Alcalde Almeida

|

El minuto y resultado de la política nacional registra un amago del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, como eventual competidor con su compañera, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, por el liderazgo regional del PP.


Han bastado las imágenes de ambos en torno al líder nacional, Pablo Casado, que protagonizaba un desayuno informativo el martes pasado, para alimentar la especie en los medios de comunicación. Sin embargo, veinticuatro horas después, el propio Martínez Almeida declaraba en Telemadrid que todavía no toca anunciar si presentará o no su candidatura en el congreso regional convocado para el año que viene.

El culebrón ha crecido con inequívocas señales de Pablo Casado respecto a la posible entrada de Almeida en la competición, Y este es, a mi juicio, un elemento del análisis que desborda el perímetro territorial. Me refiero al empeño de Casado por impedir que se consolide el marco dialéctico propuesto por Ayuso en el sentido de que es ella, y no aquel, quien ejerce la verdadera tarea oposición al Gobierno de Pedro Sánchez.

Ese marco lo propone Ayuso, es verdad, pero no le viene mal a Sánchez. Ambos son conscientes de que eso aminora y encoge el protagonismo de Casado en la política nacional. Por tanto, los socialistas siguen el juego, siempre que sirva para invisibilizar al líder nacional del PP que hoy por hoy le lleva la delantera en todos los sondeos preelectorales.


La dinámica se ha trasladado irremediablemente a los medios nacionales de comunicación. Véase como los más afines a la izquierda se recrean en exagerar los fallos de Díaz Ayuso o cualquier cosa que pueda perjudicarla, mientras que los afines a la derecha combinan sus elogios a la presidenta con la crítica sistemática a Sánchez por su falta de credibilidad, somo si fueran los dos primeros actores de la lucha por el poder en España.


Mientras tanto, Martínez Almeida, a lo suyo, en un meritorio esfuerzo por lograr que la política de las cosas en el Ayuntamiento, como la batallas contra la contaminación o los delitos de odio, por ejemplo, no se vean entorpecidas por las disputas partidistas y los resabios ideológicos.


A ese respecto, me parece digno de mención el acercamiento de los disidentes de Mas Madrid (cuatro 

concejales que se han descolgado del partido del primer grupo de grupo de izquierdas) a los planes de Almeida en la nueva ordenanza medioambietal para el centro de la ciudad, demostrando que la política de las cosas, sobre todo en las áreas municipales, debe anteponerse a los intereses de partido, sea el que sea.

Alcalde Almeida