La brújula estratégica

La llamada Brújula Estratégica creada recientemente por la UE, y sobre la que nuestra ministra de Defensa iba a dar cuenta en el Congreso, consiste, en pocas palabras, en un mecanismo unitario para saber de dónde vienen los tiros. Echada a andar la tal Brújula el pasado noviembre, ha habido que modificar deprisa y corriendo su plan inicial porque apenas tres meses después, exactamente el 24 de febrero, ya se supo sin ningún género de duda de dónde venían, y lo que nació siendo un sistema de evaluación de amenazas ha tenido que rolar hacia un proyecto apresurado para poner a Europa, en lo posible, a resguardo de sus impactos.

Como se ve, esto de la Brújula Estratégica es un asunto bien interesante, pero a nuestra ministra de Defensa, concernida directamente en su planificación y desarrollo, apenas la dejaron contar nada sobre el particular en su comparecencia ante la comisión parlamentaria, y no porque a los representantes catalanes, vascos y de Unidas Podemos que la asaetearon a preguntas no les interesara el tema, sino porque les interesaba más el que ha desatado la actual tormenta política y también con Margarita Robles en el centro, el del espionaje desatado.

Poco pudo contar la ministra cuya cabeza algunos piden, como si cambiando esa cabeza por otra se arreglaran por arte de magia las graves fallas de nuestros servicios secretos, que, ciertamente, no pueden ser tan secretos como para que no se enteren los jueces de lo que hacen y deshacen. Como tampoco pueden ser ellos mismos los que no se enteren de nada, cual parece deducirse de las intrusión en los dispositivos móviles del presidente del Gobierno, de la propia ministra de Defensa y de la anterior titular de Exteriores cuando a otro país le interesaba mucho, al parecer, saber qué se decían confidencialmente entre ellos.

Sin embargo, ni las amenazas a la seguridad del Estado, ni su vulnerabilidad cibernética, ni siquiera el espionaje a los secesionistas catalanes, parecen ser las únicas causas de una tormenta política de semejante magnitud, sino la proximidad de elecciones. De una parte, la oposición de derecha apura el filón que se le ha presentado, y de otra, los “socios” del Gobierno, que ya iban aprovechando cualquier oportunidad para irse desvinculando del PSOE e ir trazando sus perfiles propios, le arrean en la cara de Margarita Robles sin que ello suponga, eso no, que vayan a apearse de los estribos del poder antes de tiempo. Todos andan ya, si no muy orientados con la brújula, sí con sus estrategias.

La brújula estratégica

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