Parece que del 1-O ya no se quiere acordar casi nadie

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La Diada les había pillado casi por sorpresa, aquello de levantar la prohibición para las reuniones de más de diez personas un día antes no había dejado margen para la movilización. Así que ahora iban a hacerlo bien. Porque la conmemoración del 1-O tenía que ser el momento en el que el separatismo catalán saliese a las calles a mostrar su fuerza. Pero se ve que la pandemia lo ha dejado flaquito y desanimado. Poca cosa, vamos. Así es que todo se ha reducido a un acto institucional que casi parecía hacerse por obligación, unas marchas que apenas contaron con unos cientos de participantes y a los CDR quemando cuatro contenedores. Ha habido mucha más chicha en el botellón. Lo mismo es mejor que los independentistas no organicen nada más y así se ahorran el ridículo. FOTO: Los CDR, en su papel | efe

Parece que del 1-O ya no se quiere acordar casi nadie