Salud, dinero y amor

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Vamos por artes: el gobierno, que tanto nos quiere, ha aprobado, ya que la Unión Europea nos envía ya dieciocho mil millones, más de las tres cuartas partes del gasto previsto y ha transferido a las autonomías once mil millones. Ahora son los señores de las autonomías los que administrarán ese capital.


Si la memoria no me engaña entre las obligaciones de los receptores de la pasta está la mejora de la sanidad y si no estoy equivocado “nuestro señorito” ha lanzado un SOS por la falta de médicos de familia. Hay, dijo exactamente, riesgo de colapso. Cierto que uno de los problemas está en el número de jubilaciones que la administración, aunque fuera contando por los dedos, tener previsto. Pero el otro es de organización y, naturalmente, las pelas.


Los sanitarios se vienen quejando, en los medios y en la calle, de la precariedad, la falta de incentivos y unos salarios que no e corresponden a sus tareas.


¿Será por dinero? Pues resulta que la recaudación tributaria en Galicia rebasa el nivel precrisis ya que los ingresos aumentaron, contando hasta el pasado mes de octubre, un catorce por ciento en comparación con el año anterior. Tal vez sea conveniente recordar que en algunas autonomías se aprovechan de ese dinero no para sumar más, y por tanto invertir o gastar más, sino que juegan a la política fácil bajando impuestos…


A este panorama hay que añadir otro componente que es tan necesario como los profesionales y el dinero: desde los que niegan la mayor –que el virus existe y es un asesino despiadado– hasta los que incumplen leyes y normas y, ay, algunos de los cerebros que nos dirigen tienen al personal en vilo: ojo al gimnasio pero el autobús municipal puede “aguantar” hasta medio centenar de ciudadanos (por poner un ejemplo bien visible) o que no es lo mismo hacer cola en el super que a la entrada de cualquier espectáculo. Pero, no nos engañemos pasada la primera responsabilidad de quienes mandan están los abusos de muchos de nuestros conciudadanos y eso tampoco ayudan lo señores del birrete que según su acomodo profesional –Bilbao, Burgos, Tarragona, Ávila o Santiago de Compostela– usan la vara de medir que les presta doña Justicia de forma pintoresca.


Hay amores que mueren y amores que matan, cantaba Sabina y nos vale para situar al PP madrileño en una disputa que más parece una riña de novios. Allá ellos.

Salud, dinero y amor