Estromboliano, lapilli o piroclastos, una chuleta rápida para hablar sobre volcanes como un experto

Una boca eruptiva expulsa lava y piroclastos en la zona de Cabeza de Vaca/Europa Press
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Estromboliano, lapilli, piroclastos, lahares; la terminología científica propia de la sismología y la volcanología se ha colado ya en todas las informaciones y conversaciones a raíz de la erupción del volcán en La Palma, pero no todos los volcanes son iguales ni se comportan igual.


Comparados con otros fenómenos naturales, los volcanes son muy variables y sus consecuencias también. Y es que un mismo sistema puede tener distintos tipos muy distintos de erupciones o, incluso, una erupción ya iniciada puede cambiar su dinámica y pasar de ser relativamente tranquila a tremendamente violenta.


Algunos volcanes son más explosivos y expulsan toneladas de lava pero otros, como el volcán subterráneo del glaciar Eyjafjälla, de Islandia, que entró en erupción en abril de 2010, pueden emitir enormes nubes de gas y polvo y sembrar el caos en la aviación comercial mundial.


Según datos del Instituto Geográfico Nacional, hay más de 1.500 volcanes en el mundo, pero ninguno se comporta exactamente igual que otro. Aquí van algunas aclaraciones de este centro.


¿Qué es un volcán?

Un volcán es el punto de la superficie terrestre por la que sale el magma, una mezcla de rocas, fluidos y gases que se generan en el interior de la Tierra y que son parte del proceso de formación de nuestro planeta que comenzó hace miles de millones de años. La actividad volcánica actual es sólo un resto de este proceso.


Un volcán no siempre tiene forma de montaña sino que es el resultado de un complejo proceso de formación que, entre otros aspectos, determinará su aspecto pero, por lo general presenta una forma cónica que se denomina "edificio volcánico" y que puede llegar a medir varios miles de metros. El orificio por el que emanan la lava y los gases se llama "boca eruptiva".


¿Qué materiales puede expulsar un volcán?

Un volcán puede arrojar material fluido y caliente y hacerlo de forma no explosiva, es la lava, que se desliza por las laderas del volcán y puede cubrir grandes extensiones.


Pero también puede emitir gases que salen a través de 'fumarolas' o fracturas de la tierra y materiales piroclastos que se clasifican según su tamaño, composición y dinámica y que se denominan cenizas, lapilli o bombas volcánicas.


En las erupciones, los volcanes pueden arrojar fragmentos de lava de manera muy violenta y formar una gruesa columna de material ascendente (principalmente de gases y material fino) sobre la boca emisora cuya altura depende del grado de explosividad de la erupción.


Hablamos de 'erupción efusiva' cuando la lava fluye como un río, o 'explosiva', cuando el volcán emite gases piroclástos de forma violenta a la atmósfera que pueden ser muy peligrosos al fluir todo el material por las laderas del volcán a 500 km hora y a altas temperaturas.


Clasificación de volcanes

Según la cantidad de productos que expulsen y su nivel de explosividad, las erupciones pueden ser: Hawaiana (suave), Estromboliana (explosiva), Vulcaniana (explosiva severa), Pliniana (cataclismo) y ultra-pliniana, que pueden ser colosal, súper-colosal o mega-colosal.


Peligros de una erupción volcánica

El proceso de salida del magma al exterior tiene asociados siete peligros volcánicos:


1.- Coladas de lava: magma líquido que, según su viscosidad, y la topografía, recorren la ladera del volcán a mayor o menor velocidad. Cuanto más se enfríen, más viscosas son y más lentas van. Lo normal es que avancen a pocos metros la hora. Si el magma es muy espeso y es emitido lentamente no puede formar coladas y se acumula formando un 'domo'.


2. Caída de cenizas: cuando los piroclastos salen a la atmósfera, su avance está determinado por su tamaño. Los más grandes (bombas volcánicas) generalmente caen a pocos kilómetros del centro de emisión. El resto de las partículas son arrastradas hacia arriba por los gases volcánicos generando una 'pluma volcánica'. Cuando esta columna alcanza varias decenas de kilómetros -como ocurrió con el volcán islandés en 2010-, se llama 'columna convectiva'. Cuando caen de la columna y son dispersadas por el viento, pueden cubrir miles de kilómetros cuadrados.


3. Flujos piroclásticos: Cuando la pluma no puede mantenerse como una columna colapsa y forma densos flujos de gases y materia sólida de hasta 700ºC que se desplazan a gran velocidad (hasta unos 550 km/h). Son las coladas piroclásticas.


4. Emanaciones gaseosas: Los gases que inicialmente se encuentran disueltos en el magma, se separan de este al originar una erupción explosiva. Pueden salir de forma violenta durante la erupción o por fumarolas (fracturas del edificio volcánico). Algunos gases como el dióxido de carbono pueden escapar por difusión a través del suelo en extensas áreas alrededor del edificio y generar una nube que se mueve a la altura de unos pocos centímetros del suelo, de acuerdo con la topografía, hasta que se diluyen en la atmósfera.


5. Los lahares. Son flujos de lodos, avalanchas de material volcánico no consolidado, especialmente cenizas. Igual que ocurre en las riadas, se canalizan por los barrancos y van incorporando rocas, troncos,… etc., que aumentan su poder destructivo.


6. Deslizamientos de ladera: Cuando la superposición de materiales duros y blandos se vuelve inestable y provoca el colapso de parte del edifico. Algo así puede disparar una erupción o suceder como consecuencia de ella.


7. Tsumamis: una de las consecuencias más terribles del deslizamiento de ladera de un volcán. Cuando el material que entra en contacto con el mar -o por una erupción submarina- se forma una ola gigante y devastadora.


En España hay varias áreas volcánicas, como son las Islas Canarias, la comarca de La Garroxta (Girona), Cabo de Gata (Almería), Cofrentes (Valencia), las Islas Columbretes (Castellón) y Campos de Calatrava (Ciudad Real), pero solo están activos los de Canarias. 

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