Los menús del día resisten, de momento, a la subida de los precios

Los menús del día resisten, de momento, a la subida de los precios
Cristina Fernández, a las puertas de Casa Cuba | quintana

La barrera del diez por ciento que superó la inflación a finales del pasado mes de junio es el mayor reflejo del encarecimiento de la vida en los últimos meses, desde la lista de la compra a la factura de la luz o los carburantes. Sin embargo, a pesar de que todos y cada uno de esos índices le afecta directamente al bolsillo, la hostelería de la ciudad intenta preservar uno de sus motores: la accesibilidad del menú del día. Aunque es cierto que las opciones de menos de diez euros son ya la excepción, en todos los barrios de la es posible encontrar primer plato, segundo y postre por menos de doce.
 

Once euros es el precio establecido desde las pasadas navidades por O Pendello, en O Birloque, que abrió el año con una ligera subida de 50 céntimos. Álex Pardo, uno de sus gerentes, cree que no es sostenible. “Quitamos muchísimo margen de beneficios, somos conscientes de que los sueldos siguen siendo los mismos”, afirma. “Estamos trabajando bien, pero esto va a explotar por algún lado”, añade sobre los usos de los clientes y si podrá mantenerse el hábito de comer fuera.
 

También once euros cuesta el menú del día en Casa Cuba, en Cuatro Caminos, que apostó por incrementar 50 céntimos el coste en Semana Santa. Allí, Cristina Fernández se las ingenia para cambiar lo mínimo posible. "Cada vez vamos más justitos, es muy complicado, pero seguimos ofreciendo lo mismo", afirma la hostelera, que diariamente sirve entre 50 y 80 menús. 
 

Al filo de los doce euros sube la cuenta cuanto más céntrica sea la propuesta. Barlovento, en Federico Tapia, no renuncia a que el menú del día pueda ser de diseño. "Subimos de 10,90 a 11,90 hace dos meses por el cambio de carta, pero llevábamos con el precio congelado seis meses", dice Luis Rodríguez, encargado. 
 

Por diez euros sí es posible llenar el estómago en Novo Mesoiro, donde Manuel Val dispone de dos locales siempre llenos: A Do Cuñado y A de Maruja. "Toca reciclarse y cambiar, si antes hacías una ensalada con vinagre de módena, ahora le echas vinagre normal; intentamos mantener el pescado, pero el caso es no perder dinero", recuerda.

Los menús del día resisten, de momento, a la subida de los precios

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