Va por ellas

|

Bajo el título “Comuneras” la revista Tinta Libre dedica un amplio reportaje sobre las mujeres que participaron, desde la Comuna de París, en una insurrección por la libertad y la justicia social. La alta burguesía parisina recibió este movimiento como si fuera la peste.


Estamos de 1.881 y el movimiento prendió en los barrios populares .El relato de los poderes públicos las convirtieron en bruja, pirómanas Pedían igualdad salarial, acceso gratuito de la mujer a la educación en paridad con los hombres y el cierre de los prostíbulos.


La propaganda conservadora se cebó con ellas, acusándolas de incendiarias, brujas vandálicas, antisistema y faltas de moral y principios. Cuentan las crónicas de aquel tiempo que a su movimiento se unieron republicanos, liberales, socialistas y anarquistas. Finalmente hay que añadir que las “comuneras” que formaron L´Unión des Femmes, consiguieron que en Francia se formase un gobierno que decretó el laicismo; una moratoria al pago de los alquileres para familias con escasos recursos, pensiones de viudedad, guarderías para los hijos de las trabajadoras; perdonar los intereses de las deudas y favorecer la autogestión de los obreros en las empresas abandonadas por su dueños. Insisto: hablamos de mil ochocientos setenta y uno. Y duró siete meses, aunque algunas de sus reformas se mantuvieron. Tenían muchos enemigos con poder entre la alta burguesía y la aristocracia.


También hoy se recuerda a otra mujer mucho más cercana para nosotros: doña Emilia Pardo Bazán, de la que se conmemora de su centenario. Otra adelantada, un siglo antes, de la que uno de sus biógrafos escribió: era inteligente y curiosa y una mujer poco común para su época.


Hoy, siglo y medio después la sociedad es diferente, las conquistas de las clases populares fueron afirmándose en el tiempo pero… casi siempre hay un pero cuando se habla de solidaridad, igualdad, justicia y pan al tiempo que se recorren las colas del hambre, los desahucios, la precariedad laboral que se ceba con las mujeres.


Pero como todavía falta mucho para llegar a la verdadera igualdad sin prejuicios es necesario recordar todo esto y más cada ocho de marzo. Este será sin duda diferente. Pero también tiene que ser diferente la historia de los próximos años en torno a nuestras compañeras e iguales: las mujeres. Estas líneas, que ayer el balcón no levantó la persiana, van por ellas. 

Va por ellas