El turbo del K4 y Carlos Arévalo primer medallista olímpico de Betanzos

Carlos Arévalo a su llegada a la recepción que le brindó el Ayuntamiento de Betanzos | Pedro Puig
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Cinco días después de su éxito en los Juegos de Tokio, el primer medallista olímpico de la historia de la ciudad vuelve a casa con más carga en la maleta pero con los mismos valores que lo acompañan desde sus inicios en el Mandeo. Unos valores de los que también está orgullosa Betanzos.

Desde entonces va de emoción en emoción, con sus compañeros del club, donde Carlos Arévalo comenzó a soñar con metales como la que cuelga al cuello desde el sábado 7 de agosto; con sus amigos de siempre y con sus vecinos, que se echaron a la calle para ovacionar a su medallista, que los correspondió con una intervención solo al alcance de los campeones y que caló entre los que abarrotaron la plaza de la Constitución y entre los que lo siguieron desde la distancia, a través del Facebook del Ayuntamiento de Betanzos.

Carlos Arévalo, el niño de Encarna y Pedro, avanzó entre el pasillo de palas de los alumnos del club con camisa verde y su medalla de plata en K4. La primera para España desde Montreal 76. Entre aplausos, no es complicado volver a escuchar a aquel niño que siempre mantuvo la ilusión dirigiéndose a sus vecinos con seguridad y desde el corazón, hablándoles de voluntad y actitud, de compromiso, deporte, vida y confianza: “De aquel niño queda lo más importante porque de él conservo la ilusión y las ganas”, resume mientras se imagina en aquella piragua amarilla con su hermano, entre el Mendo y el Mandeo. Pero ahora con medalla olímpica, con una sonrisa y con camisa “Verde Betanzos”, el mismo verde que el del Club Náutico Ría de Betanzos.

En una conversación con este diario, accede a expresar lo que le transmiten algunos nombres propios, de personas, espacios o entidades, vinculados a él, a su vida, y a Betanzos.



Los Hermanos García Naveira, Francisco Vales Villamarín, José Manuel Romay Beccaría...

Todos ellos son eferentes en Betanzos. Los he visto desde niño dando nombre a instalaciones, a calles y plazas, en estatuas... Están en un pedestal y aún no me considero digno de sumarse a ellos como Hijo Predilecto de Betanzos. La satisfacción y el orgullo que siento son enormes.



Pedro y Encarna

Todo. Ellos lo son todo para mí y los que me lo han dado todo. Mis padres son los que siempre han estado ahí, los que me han ayudado en todo, los que siguen estando para todo lo que necesite.



Rúa da Cerca

La calle donde me crié, la que me llevó al Mandeo y al Club de Piragüismo Ría de Betanzos.



Club Náutico Ría de Betanzos


Una increíble familia y una envidia de club a nivel nacional, del que siempre me hablan bien allí donde voy. l

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