El Gobierno se enfrenta a una nueva etapa con el recambio en Podemos

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz
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La llegada de Yolanda Díaz como cabeza visible de Unidas Podemos en el Gobierno marcará una nueva etapa en el funcionamiento de la coalición, tocada tras meses de roces y presiones que se da por hecho que continuarán, aunque los socialistas confían en que sí se aireen en menor medida.


La salida del líder de Podemos se produce en un momento delicado para la coalición, en pleno enfrentamiento de Iglesias con el PSOE por la regulación del alquiler -"línea roja" para la formación morada- y a punto de que Díaz libre su gran batalla: la derogación de la reforma laboral del PP.


Fuentes del ala socialista del Gobierno entienden que, a grandes rasgos, las posiciones de Unidas Podemos serán las mismas esté quien esté como principal interlocutor del presidente Pedro Sánchez, pero sí apuntan a que Díaz e Iglesias, hasta el momento, han resuelto los conflictos de forma distinta.


Mientras los socialistas atribuyen a la ministra de Trabajo un perfil proclive al pacto, en Iglesias ven a un político que está más interesado en el activismo que en la gestión, motivo por el cual en el PSOE temen por qué papel buscará el actual vicepresidente ejercer desde fuera del Gobierno.


Tampoco está definido en qué términos, con qué formas y objetivos asumirá Díaz la Vicepresidencia, un asunto del que de momento rehuye hablar porque -según asegura su entorno- sigue centrada en sus tareas como ministra de Trabajo y en concreto en las negociaciones para la derogación de la reforma laboral.


Fuentes cercanas a la ministra remarcan que Díaz siempre evitó el "primer plano", motivo por el cual no era proclive a asumir el liderazgo de Unidas Podemos.


De hecho, aunque en Trabajo no hablan de este extremo, varias fuentes apuntan a que tanto ella como la futura ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, conocieron el mismo día del anuncio oficial la salida de Iglesias, una operación que éste diseñó con un grupo muy reducido de colaboradores.


El que será candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid dio por hecho que Díaz sería vicepresidenta segunda, al igual que lo había sido él, pero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le planteó un matiz: llevarla a la Vicepresidencia Tercera para no dejarla por encima de Nadia Calviño.


Iglesias consultó esta idea con Díaz, que no dudó un minuto y le pidió a Iglesias aceptar la propuesta de Sánchez, ante lo cual éste respetó su decisión.


Entendía Díaz que hay que dar la batalla por las políticas que el Ejecutivo saca adelante, y no por si se es "el número dos o el tres" en el escalafón porque esas actitudes no se corresponden con las políticas feministas, explicaban fuentes cercanas a la ministra.


Lo cierto es que estos sorpresivos cambios coinciden con un momento en el que Díaz, como ministra de Trabajo, ha abierto la negociación con los agentes sociales para derogar la reforma laboral, un objetivo que Calviño desdeña. "Hay que dejar de mirar al pasado y mirar al futuro", ha dicho.


En paralelo, Iglesias redobla la presión para que los socialistas modifiquen su propuesta para la ley de vivienda que omite el tope al precio del alquiler en los términos en los que ambos socios pactaron en el acuerdo de investidura.


Este mismo domingo el vicepresidente compartirá un acto sobre ese asunto con la que será ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, que ha pilotado la negociación con el PSOE, mientras que Díaz sigue de perfil en este asunto.


Unidas Podemos ve un objetivo irrenunciable en la regulación del precio del alquiler y avisa al PSOE de que su propuesta no saldrá adelante a no ser que los socialistas decidan "cambiar de socio" de Gobierno y aliarse con el PP.


"Está firmado, Pedro Sánchez y yo lo firmamos delante de todos los españoles, no puede mentir a los ciudadanos en la cara. Vamos a llegar a un acuerdo", ha señalado al respecto Iglesias.


El vicepresidente, que dejará antes de las elecciones su escaño en el Congreso, dio una "patada al tablero" con la que gana un altavoz para confrontar con la ultraderecha pero también con el PSOE desde fuera del Gobierno. Queda por ver cómo se acompasa esa voz con la de Díaz, llamada a ser la candidata a las generales.

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