Una coruñesa que diseña sistemas biológicos robóticos en Zürich

La coruñesa Gala Sofía Sánchez Rodríguez, en la Universidad de Zürich
|

Trasladarse a otro país, lejos de casa, a estudiar una carrera y superar cualquier miedo es algo de lo que Gala Sofía Sánchez Rodríguez puede presumir. Esta coruñesa nació en 1999 y ha sido una de las diez becadas por la Fundación Barrié para realizar los estudios de máster en centros académicos de cualquier parte del planeta.


Su destino y sus méritos la han llevado a Suiza, en concreto a la Universidad de Zürich, para estudiar el Máster de Sistemas Neuronales y Computación. Y es que el objetivo de Gala es claro: “Quiero acercar los robots a las personas, haciéndolos más accesibles y similares a la forma con la que interactuamos con el mundo”.


Esta coruñesa, sin embargo, ya tiene experiencia en lo que se conoce como “volar del nido”. Estudió el Grado de Ingeniería Robótica en la Universidad de Aalborg, Dinamarca. “Cuando me gradué en el instituto sabía que quería estudiar Ingeniería, pero no estaba segura de la disciplina. La robótica es una mezcla de distinta tecnologías, así que decidí seguir ese camino para luego poder especializarme en una aplicación correcta”, asegura. Por aquel entonces, añade, “muy pocas universidades españolas ofertaban un grado de robótica como tal, así que tuve que mirar en el extranjero”.


Las áreas de la robótica

A raíz de esta búsqueda encontró el que llegó a ser su centro de estudios. “El modelo universitario de Aalborg se basa en proyectos en grupo donde los estudiantes tienen que solucionar problemas realistas en distintas áreas de la robótica. Ese enfoque tan práctico y amplio, junto con la experiencia internacional, fueron los principales factores por los que decidí dar el salto”, dice.


“El compromiso de la Barrié con Galicia y con la sociedad está muy alineado con los valores que me dieron mis abuelos, por lo que refuerza mi deseo de volver a España”


Allí desarrolló un proyecto en el que trabajó en un brazo robótico controlado con los músculos faciales, para ayudar a pacientes con lesiones de médula espinal a comer, beber y recoger objetos. “Este proyecto, y mi supervisor, Strahinja Dosen, me abrieron los ojos a las posibilidades que los robots podrían tener para mejorar la vida de las personas. El máster me permite aprender de sistemas biológicos e implantarlos en tecnologías de asistencia, desde biomecatrónica a inteligencias artificiales que procesan la información de forma similar al cerebro”, comenta la becada por la Fundación Barrié.


Una oportunidad

Esta ayuda, tal y como define, supone una gran confianza en su visión. “Sé que fue un proceso muy competitivo, ya que solo hay diez plazas, así que esta oportunidad me hace mucha ilusión. El compromiso de la Fundación Barrié con Galicia y con la sociedad está muy alineado con los valores que me traspasaron mis abuelos, por lo que refuerza mi deseo de volver a España tras acabar mis estudios para poder devolver esta confianza”, sostiene.


Regresar a su país, por lo tanto, es su gran ilusión. “Mis abuelos emigraron a Suiza en los sesenta y volvieron a Galicia después de ganar experiencia laboral allí. Ellos son una gran inspiración para mí, así que igual que ellos, me gustaría retornar todo lo que he aprendido en el extranjero, ya sea trabajando o enseñando”, explica.


Eso sí, Gala tiene muy en cuenta que su ámbito es “relativamente novedoso, y tanto la industria como la educación están todavía en ese proceso de adaptación”. Para cualquier estudiante que tenga dudas sobre qué estudiar o dónde hacerlo, la coruñesa ensalza su experiencia como un proceso positivo.


Experiencia enriquecedora

“Estudiar en el extranjero requiere un gran cambio de mentalidad. Es una experiencia muy enriquecedora y animo a cualquiera a dar el salto. Creo que lo que más me ha enseñado es a saber adaptarme a distintos entornos y formas de pensar”, afirma.


Y es que, aunque eche de menos a su familia y amigos, Gala lo tiene muy claro: “Es importante salir de nuestra zona de confort y ver mundo para mejorar tanto personal como profesionalmente”, concluye.  

Una coruñesa que diseña sistemas biológicos robóticos en Zürich