Allanan dos viviendas de un edificio de Os Mallos a plena luz del día

Una patrulla de la Policía Local, en las cercanías del piso allanado
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El barrio de Os Mallos parece condenado a ser de actualidad. A veces, las noticias son positivas, como el anuncio que adelantó este periódico de que la Cabalgata de Reyes partiría de allí. Pero lo normal es que sea por una mala noticia, como los dos robos que se produjeron en la calle de Capitán Juan Varela, a las cuatro de la tarde del jueves. Dos pisos, ambos situados en un tercero, fueron robados entre las cuatro y las cinco de la tarde. “No estuve fuera más de 50 minutos, para ir al supermercado”, aseguraba el residente,. Tanto su vivienda como la de enfrente, cuyo dueño se encuentra en Barcelona, lucen ahora puertas nuevas, después de que descerrajaran las viejas.


Cuando regresó de hacer la compra, la puerta estaba abierta de par en par y todo el interior estaba revuelto. “El contenido de los cajones estaba fuera, pero no se llevaron nada”, explica el afectado. La cuestión es que en esta clase de robos los ladrones solo buscan joyas o dinero en metálico. Incluso las tarjetas de crédito aparecieron encima de la cama, sin tocar, según comentan otras fuentes. “Ni siquiera les interesaban todas las joyas porque tenía cuatro relojes, pero como no eran de oro, los dejaron allí”, añade.


Tampoco se llevaron teléfonos ni ningún otro objeto de valor. Otro tanto ocurrió en el piso de enfrente, el tercero izquierda, que sufrió menos daños. “SE dieron cuenta enseguida de que no estaba habitado, así que lo dejaron”, explica el vecino –. Y eso que no sé cómo entraron, porque la puerta era de seguridad”. .Ahora dos nuevas puertas protegen el acceso después de que la Policía Científica recogiera muestras del lugar de los hechos.


Esta clase de robos se apartan de los que vienen siendo denunciados recurrentemente por las plataformas vecinales de Os Mallos y que suelen señalar a los okupas como una fuente de inseguridad constante.


Perfil criminal

Los delitos que protagonizan los okupas, además de la usurpación, suelen ser agresiones, hurtos, y trapicheo con drogas, además de robo con fuerza en comercios. En cambio, el robo en viviendas requiere normalmente más habilidad, y suele realizarlo delincuentes procedentes de Europa del Este, hombres o mujeres.


En todo caso, esta semana se han registrado varios intentos de robos con fuerza en el barrio. Se registraron el martes un caso en la Carnicería Noia: durante el descanso de comer, alguien había tratado de apalancar la puerta, sin resultado, aunque había dejado unas huellas bien visibles en el marco de la puerta. Algo parecido ocurrió en un portal de la calle de San Vicente, donde descubrieron que alguien había forzado la cerradura, aunque se desconoce con qué intenciones, dado que no hubo robos en ninguna de las viviendas del bloque.


Todos estos intentos apuntan a que los autores son gente inexperta, que no conocen las técnicas habituales de robo, como el uso de la palanca, o quizá porque no cuentan con herramientas adecuadas. En cambio, el robo del jueves demuestra habilidad y experiencia suficiente como para abrir una puerta de seguridad, de manera que todo apunta a que en la ciudad opera ladrones (o ladronas) de pisos.

Allanan dos viviendas de un edificio de Os Mallos a plena luz del día