De mandar, a sobrevivir

Blanquiazules y granotas se han instalado en sendas dinámicas negativas desde su enfrentamiento en Pasarón del pasado 5 de diciembre | aec
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El Pontevedra se cruza el domingo en el camino del Deportivo tres meses después, pero paradójicamente ambas escuadras se encuentran en las antípodas de la situación que vivían cuando protagonizaron el enfrentamiento en Pasarón.


Aquel 5 de diciembre de 2020, el conjunto blanquiazul, entrenado por Fernando Vázquez, se presentaba en el estadio granota con la intención de defender el liderato del grupo.


Se habían disputado seis jornadas de Liga y aunque las críticas hacia el juego del cuadro coruñés no eran demasiado positivas, el equipo herculino miraba a los otros nueve equipos del grupo 1-A desde la tranquilidad del primer puesto, gracias, sobre todo, a su solidez defensiva. Los herculinos tan solo habían recibido un tanto, cifra que les convertía en el conjunto menos goleado, y lideraban el grupo con 14 puntos, merced a sus cuatro victorias y sus dos empates, sin ninguna derrota aún.


Enfrente se presentaba un Pontevedra que metía miedo por su capacidad realizadora. El club granota había puesto en marcha un ambicioso proyecto para esta temporada con el objetivo de dar un salto de calidad, asegurarse una de las tres primeras plazas y entrar en la pelea por el ascenso a Segunda División.

Diez contrataciones había realizado la entidad pontevedresa, entre ellas, la del brasileño Charles Dias para construir, junto a Rufo, uno de los mejores ataques de la categoría.


Los números parecían dar la razón a la dirección deportiva y el Pontevedra se destapaba como una apisonadora en ataque, a pesar de que también encajaba con facilidad. De esa forma, los de Pasarón llegaban al duelo con el Deportivo como el conjunto más realizador del grupo, con diez dianas a favor, e instalados en el segundo puesto de la clasificación, a dos puntos de los blanquiazules. El liderato estaba en juego.


Finalmente, el 1-1 en Pasarón mantuvo al Depor en lo alto de la tabla y provocó que el Pontevedra perdiera un puesto en favor de Unionistas, que se situaba segundo a un solo punto del equipo coruñés.


Ese partido inició la caída de coruñeses y pontevedreses. El Depor perdió los dos encuentros siguientes, ante el Celta B y el Zamora, lo que provocó la destitución de Vázquez.


Caída en picado

Desde aquel encuentro, los herculinos han sumado cinco puntos de 24 posibles, lo que les ha llevado a caer hasta la sexta plaza y situarse a cuatro puntos del tercer puesto y dos puntos por encima del Pontevedra, que es séptimo.


El cuadro granota también inició su particular vía crucis tras el duelo con el Depor. Cayó 3-0 en Coruxo una semana después y se instaló en una dinámica negativa que derivó en el despido de Jesús Ramos tras el 0-1 con el Zamora en la jornada 13. Cinco derrotas, dos empates y un solo triunfo es su balance desde el partido de la primera vuelta.


Cambio en los banquillos, pero sin demasiada repercusión en los resultados
El enfrentamiento del domingo será totalmente diferente al de la primera vuelta no solo por las dinámicas y las aspiraciones de ambos conjuntos, totalmente contrapuestas a las de aquel partido en Pasarón, sino también por los técnicos que se sentarán en el banquillo.


Mientras que aquel 5 de diciembre, se sentaron en los banquillos Fernando Vázquez y Jesús Ramos, el domingo, lo harán Rubén de la Barrera por parte del conjunto coruñés y Luisito por el lado granota. 


Ambos equipos han cambiado de entrenador, pero las dinámicas no han mejorado mucho, sobre todo la del Deportivo.


La escuadra blanquiazul ha logrado cinco puntos de 18 posibles, desde que el técnico coruñés tomó las riendas. Una sola victoria —frente al Guijuelo en Riazor (1-0)—, dos empates —en casa del Salamanca (0-0) y frente a Unionistas en tierras herculinas (0-0)— y tres derrotas.


El Pontevedra, por su parte, empató con el Guijuelo (0-0) en su primer encuentro desde el regreso de Luisito, venció cuatro días después al Salamanca (0-3) y perdió la pasada jornada con el Compostela (0-1). Cuatro puntos de nueve. 

De mandar, a sobrevivir