Los turistas franceses se adueñan de Madri-luf

El centro de Madrid, poco antes de la invasión francesa | efe
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La cosa en Madrid no ha podido empezar mejor: primer día de Semana Santa y las redes sociales incendiadas con las imágenes del tropel de alegres turistas franceses celebrando la libertad por las calles. Será que salieron tan entusiasmados de esos museos por los que dice Ayuso que van los visitantes a la capital que no pudieron menos que apelotonarse y cantar a voz en grito como si en lugar de en pleno centro madrileño estuviesen en el festival de Benicasim. O en Mallorca, como apuntaban en Twitter, donde rebautizaron la zona como Madri-luf. Sabemos que la presidenta de la Comunidad es muy capaz de darle la vuelta a la historia y convertir el suceso en un alegato por la esperanza, los derechos individuales –aquí más bien, colectivos–, el futuro y cualquier otra cosa que suene bien, pero fácil no lo va a tener. Al menos siempre podrá seguir contando con los hosteleros que tienen su foto en las paredes y se encomiendan a diario a su santa particular. Esos han hecho caja. 

Los turistas franceses se adueñan de Madri-luf