Las restricciones que, al final, no fueron

Carolina Darias, ministra de Sanidad | ep
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El Gobierno se acaba de marcar un Merkel. Si la premier alemana ha tenido que salir ante la opinión pública para desmentirse a sí misma y retirar el endurecimiento de las medidas de seguridad (dicen que tras las presiones de los empresarios), ahora, el Ejecutivo ha hecho lo mismo. Pretendía que todos los establecimientos no esenciales cerraran a las ocho de la tarde durante la Semana Santa y, al final, ni tan siquiera se lo planteó a las comunidades. Parte del problema es que tiene que contar con el apoyo de las autonomías debido a ese estado de alarma light que se fabricó a su propia medida Pedro Sánchez. Sin embargo, nadie le compró su moto, en buena medida porque algunos de los recortes que pretendía el Gobierno ya se están aplicando y, también, porque son muchos los que creen que, en el fondo, lo único que buscaba el Ejecutivo era volver a tocarle las narices a Isabel Díaz Ayuso. Al final, no será.

Las restricciones que, al final, no fueron