Los cuatro fantásticos del reloj actúan de nuevo en el Obelisco

José Antonio García, Jan Doménech, David Rodríguez y Jaume Doménech | quintana
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Los cuatro profesionales que devolvieron la hora y el sonido al reloj de María Pita en abril de este mismo año tienen un nuevo encargo en la ciudad: poner en marcha el reloj del Obelisco, que llevaba sin mantenimiento unos 80 años, comentan.


Estos “superhéroes” de la relojería son José Antonio García, de Postventa; David Rodríguez, de Nemesio; y los catalanes Jaume Doménech y Jan Doménech (Antic Daró), padre e hijo. “Nos hemos acostumbrado como equipo y tenemos el método muy rodado. Como director de orquesta tenemos a David, de Nemesio, porque es bueno tener un líder que organice el trabajo. Como coruñeses, para David y para mí es un orgullo restaurar otro símbolo como el Obelisco, después de haber reparado el del Ayuntamiento”, apunta José Antonio García.


Ayer comenzaron las tareas de liberación de la máquina, “las cuales llevarán unos días”, y después comenzará el desmonte pieza a pieza para proceder a su reparación. En total, apunta García, “puede haber cerca de 400 componentes, entre pasadores, tornillos, trinquetes, muelles, pletinas... y cada una tiene que ir en el mismo sitio después”.


En cuanto retiren la maquinaria de la torre –la cual, pese a lo que se pueda pensar, no se encuentra en la esfera, sino en la base del Obelisco– se procederá a valorar los daños y desajustes: “La duración del trabajo irá en función de lo que nos encontremos”, comenta el relojero de Postventa.


Años sin mantenimiento

Es famosa una instantánea de Foto Blanco tomada en el 76 en la que varias personas están reparando el reloj del monumento en los Cantones, una de ellas metida dentro de la esfera. “Creo que esa fue la última vez que ese reloj tuvo mantenimiento y los relojes son como los coches o cualquier otra cosa: necesitan arreglos, recambios y puestas a punto”, señala José Antonio García, quien destaca la particularidad del Obelisco, “ya que al estar la máquina en la base recibe arena o suciedad que se desprende de la columna, provocando daños”.


El “motor” de este reloj es mucho más pequeño que el del Palacio Municipal y podría parecer uno de sobremesa o chimenea, con la diferencia de que “controla cuatro esferas y posee un eje muy largo que divide las agujas”, comenta García, quien también ha trabajado con el mismo equipo en otras localizaciones como el Ampurdán.

Los cuatro fantásticos del reloj actúan de nuevo en el Obelisco