Caos en la N-VI

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El incombustible alcalde de Oleiros, Ángel García, “Gelo” para todo el mundo, desde 1985 máximo regidor del municipio y fundador de “Alternativa dos Veciños”. Siempre al tanto de las mejoras de su municipio, tiene en estos momentos un grave problema que solucionar con la Nacional VI a la altura de Perillo, donde reina el caos circulatorio, por unas obras iniciadas y desde hace varias semanas, lo único que se ve, es su señalización vertical, así como los conos que adornan la calzada y ralentizan la circulación, estos dividen las vías doble direccional en una en ambos sentidos de la marcha, sin que se vea gente en la obra y la poca maquinaria, desapareció del entorno.

Esta dejadez de los responsables en sacar la obra adelante con el menor sufrimiento hacia el conductor, no parece de momento de resultados apetecibles, colmando la paciencia de aquellos conductores que se ven inmersos en el caos.

La circulación avanza lentamente en esos tramos, con paradas continuas y atascos, al pasar de dos carriles, a solo uno, en ambas direcciones, sobre todo en el momento más inoportuno, la época estival de mayor tráfico y desplazamiento de vehículos en ambos sentidos hacía la Coruña y viceversa a otros puntos geográficos, sin visos de solución temporal, ¿No sería mejor, si no se va hacer nada, retirar los conos y abrir los carriles al tráfico rodado? Cuando esté claro, lo que se quiere hacer, con premura se haga, sin sacrificar la paciencia del conductor de turno, saturando los viales alternativos de vehículos a la vez, de incordio a todo el mundo, encina es un gasto superfluo de combustible, que afecta al bolsillo del sufrido conductor.

Pasado el verano (que ya queda poco) se resuelva retomar la entelequia de la obra, a este paso se va parecer la obra del Escorial, por el tiempo muerto de por medio, agotando la paciencia de conductor y sus agobiados acompañantes. La culpa, por supuesto no es del Sr. Gelo. Pero siempre, tan atinado en sus retrancas y muy solícito en todos los temas de su municipio, llama la atención la tortuga que se haya colocada a la altura del Puente Pasaje, una alegoría razonable, aunque la tortuga no tiene culpa de la desidia en afrontar las obras con premura, en beneficio de los ciudadanos.

Las instituciones, están para dar solución a los problemas de sus vecinos, no para causarles más caos, del que ya tienen, porque este país, se parece a un caos prolongado en el tiempo y quién lo padece es el ciudadano, estar ausentes de las necesidades del vecindario y no ser partícipe de sus necesidades, dejando lo esencial y preocuparse de veleidades, desanima al vecino, al ciudadano y no confía en sus mandatarios, una razón de más para evitar que esta obra se prolongue en el tiempo sin causa justificada, por mucha razón institucional que sea, siempre tendrá que estar por encima de todo, la razón ciudadana y ahora mismo, los usuarios de esa vía la N-VI, no muestran estar contentos, sino enfadados por el retraso que se lleva.

Al ciudadano, se le exigen impuestos y los paga, las instituciones, lo gastan y no dan explicaciones, por tanto, para solucionar este caos circulatorio, se precisa ponerse al tajo ya, para solucionar un gran problema de circulación, el cual afecta a miles conductores diariamente en la jornada de cada día de las 24 horas en ambos sentidos. Requiriendo para allanar la situación una solución urgente. No que los conos, estén de adorno en una carretera caótica como se ha convertido la N-VI.

El regidor municipal de Oleiros, tiene una baza muy importante que jugar, exigir se haga la reforma de una vez y rápido, en beneficio de todos los usuarios de la vía.


Caos en la N-VI