
A Coruña se ha convertido en una urbe complicada para los amigos de la improvisación. El clásico “quedamos a tal hora en tal sitio y picamos algo” es un hábito cada vez más en desuso, especialmente por necesidad y miedo a que lo único que piquen los clientes sea desilusión. La creciente llegada de turistas y sus hábitos muy europeos hacen que se haya convertido prácticamente en una quimera cenar en un restaurante (no tiene por qué ser de alto standing) sin una reserva previa. Cada vez hay más gente en la calle, y también en los bares. “Se está funcionando muy bien, sobre todo en la zona centro, donde hay bastante gente de fuera. Es cierto que lo normal cuando vas de viaje es reservarlo todo y los de aquí si no van a un sitio acaban en otro”, relata Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña.
Dentro de la misma agrupación, el vicepresidente, Alberto Méndez, puede hablar también desde su experiencia al frente del Asador Coruña. “Este año, especialmente los fines de semana, tenemos más afluencia de gente de fuera”, confiesa. “Somos una ciudad de moda y el tema de los cruceros refuerza esa situación: llevamos años con un incremento de turismo importante”. No obstante, el empresario cree necesario tomar nota de la fórmula empleada por los foráneos. “Cada vez la gente trata de reservar con más antelación”, relata. “Sin ir más lejos, este fin de semana tenemos reservas hechas hace más de 15 días. La gente de fuera acostumbra a usar cada vez más las plataformas”, prosigue.
Acostumbrado a trabajar en estas fechas casi en ‘spanglish’, Alberto Boquete, presidente de los hosteleros de La Marina y dueño de La Mansión 1783, también se hace eco se ese repunte de la segunda quincena de julio, además de la tendencia ‘reservista’ que se ha adueñado de la forma de trabajar de sus colegas de profesión. “Hay muchísimo turismo y la ciudad tiene muchísima vida. Es cierto que cada vez más complicado ir a picar algo sin haber reservado previamente”, indica. “A los coruñeses muchas veces nos falta esa costumbre de anticiparnos”, reconoce.
Irresponsabilidad
Como quiera que las cenas rara vez acaban en un viaje de vuelta a casa, y que la hostelería y el ocio nocturno son vasos comunicantes, uno de los grandes beneficiarios de esta nueva expresión de la ‘marca Coruña’ son los pubs y las discotecas. Ese bum de A Coruña de noche lo ha notado en sus negocios Luis Diz, presidente de Galicia de Noite y gerente del grupo Pelícano. “Notamos que la marca A Coruña tiene cada día más fuerza en el resto de España, cada vez viene más gente a disfrutar de la ciudad, y el ocio es una pata importante para ello. Tenemos un ocio de calidad y diverso, para todo tipo de público, con muchas opciones y todas ellas referentes en el ámbito nacional. Somos competitivos en precios y servicios”, sentencia.
Por su parte, desde la gerencia de The Clab aseveran: “Los que nos vienen de fuera buscan reservado, desean evitar colas e invertir en volúmenes más altos. En vez de botellas normales acostumbran a pedir magnum y champán. Se busca más exclusividad y gusta visualizarlo, ‘instagramearlo’. Se busca para disfrutar y ponerlo en redes".












