Francisco Vázquez de la Iglesia: “Con el covid no tuvimos que formarnos, sino poner en marcha cosas que sabíamos hacer”

El otorrino coruñés Francisco Vázquez de la Iglesia | quintana

Otorrino en el hospital de A Coruña

 

Francisco Vázquez de la Iglesia, facultativo adjunto en el Servicio de Otorrinolaringología del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac), situado en el Materno, es el responsable de la Unidad de Voz. Se formó en Navarra, donde también realizó la tesis, y desde hace cuatro años y medio forma parte de un equipo formado por dieciocho profesionales que se encargan de todas las patologías dentro de esta amplia especialidad.

 

¿En qué secciones se divide el Servicio de Otorrinolaringología? 
No tenemos secciones claramente establecidas como tal, pero todos los facultativos que componemos el servicio de otorrino, que somos dieciocho, procuramos ocuparnos de áreas específicas, de forma que podamos adquirir experiencia en ámbitos de la especialidad concretas, ya que otorrino es una especialidad muy grande. Generalmente hay dos grandes áreas: oncología de cuello y cabeza, donde se encuentran cánceres de laringe y tiroides, que es la sección más potente del servicio y que asume más volumen de pacientes; y la otoneurología, que es la que estudia a pacientes con vértigo. Después, hay otra que es la cirugía de oído, en la que participamos cuatro compañeros, y una más pequeña, que es la de voz, donde intentamos especializarnos y asumir patologías de la voz que ahora están muy prevalentes después del covid, ya que es una de las secuelas que han quedado a raíz de intubación.

 

¿Hay alguna patología que sea endémica en la comunidad o en el área sanitaria? 
Sí, las patologías de tiroides y cáncer de tiroides son bastante endémicas en nuestra comunidad y nuestra área, por lo que asumimos una gran presión asistencial operando pacientes de tiroides. En otros hospitales grandes se ocupan cirujanos generales, pero en el Chuac la abordamos los otorrinos. Tenemos instrumental especifico que permite llegar a diagnósticos un poco más precisos e intentamos especializarnos para tener más experiencia.

¿Qué secuelas del covid son las que más tiene que abordar un otorrino? 
Se habla de la mortalidad pero casi nada de las secuelas. Es un virus que afecta al tejido nervioso y nosotros estamos viendo cómo muchos pacientes quedan con problemas de audición y pierden el oído o sufren parálisis de cuerda vocal. También hay secuelas a nivel de deglución, es decir, que les cuesta tragar porque han quedado dañados en la parte del sistema periférico que es responsable de los reflejos de la deglución. Ha sido una enfermedad que ha provocado una tasa importante de intubaciones prolongadas en UCI y esto ha generado muchos problemas. Hay muchas secuelas crónicas después de la pandemia, que no son solo a nivel pulmonar. Los otorrinos nos dedicamos a tratar muchas enfermedades donde hay órganos sensoriales y nervios que participan de forma activa en funciones muy importantes.

 

¿La preparación de los profesionales se volvió más exigente con la pandemia? 
Digamos que las secuelas de las que nos hemos ocupado ya eran patologías conocidas. Llevamos años tratando parálisis de cuerda vocal o hipoacusia súbita, que es pérdida súbita de audición. Todo esto lo conocíamos, pero ahora aumentó. También hemos tenido que hacer muchas traqueotomías, que siempre las hemos hecho, lo que pasa que ahora había muchas más personas en la UCI. No tuvimos que formarnos, sino poner en marcha cosas que sabíamos hacer pero que de repente hubo mucho más volumen. Hemos ido aprendiendo de la enfermedad día a día, ya que en un principio, la preocupación era la neumonía, pero hay muchas más complicaciones. Resulta que al final la más importante es a nivel vascular y nervioso. Cada día y cada semana surgían nuevas complicaciones y nuevas formas de abordaje para tratar la enfermedad.

 

¿Hubo que detener ciertos tratamientos o cirugías para atender a pacientes covid? 
Tuvimos que dejar de lado, durante el punto álgido de la pandemia, ciertas patologías o cirugías menos urgentes para atender las que no podían esperar o pacientes con complicaciones covid que requerían una actitud más urgente.

 

¿Cuáles son las problemáticas más comunes en verano? 
Lo que más se repite es la otitis externa por el efecto del agua. El oído tiene un sistema de protección, que es el cerumen, y con los baños, el agua limpia esa capa que nos protege la piel, de forma que los gérmenes que conviven con nosotros, se vuelven contra nosotros. No es que el agua esté contaminada en las piscinas, pero el exceso de agua favorece el crecimiento de hongos, dando lugar a las infecciones por hongos o desarrollando otitis externas bacterianas que se vuelven en nuestra contra. Muchas veces la gente se pone tapones en los oídos, pero esto no es del todo eficaz. Lo que aconsejamos es limpiar y secar bien el oído después de los baños. Ante cualquier dolor de oído o sensación de taponamiento hay que acudir al otorrino para limpiar o aspirar restos de supuración y aplicar gotas específicas.  

 

¿La otorrinolaringología es una especialidad desconocida? 
Es mucho más amplia y diversificada de lo que la gente cree. También estamos viviendo una revolución tecnológica, como es la cirugía robótica, que está abriendo la imagen médica. Esto es un campo que va a revolucionar la medicina en los próximos diez o quince años. Estamos utilizando métodos para operar muchos más selectivos. No sabemos hasta qué punto podremos implementar esta tecnología por los costes que supone, pero ahora, por ejemplo, el jefe de Servicio, el doctor Vázquez Barro, está operando con el Da Vinci, un robot que hace cirugías con una precisión impresionante.

Francisco Vázquez de la Iglesia: “Con el covid no tuvimos que formarnos, sino poner en marcha cosas que sabíamos hacer”

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