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El atacante que mató a un policía en el Capitolio, entre la religiosidad y la paranoia

Me inspiraste mucho", escribió el joven muerto a su hermano.Los allegados de Noah indicaron que éste achacó sus problemas a sus excompañeros de equipo y de habitación, a quienes acusó de drogarlo en 2019 con el medicamento sicotrópico Xanax, lo que le causó adicción a esta sustancia y síntomas de abstinencia.Sin embargo, un compañero de equipo indicó que esta versión no tenía que ver con la realidad.Pero desde ese episodio y pese a que se mudó a su propio apartamento en Newport News, el joven siguió sufriendo alucinaciones, palpitaciones cardíacas, dolores de cabeza y pensamientos suicidas, relató su hermano Brendan, quien añadió que Noah se trasladó posteriormente a Indianápolis, según dijo inspirado por las drogas.Ya en Indianápolis, el joven se quejó de que había gente entrando en su apartamento, lo que llevó a su hermano a visitarlo, y aunque el lugar parecía seguro, Brendan Green admitió que la mente de su hermano "no parecía estar bien".Por su parte, la cadena Fox News difundió información sobre el perfil en Facebook del atacante, que fue retirado por la red social debido a su política sobre "personas y organizaciones peligrosas".En su perfil -señaló Fox News-, Noah Green publicaba fotos y videos de los mítines de la agrupación negra Nación del Islam y se identificaba como "Seguidor de Farrakhan", en alusión a Louis Farrakhan, líder de ese grupo separatista negro fundado en 1935 por Elijah Muhammed."Mi fe es una de las únicas cosas que me ha conducido durante estos tiempos, y mi fe se centra en la creencia del Honorable Ministro Louis Farrakhan como Jesús, el Mesías, el último recordatorio divino entre nosotros", decía Green en su biografía, quien había perdido su trabajo recientemente.Además, en su cuenta de Instagram culpó al Gobierno estadounidense de sus problemas y acusó a las agencias federales de hacer con él experimentos de control mental, señalaron distintas versiones periodísticas.