Los escraches cambian de bando

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Vivir para ver. Cuando los escraches cambian de bando dejan de ser “jarabe democrático”. Con pocas horas de diferencia dos personajes que alcanzaron máximo relieve en el retablo de la política –Pablo Iglesias y Ada Colau– han visto cómo algunos asistentes a los actos públicos en los que intervenían les interrumpían criticando sus actuaciones políticas.

Cabe recordar que tanto quien hasta poco fue vicepresidente del Gobierno como quien sigue al frente de la alcaldía de Barcelona son figuras públicas que alcanzaron el estrellato de la política protagonizando algaradas y sonados escraches.

En el caso de Iglesias boicoteando conferencias de Felipe González y de Rosa Díez. La alcaldesa debutó en el escenario de la política haciéndose llamar “Supervivienda” y disfrazándose para escrachear y boicotear actos del PP.

A Iglesias, que era uno de los intervinientes en la fiesta en la que el PCE conmemoraba el centenario de su fundación, algunos de los asistentes le interrumpieron preguntándole dónde estaba el cambio y el progreso político del que alardeaba. Iglesias, que demostró haber olvidado su doctrina del escrache como jarabe democrático apeló al servicio de orden para que desalojaran “con contundencia” a quienes le interpelaban sin acertar a disimular su cabreo y acusando –¡cómo no¡– a quienes le interrumpían de “provocadores que regalaban titulares a los medios de la ultraderecha”. Iglesias parece haber descubierto que los escraches proclamados como “jarabe democrático” sientan mal en carne propia.

Lo cual anima a reflexionar sobre la impostura de fondo de estos personajes que tanta tensión y tanto ruido han introducido en el sistema. Que vayan tomando nota quienes todavía les aplauden.

Los escraches cambian de bando