Los cementerios se llenan para celebrar Todos los Santos mientras la ciudad se despide del Samaín

San Amaro se volvió a llenar de gente | Patricia G. Fraga
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A Coruña vivió ayer su primer Día de Todos los Santos en la llamada “nueva normalidad”. Tras la celebración de 2020 que dejó a muchos coruñeses sin poder ir a visitar los cementerios por el cierre perimetral derivado del coronavirus y a otros que no pudieron ni reunirse con otros familiares por la limitación de unidades de convivencia, ayer el 1 de noviembre fue “casi normal”. Cementerios como San Amaro o Feáns se volvieron a llenar de personas que quisieron recordar de modo especial a allegados que ya no están, eso sí, observando de nuevo las medidas de prudencia para evitar el covid: mascarillas, distancia de seguridad y gel hidroalcohólico estratégicamente colocado hacían de recordatorio de que el virus aún no se ha ido.


Como también es tradicional, la alcaldesa, Inés Rey, presidió la ofrenda floral, en la que rindió homenaje a la lucha por los derechos sindicales de comienzos del siglo XX y a dos destacadas figuras de la medicina coruñesa. Acompañada por miembros de la Corporación y por la coral El Eco, recordó a José Rodríguez Martínez, “Médico Rodríguez, un claro exemplo da Coruña solidaria”, señaló, para rememorar que también fue concejal del antiguo municipio de Santa María de Oza y periodista. Por otra parte, recordó a Ramón Amigo, un médico que tenía fama de “mago”, según lo 

describía Emilia Pardo Bazán.


La alcaldesa también depositó una corona de flores en el monumento que honra a las víctimas de la huelga general de 1901.


Pero la jornada de Todos los Santos no solo tuvo su epicentro en los cementerios, sino que el Samaín quiso despedirse por todo lo alto con un programa de actividades lleno de la mañana a la noche. Así, la magia llegó a la plaza de Vigo, María Pita y Eirís, mientras que el Draco de Fogo, un dragón que escupe fuego, hizo las delicias de los más pequeños en su estreno desfilando por La Marina junto a los “Guerreiros do máis alá” y la “Organeta do Samaín”. También la plaza de María Pita fue la sede elegida para una nueva actividad de Samaín, una gran suelta de globos que cerró por este año la temporada dedicada al solsticio otoñal y abrió la página de la siguiente celebración, la Navidad.

Los cementerios se llenan para celebrar Todos los Santos mientras la ciudad se despide del Samaín