Lunes del Ángel

|

Amitad de camino entre lo civil y lo religioso, hoy, primer lunes de Pascua, es festivo en no pocos países europeos y en algunas de nuestras comunidades autónomas, como Cataluña, Valencia, País Vasco y Navarra. Tiene asociado también su repostería típica: los huevos de chocolate, el roscón y/o la mona de pascua. Es el llamado “lunes del Ángel”.


La costumbre de así hacerlo se remonta a la baja Edad Media, cuando los creyentes se abstenían de trabajos serviles durante toda la semana de Pascua. Con el tiempo, el descanso laboral se limitó a dos jornadas (lunes y martes) y desde finales del XVIII quedó reducido al lunes.


Desde la vertiente religiosa, la Iglesia lo celebra para así destacar la figura de aquel ángel que en el sepulcro anunció a las mujeres que el Señor Jesús había resucitado. Según explicación dada en su día por san Juan Pablo II, esta era un acontecimiento muy difícil de concebir y expresar para una persona. Las mujeres que, “valde mane / moi cedo, despois da alborada”, habían ido al sepulcro lo encontraron vacío, pero no pudieron decir “ha resucitado”. El ángel dice más: “No está aquí; ha resucitado”.


Según relata el evangelio de san Mateo, las mujeres, asustadas, salen apresuradamente del sepulcro de Jesús, que, en efecto, habían hallado desocupado. Pero Jesús se les aparece en el camino y les dice: “No tengáis miedo. Id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”. Ellas son, pues, las primeras anunciadoras de la Resurrección.


El año pasado, en el comentario previo al rezo del Regina caeli el papa Francisco se detuvo en particular en este punto: en cómo el Resucitado confía a las mujeres un mandato misionero hacia los Apóstoles. “De hecho, ellas habían dado –añadió– un admirable ejemplo de fidelidad, dedicación y amor a Cristo tanto en su vida pública como en su Pasión. Y ahora son recompensadas por Él con este gesto de atención y predilección”.


Revelador es en esta línea el valor que demostraron las mujeres que prorrumpieron en llanto –evangelio de san Lucas- al contemplar a Jesús, ya con la cruz a cuestas, camino del Gólgota y ante las que se vuelve en un gesto de piedad. “Hijas de Jerusalén, les dice. No lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos”. Y es que, según recogía el Talmud o libro de las tradiciones judías, estaba prohibido llorar por los condenados a muerte.


La jornada del día del Ángel fue aprovechada por el Santo Padre para realzar la figura de la mujer en la historia de la Salvación y en la vida misma. ”Las mujeres, siempre las primeras: María, la primera; las mujeres, las primeras”. Ya en la homilía de la misa había enfatizado este aspecto: “Dios siempre comienza con las mujeres; siempre. Abren caminos. No dudan”.

Lunes del Ángel