Luis del Val

La raya de Sanxenxo

El alcalde de entonces se llamaba Telmo Martín, y no es casual que tenga el mismo nombre y apellidos que el de ahora, porque se trata de la misma persona.Recuerdo que pasé la prueba más fácil, la del pregón, que lo escribí en verso, pero quedaba la prueba más difícil: la comida con la raya como protagonista principal.

Una semana distinta

Recuerdo haberle entrevistado en los años sesenta, cuando la canción protesta estaba en su inicial apogeo, y me dijo que él había sido un pionero de la canción protesta, y tenía razón.En la imaginería religiosa es lógico que vírgenes y santos sean blancos, porque los palestinos eran ya blancos hace XXV siglos, pero los ángeles, teóricamente son anteriores, mucho más incluso que los 300.000 años del principio del Homo sapiens, y no hay pintor que pintara un ángel negro.La colonización es cultural, más que religiosa, y recuerdo el asombro que me asaltó --durante la primera ocasión que anduve por el sur de América-- cuando en un diciembre, caluroso como es habitual, veía la representación de los símbolos navideños con árboles y tejados llenos de una nieve que quienes vivían allí no habían visto nunca.Me sucedió lo mismo en el Hermitage, donde hay un cuadro en el que se presenta a la Virgen, con Jesús recién nacido, a una edad casi adolescente –unos dieciséis años– que era la edad en la que las mujeres de Palestina estrenaban maternidad.Soy consciente de que la Fe no tiene nada que ver con la lógica, y huyo de esos ateos militantes –tan pesados y pedantes– que me aburren como torpes misioneros sin caridad buscando anti-conversiones.

Egoismo empresarial

Por supuesto no sabes la extensión adecuada y, por supuesto, tu problema no está catalogado en el robot que te está atendiendo, porque te contesta un loro-robot, que te demuestra que eres un extravagante que no estás ubicado en ningún lugar del catálogo de consultas que ha confeccionado el programador del robot y que a su entender cubre con solvencia toda la casuística posible que se puede producir.Si eres periodista y tienes interés profesional por algún asunto, la mayoría de las grandes compañías tienen un departamento de Prensa, que se parece por su secretismo, más a un servicio secreto de seguridad que a un departamento de comunicación para solvertar y dar cuenta de las necesidades de los informadores.Esas mismas empresas egoístas, que no te han recortado ni un euro por sus servicios aliviados de cuantiosos costos de personal –excepto Ibercaja, lo reconozco– te pueden llamar a tu teléfono móvil para ofrecerte la atención que, luego, cuando falle la página digital, nunca te darán.

A lo suyo

A los dirigentes chinos les importa el asentamiento de su régimen en un país cada vez más próspero.Además, la crisis energética ha chocado con algunas medidas adolescentes de los que piensan que el calentamiento del planeta se arregla yendo en bicicleta y usando automóviles eléctricos, cuyas baterías necesitan ingentes cantidades de energía y mantienen el peligro contaminante durante cinco siglos, después de ser desechadas.En medio de esto, es admirable el comportamiento de algunos ciudadanos, sujetos a sus intereses, como si viviéramos en una vida sin sobresaltos.

Josep Borrell tiene razón

En tiempos de sequía –y en España los hemos sufrido– se restringen el uso del agua, se prohíbe el relleno de piscinas y el riego de jardines, y nadie dice que eso sea una locura.Hay países en los que una mujer, o un hombre, deben recorrer catorce o veinte kilómetros a pie para poder rellenar un pellejo de cabra de agua, de un pozo manifiestamente insalubre, y regresar luego a su choza, mientras en la mayoría de los países de la Unión Europea, limpiamos el polvo de nuestros automóviles con decenas de litros de agua potable.Bajar un poco la calefacción no es ni siquiera un gesto de solidaridad, sino una aplicación del egoísmo bien entendido, porque no hay energía para todo y para todos y, mucho menos, barata.La inflación, que nos hace más pobre a los ciudadanos que no somos ricos, no va a desaparecer aunque terminara la guerra, porque dependemos de la energía para pescar la sardina, para llevarla a puerto, para transportarla al mercado y, después, para conservarla a una temperatura adecuada en un frigorífico con objeto de que no se envenenen los compradores de sardinas.No basta con emocionarse ante las desgracias de la guerra: es necesario tener constancia de que nos afecta a toda Europa, por muy lejos que estemos del lugar dónde el Psicópata Criminal ordena bombardear maternidades, mujeres embarazadas y recién nacidosEn no pocas ocasiones, he criticado las actuaciones de Josep Borrell, pero me constan que es un hombre inteligente y, en estas circunstancias, además, le asiste la razón.

Pisos vacíos

Para entendernos: quieren transformar el mercado en una sociedad comunista, con la diferencia de que los pisos serán propiedad de los particulares, pero el Gobierno los repartirá como si fueran suyos.Lograrán que los propietarios dejen de poner pisos en alquiler, con lo que los precios de alquiler subirán, como ya sabemos por experiencia, y será todavía más difícil que los jóvenes salgan de casa de sus padres.Puede que esto sólo sea el principio, porque también hay coches vacíos.

Perro y móviles

El resto de los perros, los que salen cuando su dueño/a saca el móvil a pasear, me parece que están muy frustrados, porque sus amos se dividen entre los que caminan sujetando al perro con la mano derecha y teniendo la vista fija en el móvil que sujetan con la mano izquierda, y los que llevan el móvil en la mano derecha y asen la correa del perro con la mano izquierda.

Inflación democrática

A Ford se le ocurrieron otras cosas, como abaratar los costes de producción, pero es que Henry Ford no fue a ninguna facultad de Economía.Como los pobres compran menos –porque los productos son más caros– y los que se quedan en paro disminuyen todavía más el consumo, las empresas siguen vendiendo menos, y la inflación continúa.Hasta aquí llego.

Tranquilos, repite Sánchez

En las últimas semanas había observado, al hablar con personas relacionadas con Ferraz, cierto nerviosismo por las encuestas que publicaban algunos periódicos, en las que el PSOE, sin desplomarse, no dejaba de perder porcentajes en intención de voto.Menos mal que ha venido la encuesta Tezanos, del CIS, caracterizada por su objetividad, y de un manejo de datos tan prístino, que se estudiará en el futuro en las Facultades de Sociología.

Celáa, embajadora

Teniendo en cuenta que la población mundial es de algo más de 7.000 millones, quiere decir que, de cada cinco seres humanos, uno de ellos es católico.Esa importancia, tanto cuantitativa y cualitativa obliga a que los sucesivos Gobiernos de España cuiden con especial cuidado a quién mandan de embajador al Vaticano, casi con el mismo esmero con el que se elige quién va a ostentar la representación de España ante Washington o ante la ONU, donde, por cierto, pasaron personas de tanto relieve como Inocencio Arias.Isabel Celáa, por su inteligencia y por su preparación, podría ser una buena embajadora en cualquier parte, pero lo del Vaticano parece la misma provocación que si nombraran a Ione Belarra –reconocida antinorteamericana– como embajadora en Washington.Es cierto que Celáa se educó en colegios católicos, y que el Gobierno declara que es católica, pero es también la autora, como ministra de Educación, de una de las leyes que más persigue la enseñanza de la religión, y que más beligerante se ha mostrado contra la enseñanza privada en la que ella estudió, y obligó a estudiar a sus hijas.

Pagar por usar

Esto de pagar por usar la carretera, y que no pague el que no la use, parece tener una aparente lógica, pero nos encamina hacia un panorama lleno de incertidumbres.Resulta curioso que los que con más intensidad se opusieron al copago medico (que, en un país tan poco dudoso como Alemania, eliminó de golpe el 25% de las consultas) estén ahora en el Gobierno y sean entusiastas partidarios de pagar por usar la carretera.¿Se tendrá que pagar, dentro de unos meses o unos años, por desgastar las aceras?

Deroga... ¿Qué?

A lo mejor, dentro de poco escuchamos a un amigo decir “voy a derogar mi agenda”, que no es que la vaya a cambiar por otra, ni que vaya a tirarla, sino que se va a quedar con ella, pero añadiéndole más datos.La subnormalidad intelectual -por debajo de la normalidad- no ha recibido más ayudas económicas, ni sociales, pero se le ha ido cambiando el nombre, y pasó a denominarse “discapacidad intelectual”, y ya, los progresistas avanzaron un poco más y, ahora, hay que decir “persona con discapacidad intelectual”, que es algo así como denominar a un catedrático “persona que es titular de una cátedra”.En la posguerra, el eufemismo era más brutal y sincero.

Preciosos

Y me alegré por ella, ya que en su sacrificado trabajo de envolver en farfolla las ideas más simples, le surgía de manera natural y sincera eso que siempre hemos denominado el “eterno femenino” y que, dentro de poco, por decirlo, seguro que multarán.A continuación me vino la reflexión de una de esas personas inteligentes que no abundan en España, me refiero a Pablo Motos, al que, en un estudio de Radio, hace años, le escuché la aguda observación de que, cuando oía a una mujer decir ante un par de zapatos en un escaparate que eran graciosos, los miraba intrigado, y confesaba, a continuación, que jamás unos zapatos le habían contado un chiste, ni le habían provocado una sonrisa por el mero hecho de mirarlos.Nunca he visto a dos hombres, ante un escaparate, y que uno le haga notar al otro lo “graciosos” que son los mocasines negros de la derecha, de la misma manera que nunca escuché a un ministro de Hacienda, de sexo masculino, referirse a unos Presupuestos como “preciosos”.Si al empleado de mantenimiento de mi urbanización, el presidente de la Comunidad le pide unos presupuestos -y los prepara- cuando los presente, si le parece que están bien, dirá que han quedado “niquelaos”, o sea, “niquelados”, nunca preciosos.Se abren nuevas posibilidades.

Adriana Lastra

Adriana Lastra fue defenestrada como portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, debido a que su intensidad crítica, acompañada de unas maneras de verdulera sincera y en acción (con disculpas al gremio de verduleras, incluida una amiga mía) no parecían lo más adecuado para un partido cuyo secretario general miente e insulta con unas formas mucho más palaciegas y cortesanas.Cuando Pedro I el Mentiroso lanza una de sus trolas, la manifiesta con la quijada erguida y una media sonrisa, que viene a ser una especie de desafío sobre si os lo vais a creer en esta ocasión, o no os puedo engañar de nuevo.Adriana Lastra, en cambio, mucho más espontánea y sincera, o mucho más ducha en la teatralización del esperpento, parecía que se enfadaba y que tendría que tomar un calmante, solamente de pensar que, en los pasillos del Congreso, pudiera rozarse con alguien en un partido como el PP, o Vox, o Ciudadanos.

Teodoro García Egea

Pero que Teodoro García Egea argumente contra sus opiniones, puede que apasionadas, con que el gobierno autonómico de Esperanza Aguirre se caracterizó por la corrupción, dirigido a una persona completamente alejada de la corrupción, en su muy amplia y leal biografía política, constituye una de las miserias dialécticas más sorprendentes, sobre todo si tenemos en cuenta que Teodoro García Egea es el secretario general del Partido Popular.Ningún miembro del PSOE, ninguno, en sus trifulcas andaluzas –donde los presidentes autonómicos han estado o enfangados hasta la cintura o pisando el barro de la red de corrupción más escandalosa de la Unión Europea– han lanzado acusaciones tan graves, tan perversas y tan canallas.Si Pablo Casado anhela que le peguen un tiro en el pie, en su carrera a la presidencia de Gobierno, que aliente a los teodoros de su entorno, pero su enemigo no serán las ayusos que le proporcionan esplendor, sino las balas de los fontaneros que se creen listos y son tontos contemporáneos, empujando votos a Ciudadanos y a Vox, partidos que deberían nombrar a Teodoro García Egea socio protector, con todos los reconocimientos merecidos a su cargo.

Iceta: listo y tonto

Prueba de ellos es que se afilió al socialismo de Enrique Tierno Galván, con 17 años, pero tras el revolcón que sufrió el viejo profesor en las elecciones de 1977, sintió esa llamada interna y desinteresada, ese golpe espiritual que le llevó a trasladar su generosidad y su afán de servicio a las filas de las juventudes socialista del PSOE, el segundo partido más votado.Y allí hizo una carrera, que le llevó al Congreso de los Diputados y, últimamente, a la cartera de ministro de Cultura, adecuado cargo para quién nunca logró terminar una carrera universitaria, porque si procedes del sector te vuelves subjetivo, y así el ministro puede observar, desde las Bellas Artes hasta la Orquesta Nacional de España, con la objetividad del que carece de intereses y prejuicios.

Félix Bolaños

A Félix Bolaños le tengo respeto por dos razones: porque nació en el 75, el mismo año en que nació mi hija Calíope -buena cosecha- y porque tiene un currículo que se aparta de ese estudiante universitario que entra en las Juventudes Socialistas al cumplir los 18 años, es concejal a los 24, diputado autonómico a los 32, y diputado a Cortes a los 40, sin haber pasado nunca por el examen de una entrevista de trabajo, y sin haberse sacado una nómina fuera del partido político.Muy al contrario, Felix Bolaños es un buen estudiante, con un expediente académico que para mí hubiera querido, y conoce lo que es trabajar en una firma de abogados.

Nostalgia de Mercero

Estoy de vacaciones y me gusta ver el mar de Ulises, pero enciendo el televisor de manera mecánica y escucho la sintonía de “Verano Azul”, compuesta por Carmelo Bernaola, y esas imágenes me resultan familiares, porque las veía cuando mis hijos tenían una edad semejante a la de los protagonistas.Veo el capítulo completo, y me envuelve la delicada ternura de Mercero para narrar las peripecias de los amores adolescentes, la influencia de Horacio Valcárcel en el guión, la maestría de Antonio dirigiendo a los actores, ese talento que no se nota para atreverse con un lenguaje que hasta entonces no había llegado a la televisión.A primeros de este mes de agosto, una de las analfabetas de guardia que adornan nuestra sociedad dijo que la reposición de “Verano Azul” era la vuelta a la caspa franquista.

X... y taquígrafos

Una vez formado el nuevo Gobierno, con más ministros que nunca, para dar acomodo a la cuota de los caritativos miembros de Podemos, el recibo de la luz ha subido como no lo había hecho nunca en lustros precedentes (lustro: cinco años para que los puedan entender los futuros analfabetos de la de Ley Celáa) lo que ha impelido a que los de Podemos puedan indignarse, no en el Gobierno, sino en la calle, donde protestarán contra las medidas del Gobierno del que forman parte.Se abre un nuevo periodo, donde la esposa que se quiera divorciar podrá manifestarse con pancartas, delante del domicilio conyugal, y, a la vez, negarse al divorcio, o donde el consejero-delegado de una gran empresa, podrá manifestarse en la calle contra el presidente del Consejo de Administración y, a continuación, pasar a formar parte del Consejo como consejero-delegado y cobrar las correspondientes y sustanciosas dietas.Intuyo a algún obispo manifestarse en contra del Papa, que lo ha nombrado, delante de la diócesis de la que es titular y, a continuación, incorporarse a su despacho.

Matemáticas sexistas

soy tan ingenuo, tan despistado y tan escasamente inteligente que, al estudiar las matemáticas, nunca advertí su carácter sexista, amarrado por ese heteropatriarcado del que no teníamos ni puñetera idea, incluso a la hora de caer bajo los vicios de Onán.Tuvo que venir esa gran descubridora de matices del Gran Feminismo, la señora Celáa, para advertir que las matemáticas contienen una agazapada doctrina machista de la que no nos habíamos percatado.No es que me las quiera dar de perspicaz, pero lo cierto es que le pillé manía a la división, a la raíz cuadrada, y a las ecuaciones de segundo grado, todas ellas de nombre femenino, aunque debo confesar que jamás me llevé bien con los logaritmos, masculinos en su denominación.

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