El placer de perderse en un maizal

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En Teo (A Coruña) hay, desde este mes de agosto, uno, 'O Labirinto do Millo', que es de acceso libre y con indescifrables pasillos ¡entre el maíz! Diversión y desorientación van de la mano.


Ha sido diseñado en una finca bien cuidada de A Torre, en la parroquia de Cacheiras, con la idea de que tanto niños, como jóvenes y mayores se atrevan a perderse en el campo y a gozar de un ocio responsable y en contacto con la naturaleza pues la salida está, ni más ni menos, que entre las mazorcas.


En un momento en que la mayoría de la población busca espacios exteriores y abiertos, por la situación sanitaria actual, el ayuntamiento, con la concejala de Turismo María López, ha ideado este pintoresco pasatiempo.


El del maíz es un cultivo mayoritarioen Galicia por su utilización en el sector agrario y ganadero, con lo cual esta iniciativa, como dicen sus promotores, representa a la vez un homenaje a todas las personas "cuidadoras del sector primario".


Visibiliza, además, la utilización propiamente forrajera de esta planta de tallo macizo, recto y largo.


Y por supuesto es, cómo no, un espacio para el esparcimiento y el juego de toda la población.

Las personas que se acerquen allí encontrarán, de primeras, una hectárea plantada. La entrada, gratuita, la harán entre caminos intercomunicados entre sí que conducen a una única "escapatoria".


La sensación de pasear por su interior pudiendo ver únicamente ese cereal y el cielo es muy recomendable.


Los viernes, entre las seis y las ocho de la tarde, y los sábados y domingos de doce a ocho, hay un servicio excepcional de cantina.


Y los jueves y viernes de septiembre habrá una 'escape room' como actividad complementaria, así como también está previsto que sirva tal localización de emplazamiento para una 'Festa de Apego', a lo largo del mes próximo.


La edil María López celebra esta "actividad turística de bajo impacto ambiental" que ha sido creada, cuenta, "cuidando cada detalle".


Eladio, Ángel, Juan Carlos, Diego, Lidu, Minia, Juan, Pablo, Rober, Lito, Rafa Cruz, Laura, Suso, Miguel, Marcos, Elena, Carlos, Sabela, Gonzalo, Manolo, Brais, enumera. "Este proyecto tiene mucho de profesional pero más de personal", argumenta López, al darles las gracias por "sementar" con ella.


"Empiezo a ver la luz al final del laberinto de maíz. Acostumbrada a soñar en alto ni yo misma me imaginaba el embolado que suponía sacar adelante un laberinto en una finca de 10.000 metros cuadrados de maíz. Llevo con un nudo en el estómago desde hace semanas, pero ahora sí que va".


"Suerte de equipazo que tengo, que son red; suerte de familia que soporta que día a día pospongamos las vacaciones, y suerte la nuestra porque nos ha quedado un súper espacio en un entorno rural precioso y con vistazas para disfrute" de todos en Teo, escribió López el 10 de agosto, con ese deseo a sus pies. 

El placer de perderse en un maizal