Gente de armas tomar

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La expresión de “armas tomar” se utiliza para advertir que “el otro”, tu interlocutor o rival, es alguien de cuidado. Vamos que desarrolla un lenguaje mezclado con ardor guerrero, más acorde con el fascismo, al que añade un mensaje contra los seres más vulnerables.


De muchas armas nos enteramos hace tiempo ¿el ministerio de defensa también? que había un nutrido grupo de militares jubilados –por tanto con licencia de armas– que estaban dispuestos a suprimir a dieciséis millones de españoles y ahora nos enteramos de que en Villalba un subteniente entre su domicilio en Villalba y en la residencia militar tiene un auténtico arsenal.


El asunto es preocupante ante la pasividad –o le llamamos irresponsabilidad– de la señora que dirige el ministerio que incluye a los ejércitos y la reacción de la banda de extrema derecha que parece creer que se trataba de pistolas de agua. Claro que hemos visto por la tele a uno de sus más altos cargos mostrar su estilo disparando con una metralleta en un recinto militar.


¿Estamos ante el duelo en O.K. Corral del lejano Oeste o estamos más cerca de la etapa donde se hablaba de la dialéctica del “puño y las pistolas”


La batalla por Madrid –me refiero a la refriega electoral previa a las votaciones – pone de relieve que en 

España tenemos un problema y que nadie puede mirar para otro lado. Sobre todo las autoridades y los cuerpos de seguridad que defienden a los ciudadanos del matonismo de unos cuantos.


En un programa de la SER –el pasado domingo– corresponsables extranjeros se hacían eco de la situación comparándola con los tiempos de pre-guerra en el pasado siglo, a la vez que estaban desconcertados por el clima que rodea las elecciones en la comunidad madrileña. Y lo peor de todo es que el ruido, la bronca, los eructos de esos mensajeros del odio tapan, o al menos ocultan o minimizan los problema más graves: las colas del hambre, los recortes en la sanidad madrileña, su sistema tributario que protege a los más pudientes y los problemas como la contaminación, el empleo, la educación, etc.


Si alguna vez fue necesario un cordón sanitario, ante esta plaga es imprescindible una reacción similar a la lucha contra el virus. La vacuna contra esta peste es alejarlos de la vida cotidiana. Repudiarles y, por supuesto, no pactar con ellos. 

Gente de armas tomar