Un país fatigado

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Si los comparamos con enero del año pasado, los datos que ofrece el reciente Índice de confianza del consumidor (ICC) elaborado por el CIS y referidos al mismo mes de este 2021 en curso, resultan más que elocuentes: descenso de 31,4 puntos, pérdida en términos absolutos de 43,7 puntos para la valoración de la situación actual y una bajada menos acusada (-19,1) en cuanto a expectativas.


Normal y explicable, si se quiere. Por aquellas fechas de hace un año largo en nuestro país no se habían hecho sentir con intensidad los efectos de una pandemia que ya emergía en otras latitudes. Pero acercando más el foco, no deja de ser relevante el que el descenso sigue acusándose: 7,4 puntos menos que en diciembre 2020.


Esta bajada se ha debido tanto a la pérdida de 1,4 puntos en la valoración de la situación actual como, y principalmente, a la caída de la valoración de las expectativas, que se ha visto reducida 13,4 puntos. Andamos así en niveles muy similares a los 2012 y 2013 y a los que también se dieron en 2008 y 2009, que hasta el momento son los más bajos de la serie.


Llegados a este punto, conviene recordar que el ICC que elabora el CIS recoge mensualmente la valoración de la evolución reciente y las expectativas de los españoles relacionadas con su economía familiar y el empleo, con el objetivo de anticipar sus decisiones de consumo. Y que el publicado sobre enero último sigue inevitablemente recogiendo un contexto especial y atípico debido a la crisis global derivada de la pandemia.


Lo advierte el propio CIS en nota aclaratoria previa. Y aunque fuera para llevar el agua a su prédica de la unidad, hasta en tres ocasiones el presidente Sánchez se refirió el miércoles pasado en el Congreso a la “sociedad exhausta” que hoy espera –dijo- “humanidad, responsabilidad y generosidad”.


Así las cosas y a partir del ICC último, la empresa de estudios sociales y de opinión Mestroscopia ha elaborado un estudio sociológico dirigido por su presidente e investigador José Juan Toharia, en el que se deja constancia de que la sociedad española “muestra signos de fatiga y desesperanza”.


En un gráfico al respecto se percibe que la confianza de los ciudadanos ha sido alta en momentos puntuales: en la moción de censura que apeó a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno y en la repetición de las elecciones de 2019, que ganó Pedro Sánchez.


A partir de ahí ha sufrido fuertes altibajos en cuanto a las expectativas y está por los suelos en la contemplación de la realidad actual. Conclusión del profesor Toharia: el persistente pesimismo y la desesperanza sugieren que “España es hoy un país cansado y necesitado de certezas”. Cierto es que no las tiene: ni sanitarias, ni socio económicas, ni políticas. 

Un país fatigado