
El Deportivo Liceo sigue en estado de gracia. Tres meses después de ganar la Copa del Rey y todavía con la resaca de la Supercopa, el equipo coruñés volvió al Palacio de Riazor para debutar en la OK Liga con triunfo. Dos goles de Roberto Di Benedetto, pura potencia, abrieron el cerrojo del Girona y uno de Marc Grau, cuando el equipo visitante se lanzó a la desesperada y sin portero, pusieron su firma a la victoria.
Ya lo avisó Juan Copa en la previa del encuentro: “Espero a un rival, que como todos los que vienen a Riazor a cerrarse, intentará aprovechar nuestros errores y para salir al contragolpe”. El Girona cumplió el pronóstico, se metió en su campo y aguantó el chaparrón.
Sabedor de su superioridad y con la confianza que le dan los dos últimos títulos, el Liceo asumió el peso del partido y, pese al atasco en la cancha rival, no le costó generar llegadas y ocasiones. Avisaron Di Benedetto, Àlex Rodríguez y Jordi Adroher.
Diez minutos para abrir la lata
El Girona pescó tres contraataques, pero no finalizó ninguno. Y el gol local no tardó en llegar. Se cumplían los diez minutos de partido cuando el francés robó la bola en campo propio, se coló por el carril central y definió al primer palo.
Tuvo el segundo César Carballeira tras una bonita triangulación entre los tres jugadores que entraron desde el banquillo: Marc Grau, Jordi Burgaya y el propio Carba.
El partido entró en una fase sin llegadas y, en una transición de Roby, Carles Sánchez bloqueó el tiro, salió disparado hacia la portería liceísta y cedió para Àlex Grau, que culminó la contra con un disparo que no atajó su hermano Carles. Cosas de familia.
El segundo de Roby, marca de la casa
El Girona se fue al descanso con un 100% de efectividad, la excusa perfecta para replicar el plan de la primera mitad en la segunda: esperar agazapado y tratar de aguantar el asedio de los locales.
Aguantó poco más de diez minutos, los que necesitó Di Benedetto para hacer otro gol marca de la casa con una conducción vertiginosa y un tiro potente, imparable para Llaverola, a sus 46 años el sostén visitante con varias paradas de mérito.
Adroher estrelló en el palo la única falta directa del partido, pero Marc Grau despejó las dudas con el tercer gol liceísta cuando el Girona ya jugaba sin portero. La victoria se quedó en el Palacio.











