Encuentro en Moncloa

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Dos horas de conversación dan para mucho. Ese fue el tiempo que duró el viernes 29 último el encuentro entre el presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, y el presidente de Galicia, Núñez Feijoo. Una entrevista que estaba pendiente desde las elecciones autonómicas de julio del año pasado y que por fin se ha celebrado en un clima de “cooperación institucional”.


De la nota oficial de Moncloa poco más de interés puede entresacarse, pues salvo un párrafo dedicado específicamente a Galicia –Xacobeo, AVE, corredor ferroviario atlántico- todo lo demás parece un corta y pega de comunicados aplicables a otras visitas de similar rango, propagandísticos todos ellos de lo mucho y bien que lo está haciendo. Feijoo fue más explícito ante los informadores. Habló de un tiempo “bien aprovechado” y de los muchos y muy diversos temas que fueron puestos sobre la mesa, aunque como era de esperar las crisis derivadas de la pandemia ocuparan lugar destacado.


El presidente gallego lleva tiempo quejándose de que a las comunidades autónomas se les oye, pero se les escucha poco; esto es, de que apenas se recogen sus sugerencias o necesidades, salvo que –como dijo en determinada ocasión- algún socio relevante del Gobierno como el PNV presione un poco.


De hacer caso a Feijoo, Sánchez se mostró “receptivo” con las reclamaciones y recomendaciones expuestas. “Y mi sensación –añadió un tanto escéptico- es que como mínimo se lo va a pensar”. Habrá que ver, con todo, cómo y cuándo se materializan.


Así las cosas, declaraciones posteriores del presidente a un periódico de amplia difusión regional han tenido un recorrido mediático importante. Se le había preguntado sobre la política de la presidente madrileña, Díaz Ayuso, de navegar un poco contra corriente, manteniendo en plena oleada de contagios la hostelería abierta y aplicando medidas más laxas en cuanto a contactos sociales.


Tengo para mí que existe una cierta obsesión por que todos los considerados barones dén una imagen de unidad sobre cuestiones de relevancia. Pero, amén de otras consideraciones, cada territorio es cada territorio y por consiguiente la respuesta a las respectivas ciudadanías puede muy bien justificar salidas políticas distintas a realidades distintas.


Lo cierto es que en esta ocasión Feijoo fue poco explicativo en su contestación: “Madrid ha optado por una decisión por la que yo no me sentiría responsable si la tuviese que aplicar en Galicia y, por tanto, he optado por otra”. En principio, normal.


Lo que sucedió es que, como ya llueve sobre mojado, lo dicho fue interpretado como una crítica; como un nuevo desmarque del presidente gallego en relación con su colega madrileña, especialmente inoportuno en un momento en que la señora Ayuso es objeto de una desquiciada campaña de ataques por parte del Gobierno Sánchez/Iglesias y de la izquierda política y mediática. Tarde en todo caso llegaron las posteriores matizaciones del presidente a lo manifestado. 

Encuentro en Moncloa