Estimado Sr. Casado:

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Me permito el atrevimiento de escribirle estas letras sin más mérito que el de ser un ciudadano español con derecho a voto sin militancia alguna, pero con la responsabilidad de ser padre y, en consecuencia, preocupado por el presente de España y por el futuro de mis hijos. Soy, eso sí, de los españoles que no duerme tranquilo con el gobierno actual pero que vivo con la esperanza de que las cosas cambien, cuanto antes mejor. Usted es el líder de la alternativa a este gobierno y, si las encuestas no fallan otra vez, podrá convertirse en el próximo presidente del gobierno. Es usted, además, el responsable del acierto de proponer al Sr. Almeida y a la señora Ayuso como alcalde y presidenta de la comunidad de Madrid que, a juzgar por sus resultados, certificaron su acierto. Es también verdad que hay voces que le discuten a usted el carisma necesario para convertirse en presidente, pero esto no es nuevo, otros antes que usted fueron acusados de lo mismo y acabaron viviendo en Moncloa. Cuenta usted con politólogos y asesores de comunicación que, me imagino, le orientan sobre el pulso de la sociedad civil en cada momento para facilitarle la cercanía imprescindible entre su proyecto y el cuerpo electoral que se pueda traducir en votos para acercarle a su objetivo. Y me pregunto, ¿ninguno de ellos le ha dicho que la ciudadanía más centrada no está entendiendo nada sobre el lío montado en torno a Ayuso? La presidenta ha obtenido un resultado electoral extraordinario y todos pensamos que su éxito reforzaba los cimientos de su partido para ganar las próximas elecciones. El efecto Ayuso no se circunscribe a Madrid y por ello la ola de ilusión generada se expandió rápidamente por toda España de tal manera que, si yo fuera usted, la tomaría del brazo para visitar todas las comunidades y exhibir su éxito, el de usted, para escenificar la fuerza renovada que el triunfo de Ayuso supuso para el centro derecha español. Pero las cosas no son así o, por lo menos, la opinión pública no lo está percibiendo así. Lo que a los ciudadanos de a pie nos llega, es que hay una especie de lucha interna en su partido en la que hay dos bandos, uno que pretende limitar la proyección de la señora Ayuso y otro que parece pretender promoverla para optar a objetivos políticos mayores. Al frente del primer bando presentan al sr. García Ejea y del segundo al tal Miguel Ángel Rodríguez. Créame si le digo que los españoles no estamos en eso, la situación de España exige una alternativa sólida y unida y todo lo que no sea eso es munición para los socialistas y podemitas que ya solo pueden esperar los errores del centro derecha para tener alguna opción de mantenerse en el poder. Habrá razones internas que puedan explicar la disfunción generada, es posible, pero de verdad le digo que no son del interés del cuerpo electoral que, ante lo que está sucediendo, empieza a mostrar desde la perplejidad, cierta resignación derivada del convencimiento de que un partido con fisuras debilita mucho sus opciones de victoria. Hay personas que desde el PP se esfuerzan en unir y el “sumar, sumar y sumar para ganar” es su santo y seña, como su presidente provincial de La Coruña don Diego Calvo y otros muchos. Estos últimos marcan el camino de las luces, los otros, el de las sombras. Acabe cuanto antes con esta dicotomía y devuelva la ilusión a una gran parte de los españoles. En política, lo que no se entiende, no se debe. Reciba un cordial saludo.

Estimado Sr. Casado: