Un liderazgo valiente

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Es posible que los más cafeteros de la izquierda aplaudieran el gesto de Zapatero cuando despreció la bandera americana permaneciendo sentado al paso del emblema en un desfile militar en Madrid. Calificar de valentía aquel gesto irresponsable pasó factura a España y sus consecuencias aún hoy se traducen en la lejanía diplomática entre las dos naciones, Sánchez sigue esperando una llamada del nuevo presidente americano que no parece tener a España entre sus prioridades. El episodio de Marruecos y Ceuta tampoco son ajenos a la frialdad de nuestras relaciones. Viene esto al caso porque el expresidente español se apresuró a apoyar las palabras de Iván Redondo sobre los indultos cuando calificó de “liderazgo valiente” el que está ejerciendo Sánchez con sus medidas de gracia para con los secesionistas condenados. Zapatero no es recordado por sus aciertos al frente del ejecutivo español, más bien todo lo contrario, por lo que cabría pedirle prudencia en sus “consejos”, su posición con Venezuela tampoco avala ninguna virtud aprovechable de Don José Luis. Pero es que el propio Iván Redondo, que ahora viste la camiseta socialista y que antes vistió la popular, tampoco acredita ningún palmarés de éxitos en su ejercicio profesional. Los peores resultados electorales del PSOE de toda su historia reciente llegaron de la mano de este gurú, sin ir más lejos en Madrid, donde hizo la campaña de Gabilondo, tampoco mostró talento alguno y a los resultados me remito. Por alguna razón desconocida por mi y por muchos, socialistas incluidos, este hombre a la sombra dirige no solo la política del Partido Socialista, sino que también maneja los hilos de las políticas del Estado, con los resultados palpables que todos estamos sufriendo. Algún día se desvelarán los enigmas del por qué se le ha otorgado tanto poder a un “fontanero” a sueldo del mejor postor. Mientras esperamos ese momento no queda más remedio que responder con razones contundentes a las decisiones avaladas por este gurú despistado. Valentía no es ceder ante los separatistas ofreciendo un indulto que ni los mismos condenados han solicitado, valentía es defender nuestra Constitución y la unidad de todo el territorio español. Valentía no es afrentar al Tribunal Supremo y sus sentencias, todo lo contrario, es respetarlo y hacer cumplir sus decisiones. Valentía es proteger al Estado de Derecho y garantizarlo en todas las circunstancias. Lo que Sánchez está haciendo no es valentía, es solo estrategia cortoplacista en busca de réditos para él aún a costa de los intereses de España y el respeto a los 140 años de historia de su propio partido. Sánchez pasará, más pronto que tarde, pero el daño quedará hecho y los separatistas fortalecidos ante un Estado que habrá claudicado ante sus exigencias. Claro que lo volverán a hacer, como presumen, ya lo hicieron en 1934 y lo repitieron hace apenas tres años. No es valentía, es temeridad irresponsable. La historia se puede manipular, pero no cambiar.

Un liderazgo valiente