Los vecinos de Os Mallos, molestos por la demora en las obras de la plaza del Padre Rubinos

Dos personas caminan por el pasillo que rodea la plaza | patricia g. fraga
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Los vecinos de Os Mallos se muestran molestos con el estado de las obras de la plaza del Padre Rubinos. No solo mantienen a muchas personas del barrio sin la posibilidad de reunirse al aire libre, sino que, además, dificultan el tránsito de peatones.

El presidente de Distrito Mallos, José Salgado, asegura que “todo el mundo está enfadado porque van a paso de tortuga y es muy incómodo pasar por el pasillo que han dejado rodeando la plaza, ya que es muy estrecho”.

Este pasillo se encuentra entre la salida del aparcamiento subterráneo de Os Mallos y la propia plaza, por el que no caben más de dos personas a lo ancho y no se pueden respetar las distancias de seguridad al pasar por él.



Inconvenientes


“Los vecinos que viven justo allí llevan bastante tiempo soportando inconvenientes como el polvo, los ruidos, etc”, añade.

Salgado explica que no sabe cuánto van a durar estos trabajos, pero “podrían agilizarse”, y es que, tal y como relata, “a veces no hay ningún operario, y otras veces solo uno. Es frustrante”.

Esta plaza era un sitio de reunión en verano para gente mayor, ya que había varios bancos y los árboles proporcionaban sombra. Ahora, las personas que estaban acostumbradas a encontrarse en Padre Rubinos le trasladan a Salgado que “no saben dónde sentarse, porque en el barrio solo hay unos pocos bancos y separados unos de otros”, considera.

Por lo demás, el barrio está tranquilo, aunque el presidente de Distrito Mallos observa que hay comportamientos poco cívicos en la zona.

“La mayoría de la gente sigue llevando las mascarillas por la calle, pero hay grupos que no solo no la llevan, sino que no respetan las distancias y van fumando. Creemos que se abrió la mano antes de lo que tendría que haber sido”, concluye José Salgado. 

Los vecinos de Os Mallos, molestos por la demora en las obras de la plaza del Padre Rubinos