El volcán de La Palma suma dos centros emisores mientras el aire es saludable para los ciudadanos

El delta de lava del Cumbre Vieja en el mar, desde el puerto de Tazacorte | Kike Rincón (ep)
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El volcán que el pasado 19 de septiembre entró en erupción en La Palma sumó ayer dos centros emisores de lava a las dos que tenía y la nueva colada magmática nueva busca la unión con la primigenia hacia el mar, en un momento en el que el aire sigue siendo saludable para los ciudadanos.


Así lo dijeron ayer el director técnico del Plan de Prevención de Riesgo Volcánico, Miguel Ángel Morcuende, y la directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco, quienes también explicaron que los nuevos centros emisores están separados entre ellos unos 15 metros y se encuentran a 600 metros del cono principal en dirección noroeste.


El nacimiento de las dos nuevas bocas, a las 02.30 horas de este viernes, fue observado por el especialista del Instituto Geológico y Minero de España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Unidad Militar de Emergencias (UME).


En cuanto a la calidad del aire, si bien la UME detectó picos de niveles tóxicos, esto se produjo en determinadas zonas y no reviste peligro para las personas. Las explosiones del nuevo volcán lanzaron cenizas y pequeños fragmentos de escoria volcánica que llegan a tener un centímetro de diámetro en el mirador de la Iglesia de Tajuya, situada a más de tres kilómetros del cono eruptivo, en la zona de Cabeza de Vaca.


Superficie de 27,7 hectáreas

El volcán, cuya lava el 28 de septiembre llegó al mar en la zona del municipio de Tazacorte, donde formó una “fajana” o delta lávico que ocupa una superficie superior a las 27,7 hectáreas, emitió en trece días ochenta millones de metros cúbicos de material, el doble del que el Teneguía expulsó en 1971.


Las nuevas coladas, que destruyeron algunas casas en las pocas horas que llevan saliendo, se monitorizan de forma continua para saber su evolución y, si hay peligro para la población, informar a fin de evitar más daños.


Morcuende llamó a la tranquilidad y señaló que la vida se realiza de forma “normal” en el resto de La Palma, por lo que rechazó imágenes alarmistas. Por su parte, María José Blanco explicó que durante las últimas veinticuatro horas se registraron decenas de sismos, el mayor de magnitud 3,5, y localizados entre 10 y 15 kilómetros de profundidad. Se dieron otros más superficiales en la zona eruptiva y el nivel de tremor aumentó a partir de las tres horas de este viernes y en algunas estaciones cercanas al delta lávico se registró tremor de alta frecuencia.


Desde su erupción, la lava emitida por el volcán cubre 709 hectáreas, entre las que se incluye el terreno que ha ganado al caer al mar, y afectó a más de 1.005 edificaciones, de las que unas 870 fueron destruidas.


Ayudas

Ante los daños ocasionados por la erupción volcánica, se envió ayuda desde todos los puntos de España y fue preciso paralizar la recogida de alimentos y ropa porque estas necesidades están cubiertas.


El Cabildo de La Palma comunicó que si hubiera alguna necesidad se hará saber y recordó que hay una cuenta bancaria para que se den ayudas económicas para atender otro tipo de necesidades.


En cuanto a la estimación de la tasa de emisión de SO2 a la atmósfera, continúa siendo alto y acorde con el proceso eruptivo, alcanzando valores de 8.700 toneladas diarias. 

El volcán de La Palma suma dos centros emisores mientras el aire es saludable para los ciudadanos