España se desespera

El portero de la selección española Unai Simón trata de detener, sin éxito, el penalti lanzado por Anastasios Bakasetas I Efe
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La selección española no pasó del empate a un tanto ante Grecia en el estadio Nuevo Los Cármenes, tras ver igualado el tanto marcado en el primer acto por Álvaro Morata en un extraño penalti señalado a Íñigo Martínez que materializó Bakasetas.


Se atascó España ante el planteamiento defensivo de Grecia y no encontró soluciones ofensivas Luis Enrique Martínez, que hizo debutar en la segunda parte a Pedri y Bryan Gil.


Un disparo al larguero de Dani Olmo avisó del tanto de Morata a los 33 minutos, tras un gran pase picado de Koke Resurrección. A los 56 minutos firmó Grecia la sorpresa gracias a la decisión del colegiado de pitar penalti por una acción de despeje de Íñigo Martínez, que golpeó en un rival tras impactar primero con el balón.


Los intentos de España hasta el final de partido no acabaron en gol y comenzó el camino al Mundial con un resultado inesperado


Fin a la racha

Acabó la racha. Grecia se plantó en el Estadio Nuevo Los Cármenes dispuesta a romper el idilio de la selección española con Granada, la ciudad en la que, hasta este jueves, había ganado todos sus partidos. Siete de siete. Y no hubo una octava vez.


Pudieron los helenos con el romance entre el combinado nacional y la ciudad nazarí, aunque para conseguirlo contaron como aliado con el cambio de color en la equipación de España. La selección no fue la Roja. Apostó por su recién estrenada segunda camiseta jugando de blanco en lugar del colorado habitual. Y no le fue bien a tenor de lo visto.


Si justo ahora hace diez años David Villa conquistó el estadio granadinista con un doblete que sirvió para que España ganara a la República Checa (2-1) y para convertirse en el máximo goleador de la selección, esta vez fue Álvaro Morata el llamado a llevarse todos los elogios. El atacante reclamó su puesto de delantero de España ante el empuje de otros candidatos marcando el 1-0 en una gran combinación con Koke que recordó al Atlético de Madrid de hace unos años, aunque el griego Anastasios Bakasetas echó por tierra en el segundo tiempo, de penalti, las ilusiones de la selección española.


“Vamos chicos que están cansados”, gritó Thiago a los suyos nada más salir al campo, refiriéndose a los helenos. Y es verdad que estaban agotados, tanto que algunos sufrieron calambres, buscando de paso que corriera el tiempo sin que se jugara más de la cuenta.


Ni la entrada del mayor de los Alcántara ni tampoco la de los debutantes Pedri y Bryan Gil fue suficiente para romper la muralla helena.


España inicio su camino hacia Catar en Granada con un empate en casa, un mal resultado. Cambió el blanco por el rojo y no ganó en la ciudad donde hasta ahora siempre vencía. Al menos es en el primer partido del grupo de clasificación y hay tiempo por delante.

España se desespera