Vuelve Pimpinela

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¿Recuerda el éxito discográfico de los ochenta que se titulaba “olvídame y pega la vuelta”, en las voces Pimpinela un dúo que contaban, con música claro, sus problemas que les separaban aunque en el fondo querían las mismas cosas?

¿Vale? Pues ahora la versión sin música pero con ruido de sables, la interpretan Casado y Ayuso: los dos quieren lo mismo, o sea el poder y mando, pero no que lo consiga el otro.

Así Casado tiene que dedicar un tiempo en montar “la pirula” en el Congreso y a la vez conseguir batir a su rival. El penúltimo ejemplo nos lo dieron al vetar el jefe de filas del PP acudir con Ayuso a la protesta policial.

Por cierto, y hablando de tanques y tanquetas parece, cuanto menos curiosa, la prontitud con la que el PP se arroga la defensa de la policía a la que tanto perjudicó al usarla como “arma de destrucción masiva” en perjudicar a sus rivales políticos en la etapa del inefable Fernández, ministro del palo que contaba con un ángel a su servicio amén de las porras. ¿Hará falta recordar que desde las cloacas policiales, el PP usó a policías para tapar a Bárcenas y ensuciar al terreno político?

Leemos que en diciembre habrá una manifestación de policías y guardias civiles para pedir a equiparación salarial con las policías autonómicas. Ahí, como ya sabemos, estará el PP, Vox y Ciudadanos –el trio de Colón o sea las derechas–, para incluir sus enmiendas en la anunciada “ley mordaza”. A los ciudadanos en general no les molesta la policía sino lo contrario: aquí mismo las autoridades competentes reconocieron que hacen falta policías –tanto de las fuerzas de seguridad del Estado como las municipales– para el mantenimiento de la paz y seguridad. Meter baza en este asunto, tal como hace el PP y sus afines, no es otra cosa de crear un problema donde hoy solo lo hay por la falta en las calles de esos profesionales.

Ellos son, no nos olvidemos, el brazo armado –o mejor para tenerlo claro– la espada con la que se representa a la justicia que dictan los jueces.

Pero aquí ya estamos hechos a pasar por toda clase de controversias: desde juzgados que interpretan de forma diferente las autorizadas voces de los sanitarios sobe las restricciones obligadas por el maldito virus hasta –lo dijo Feijoo– los que hacen ruido en vez de política. Son la cara “b” de Pimpinela…


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