Los vecinos de Os Mallos creen que los okupas tratan de robar en los taxis

Taxis estacionados en la parada de la estación de tren | Quintana
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El barrio de Os Mallos sigue tenso por la presión de la okupación en la zona. Si la calle de Noia lleva meses bajo el punto de mira de las autoridades por la presencia de asaltantes en varios edificios, ahora parece que la tendencia se mueve hacia otros establecimientos, como bajos comerciales y almacenes. Además, los vecinos ahora también sospechan que estas personas entran en taxis estacionados por la noche para tratar de robar lo que haya en su interior.

En los últimos días varios de estos vehículos amanecieron con los cristales rotos y, en algunos casos, sin el dinero que los conductores tenían para darle cambio a los clientes. El presidente de Distrito Mallos, que a su vez regenta el aparcamiento subterráneo del barrio, José Salgado, asegura que unas personas incluso se colaron la pasada madrugada y rompieron la ventanilla de un taxi, aunque la presencia de cámaras de vigilancia forzó que escapasen pronto sin llegar a provocar más daños.

En el aparcamiento de la estación de trenes también ocurrió mismo, aprovechando que algunos vehículos quedan allí estacionados por las noches. Motivados por la tensión que se vive en las calles de Os Mallos, los residentes de la zona sospechan que estos sucesos están relacionados con los okupas.



Hartazgo en la zona


Salgado relata el “cansancio” de los vecinos por este asunto, ya que no pueden hacer nada al tratarse de un problema legal.

“La presencia en la calle de Noia de los okupas molesta mucho porque gritan y arman jaleo. En algunas tiendas, como fruterías, si tienen fruta fuera juegan al despiste y se llevan varias piezas al pasar. La gente está cansada ya del tema”, dice. El presidente de Distrito Mallos explica, además, que grupos de diez o doce personas “se pasan horas y horas fuera de unos establecimientos de la ronda de Outeiro, donde acumulan basura que tiran a la salida del aparcamiento”.

“Todos los días se recoge una gran cantidad de basura, porque están apoyados al acceso durante mucho tiempo y lanzan todo lo que puedan”, relata. Esto supone una incomodidad para la gente que se acerca al barrio, sobre todo tras la apertura de una pulpeira en la zona que está teniendo un gran efecto llamada para el barrio. “No es agradable tener allí basura y gente gritando”, concluye.

Los vecinos de Os Mallos creen que los okupas tratan de robar en los taxis