Begoña peñamaría *

Feliz año bueno

Fomentemos la empatía para con los premiados con el gordo de la mala suerte, sin olvidar que nos ronda a todos y que, por mucho que queramos más y mejor, debemos rogar para que nos continúe esquivando lo peor.Conservar la vida que tenemos haciendo paulatinas mejorías en ella, debería ser la prioridad de cada cual.

Una economía más circular

Esa es la diferencia principal con otros pedazos de mapa cercanos que han conseguido el respeto o el temor del resto de la península: que ellos llevan metido en su ADN que lo suyo es valioso sin atisbo de duda y a nosotros nos lo tienen que decir varias veces desde fuera para que nos lo creamos.Por ello todavía hay gallegos muy profundos que mandan al exterior una imagen distorsionada de la realidad, porque confían más en lo que proviene de fuera que en lo que lo hace de aquí.

La vida es bella

Y es que la existencia, tal y como señalaba Kipling en su famoso “Sí”, no es más que continuar caminando sin mirar nunca hacia atrás.Aquel que se paraliza, que no arriesga, que no investiga, ni trabaja en el crecimiento personal; ya sea por miedo a no encontrar nada de su agrado, o a verse obligado a abandonar su zona de confort; está condenado a la muerte en vida.

El blues de la indiferencia

Armas que van utilizando a medida que se les abren frentes, ya sea impuestos por los demás o buscados por uno mismo.Individuos que, como si de participantes en una partida de ajedrez se tratase, mueven sus piezas en el intento por la consecución de la victoria que cada cual se haya marcado y, lo hacen casi todos a la vez y protegidos únicamente por la intuición, los medios de los que cada cual disponga, o los diferentes tipos de inteligencia de las que uno goce.Y, a veces, a pesar de dejarse la piel en la lucha, se ven abocados a comenzar de nuevo la partida con estrategias renovadas.

La amnesia histérica

unque soy poco partidaria de hablar de mí y de los míos, no puedo quedarme callada mientras observo con estupor cómo ciertos medios se hacen eco de algunas noticias aparentemente no contrastadas que, con respecto a mi apellido, en los últimos días aparecen en prensa cada vez que le viene en gana a un grupo político al que no voy a mencionar para evitar hacerle más publicidad de la que ellos mismos se hacen cada vez que utilizan parte de mi nombre.Nací hace unas cuantas décadas en el seno de una familia conocida, fundamentalmente, por la labor que mi abuelo paterno: Sergio Peñamaría de Llano, había llevado a cabo como alcalde del ayuntamiento de La Coruña entre 1959 y 1963.

Jugar con las posibilidades

La salud o las catástrofes que nos acechan son mucho más poderosas que todos nosotros juntos y carecemos de control absoluto sobre sus caprichos.Así que visto lo visto y bajándonos al plano de la humildad, lo único que se encuentra a nuestro alcance es tratar de hacer bien todo aquello en lo que estemos inmersos, desde el trabajo, a la educación de los hijos, a la conciencia social o a una relación de pareja.Despojarnos del egoísmo, minimizar ciertas rencillas que pueden tender a descentrar nuestros proyectos positivos y nuestro desarrollo personal, o canalizar toda nuestra energía positiva en la consecución de nuestros sueños; nos garantizará en cierta medida un buen pasar.Y es que al final, señoras y señores, tenemos que tener muy claro lo pequeños que somos y-posiblemente-invertir menos fuerzas en rogar que la buena suerte nos acompañe y pedir encarecidamente que no nos venga la mala… Porque, aunque no se quiere hablar de ella, de esa también hay; aunque no debemos olvidar que, a veces, lo que parece negativo puede llegar a ser muy positivo si somos capaces de transformar fracasos en oportunidades.

Llegar a viejo

Y, en esta sociedad en la que la mayor parte de sus integrantes suelen evitar involucrarse en los problemas ajenos y huyen despavoridos de las miserias del prójimo; la mayoría no están psicológicamente preparados para sentir los destrozos que el paso de la vida dejará en sus carnes y en sus osamentas.Nacemos sufriendo.

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