Historia de la guerra Napoleónica

Milicia Urbana de A Coruña 1762 (Arenas)
|

Dando otro repaso a lo acontecido con la guerra Napoleónica, hacemos referencia a las unidades regulares gallegas y los sitios en los que se desenvolvió la contienda contra las Águilas Imperiales de Napoleón.


Legión del Rivero

Con las fuerzas de voluntarios alistadas por el capitán Bernardo González, “Cachamuiña”, en la provincia de Orense, forma algunos batallones, fundando el Batallón de Voluntarios del Rivero, que a su mando llevó al sitio de Vigo.


Conquistada esta plaza y como gobernador, prosigue su labor de filiación de recoger los dispersos, para lo que comisiona a algunos oficiales más leales. El 19 de abril de 1809, consta esta legión de tres batallones de 1.000 efectivos cada uno, siendo aprobada su constitución por el marqués de la Romana y confirmando “Cachamuiña” por la Suprema Junta, en el empleo de coronel, al frente de dicha legión. Para el 1° de julio de 1810 la Legión del Rivero pasa a formar el Regimiento 1° del Rivero. Uniéndose el segundo y tercer batallón al primero, se le sigue conociendo como de “Voluntarios del Rivero” y como “Voluntarios de Cachamuiña”. Este regimiento desaparece en marzo de 1815 al unirse con el de la Princesa.


Líderes que mandan las Partidas do Miño

Los líderes de las partidas que intervienen en el asedio a Vigo, junto con los jefes de Alarmas o comandantes de batallón de los llamados trozos, cuya unidad antiguamente se empleaba en Flandes para uso de la Caballería, en Galicia comprendía a grupos de feligresías y se aplicaba a las antiguas milicias. Así hallamos como líderes a: Abad de Valladares, comandante general de una división; su segundo, Vicente Parada y Pérez de Limia; y, como ayudante, Francisco Benito Rúa.


El capitán portugués Almeida, como comandante general de otra división; su segundo, el capitán español Juan Alejo de Inda; y como ayudante el alférez, Melchor González. La división del juez de Tuy, Cosme Antonio Rodríguez Seoane, por segundo al procurador general Ramón de Barcia.


Comandantes: Domingo Nobás y Lemus, Mateo Dávila, Juan Francisco Pérez Pino, José Boullosa, José Martínez Dios, José Martínez Figueras, Manuel Garrido, Francisco Javier Pérez Nobás, Andrés Gestido, José Canido Roldán, Francisco Troncoso de Avalle, Joaquín Antonio Araújo, Fernando Alonso Besada, Simón Blanco, José Benito Avalle, Antonio Montenegro, José Rivera, Gregorio Piñeiro, Bartolomé Cestal, José María Saavedra, José Fernández Ouviña, Antonio Príncipe, Juan Antonio Freijo y Orduña, Manuel Misa Caballero, Benito Dávila, Juan Manuel Pereira.


Todas las partidas estaban organizadas como si fuese un ejército en cuanto a organización de mando y actuación militar, participando contra los franceses en un tipo de guerra para la que estos no estaban preparados. Galicia sería la pionera en hostigarles con este tipo de acometidas. La lucha no tenía reglas fijas, consistía en causar el mayor daño posible al enemigo y no en un solo punto, sino en todo su recorrido, desapareciendo de inmediato para reaparecer en otro lugar y así sucesivamente.


El Ejército francés dejó a lo largo de los caminos que recorren Galicia un continuado reguero de muertos. Hizo que en cinco meses de campaña, él ejército francés al mando de los generales Soult y Ney quedasen prácticamente diezmados en su aventura militar. Parte de aquellas partidas guerrilleras después de la toma de Vigo se dirigen al cerco de Tuy y hacen su posterior toma de la plaza por el abandono francés al tener noticias de la capitulación de Vigo ante los sitiadores. Muchas de estas partidas pasarán a formar la célebre División do Miño, que al mando del general Martín de la Carrera logra liberar Santiago y derrotan a los franceses en la famosa batalla de Ponte Sampaio.


Sitio de Lugo. Cuando el mariscal Ney deja Galicia para perseguir a los restos del ejército del marqués de la Romana, será el momento que aprovecha el general español Mahy para sitiar aquella plaza, donde la guarnición es escasa. De modo que, el 18 de mayo de 1809, cuando todo hacía indicar que la plaza de Lugo sería rendida a las fuerzas de Galicia, Mahy, recibe la noticia de que el mariscal Soult regresaba de Portugal con el resto de su ejército y lleva dirección de Lugo. El general español decide levantar apresuradamente el cerco. Soult salía a la carrera de Portugal perseguido por Lord Wellington, pasando la frontera a través de los pasos montañosos de Orense y enfila la ruta hacia Lugo.


Mientras, Ney se había cansado de correr tras la sombra del marqués de la Romana por tierras asturianas sin lograr su objetivo y era conocedor de la retirada de Soult y también de que el territorio de Galicia se iba perdiendo para la causa napoleónica. No obstante, ambos mariscales harán un último intento para tratar de reconducir aquella situación, pero se verán obligados a abandonar Galicia a finales de junio de 1809, los cuales no volverán a internarse en dicho territorio. Será la primera región española en verse libre del odiado yugo francés.


Milicia Honrada

Fuerza popular armada que se organiza en Ferrol para la defensa de la plaza contra el invasor francés en 1808.


En ella se inscriben los jefes y oficiales del cuerpo de amanuenses de la Armada, los empleados civiles y los militares retirados o aquellos que por alguna causa no pertenecían a ningún cuerpo, así como todos los propietarios, comerciantes, artistas y obreros a quienes la ciudad permitía tomar las armas para la defensa y el servicio del departamento naval.


Batalla de Ponte Sampaio

Célebre encuentro militar librado en los días 6, 7 y 8 de junio de 1809 en el puente que cruza sobre el río Verdugo en Ponte Sampaio, cerca de Pontevedra, entre los guerrilleros gallegos y las tropas regulares francesas al mando del mariscal Ney. El día 6, unos 10.000 efectivos galos intentan cruzar dicho puente. Este se halla cortado en el primer tramo y en vista de ello deciden los franceses vadear el río, pero desde la orilla opuesta los milicianos contienen el avance enemigo y en auxilio de estos patriotas. Llega el día 7 y la División gallega que acababa de formarse y la cual cuenta con 7.000 hombres al mando del general Martín de la Carrera, los defensores los hostigan con tanta virulencia que al cabo de 18 horas de lucha ambos bandos siguen en sus primitivas posiciones.


El día 8 el combate todavía se recrudece más, hasta que finalmente la victoria cae del lado de las fuerzas populares gallegas, ordenando Ney una precipitada retirada, la cual resultaría letal para aquellos soldados del invicto Imperio de Napoleón.

Historia de la guerra Napoleónica