La ciudad disfruta en las calles de una recién recuperada “libertad” tras remitir el estado de alarma

Tanto el fin del toque de queda como la ampliación del horario de la hostelería animó a los coruñeses a disfrutar de las horas nocturnas | fotos: patricia g. fraga
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Puede que el buen tiempo ayudase, pero A Coruña ayer destilaba alegría y ambiente. Desde la mañana, en que muchos aprovecharon para desayunar o comer fuera, hasta la noche, cuando muchos establecimientos pudieron retomar su servicio completo de cenas, la ciudad mostró una cara distendida y despreocupada, por un momento, de las penurias derivadas del coronavirus.


La primera noche con horarios ampliados en la hostelería generó un trasiego de gente en las principales calles y plazas de ocio nocturno como La Marina, María Pita, la Barrera o la Galera, entre otras zonas.


Muchos aprovecharon hasta los últimos minutos para disfrutar de una copa con amigos tras meses sin ese capricho, y también pudo verse a gente a partir de las 23.00 horas paseando y haciendo deporte.


Los restaurantes, que ahora pueden cerrar a las 01.00 horas, deben disponer de un dispositivo que mida el CO2 y trabajar con cita previa o reserva y registro de comensales, mientras que los bares tienen permitido operar hasta las 23.00 horas.


Las residencias de mayores recuperan también parte de su normalidad: los usuarios pueden acudir a domicilios familiares y el personal puede intercambiarse entre centros de día y residencias. Además, por fin se permiten los besos y los abrazos.


Mejores expectativas

Vuelve a haber cierto optimismo y “libertad” tras un año de miedos y apatía. Las expectativas sobre el próximo verano han cambiado en las últimas semanas debido al buen ritmo de la campaña de vacunación: “Yo ya me conformaba pensando que sería un verano como el del año pasado, pero creo que va a ser mucho mejor porque las vacunas avanzan muy rápido”, comentaba ayer una coruñesa en el entorno de San Agustín.

El fin del estado de alarma hoy también implica el cierre de los cierres perimetrales, con lo que los gallegos pueden visitar otras comunidades y viceversa. Además, gracias a que Portugal abre mañana sus fronteras, no son pocos los que han planeado una escapada al país luso con motivo del puente del Día das Letras Galegas. La vida y sus placeres vuelven, poco a poco, a florecer. 

La ciudad disfruta en las calles de una recién recuperada “libertad” tras remitir el estado de alarma