aficionado al fútbol, es la grandeza de este deporte, que haya clubes como el Depor en Segunda y pensar que dentro de dos semanas voy a disfrutar del partido allí. Pero es inevitable sentir cierta pena.


Cogéis a un rival que atraviesa su mejor momento. ¿Te asusta más que aquel Depor de la primera vuelta?

Un Depor, después de perder con el Celta B, como lo cogimos nosotros, era un equipo peligroso; y ahora es un equipo con confianza, creo que esa es la diferencia, pero no hay una versión del Depor, ni la mejor ni la peor, que no infunda un gran respeto, con todo lo que hay detrás, esa espectacular masa social, extraordinarios futbolistas y el gran cuerpo técnico que tiene. La dimensión de este rival está por encima de cualquiera de los otros 101 clubes de la Segunda B. No hay un equipo que haya pasado por esta categoría con la grandeza histórica reciente del Deportivo y eso te da respeto, no miedo, para enfrentarte a cualquier circunstancia.

David Movilla: “Ni yo sé cuál es el techo del Zamora”